Hoy Dios nos establece en su Alianza y vuelve a garantizarnos que Él, desea ser nuestro Dios, nos pide una condición, una respuesta; qué es amarlo sobre todas las cosas, con todo el corazón, con toda la mente, con todas las fuerzas, con todo el alma, para que, creyendo en Él nos adhiramos completamente a Él y experimentemos sus bendiciones sin límites ¡Recordemos que el Señor es nuestra fortaleza!