Las buenas historias transmiten los valores, el espíritu y los beneficios de la empresa, factores que integran, motivan y fortalecen los compromisos.
Una buena historia asocia el pasado con el presente y el futuro, contenidos referidos a lo que se está haciendo, a lo que se proyecta hacer, a los beneficios, dirigida a la gente, tiene un componente humano, es cuando toca la fibra emocional. El destinatario de la historia siempre es la gente.