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El popular barrio bilbaíno de Santutxu se ha convertido, muy a su pesar, en el escenario de una batalla legal y política sin precedentes en el Estado. Lo que comenzó como una tarde más de entretenimiento para los mayores del Centro Social Bonaparte —un espacio municipal gestionado por el Ayuntamiento de Bilbao— terminó con la intervención de la Ertzaintza y la amenaza de una multa de hasta 60.000 euros. ¿El motivo? Jugar al bingo apostando 20 céntimos por cartón.
Ayer, la indignación de los usuarios de este centro llegó directamente al Parlamento Vasco. A propuesta del Partido Popular, la Cámara autonómica debate una modificación de la Ley del Juego Vasca para regular y blindar lo que ya se conoce como el "bingo social".
El conflicto estalló el pasado mes de marzo, cuando una denuncia presentada por una sala de juegos privada y cercana al centro acusó a los jubilados de "competencia desleal". Según la normativa actual, cuyas competencias exclusivas pertenecen al Gobierno Vasco, está estrictamente prohibido jugar con dinero real fuera de los establecimientos autorizados.
"Vino la Ertzaintza, salió fuera con la presidenta y ya nos dijeron: 'bueno, pues ya no jugamos más'", relata una de las socias del centro.
Tras unas semanas con la actividad paralizada, un recurso ha permitido a los mayores retomar las partidas temporalmente los lunes por la tarde, a la espera de una resolución definitiva. Los afectados no ocultan su incredulidad: "Me parece absurdo. Yo juego dos cartones, son 40 céntimos. Como mucho te puedes ganar 30 euros en un espacio donde nos juntamos más de 200 personas. ¡Esto no le quita clientela a ningún casino!".
Frente a la frialdad de la ley, los vecinos y usuarios defienden el enorme impacto positivo que este juego tiene en su salud mental y social. Desde la Fundación Gizakia, entidad que atiende adicciones en Bizkaia, sus portavoces ya han recordado ante la comisión parlamentaria que los mayores de 65 años no presentan riesgos de conducta ludópata con este tipo de actividades. Al contrario, todo son ventajas.
Para los habituales del centro, el bingo es una herramienta idónea para mantener la mente activa. "Nos viene muy bien a todos para la cabeza: hacer las cuentas del dinero, estar pendientes de los números, trabajar la memoria...", explica otra vecina.
Iluminada, presidenta del club de jubilados, defendió ayer en el Parlamento que estas tardes de bingo son la "puerta de entrada" a muchas otras actividades socioculturales del centro, que cuenta con miles de socios y ofrece desde salas de baile hasta conferencias. Iluminada hizo especial hincapié en el colectivo de mujeres viudas, para quienes el centro Bonaparte supone un punto de encuentro vital para combatir la soledad no deseada. Como apuntaban los propios usuarios: "Necesitamos esa 'chispa' de fastidiar 20 o 40 céntimos al de al lado, jugar con fichas no hace ilusión".
El debate sobre el bingo social no es nuevo, pero la legislación estatal es un auténtico rompecabezas de competencias autonómicas:
Galicia: Permite el juego con monedas en residencias y centros de mayores, con un límite de cuatro sesiones al mes.
Madrid: Prohíbe tajantemente apostar dinero real, obligando al uso exclusivo de fichas sin valor económico.
La reforma de la Ley del Juego Vasca tendrá que superar ahora varias fases parlamentarias y el periodo de comparecencias de expertos. Se prevé que la resolución y aprobación definitiva de la nueva norma llegue entre los meses de septiembre y octubre. Hasta entonces, los mayores de Santutxu seguirán cantando línea y bingo cada lunes, reclamando que se imponga el sentido común sobre la rigidez de la ley.
Bilbao se prepara para una cita que aúna música, solidaridad y el inconfundible espíritu bilbaíno. Este sábado, 13 de junio, a las 19:00 horas, la Sala BBK acogerá el gran concierto benéfico de Bilbotxeros Band a favor de Retina Bizkaia Begisare. Lleva el título de "Voces por la Visión". En el momento de escribir este artículo, quedan apenas una decena de entradas disponibles en la web oficial de la sala. Así que se prevé un lleno absoluto para una causa que busca visibilizar las enfermedades de retina y apoyar a personas con baja visión.
En pleno fragor de los últimos ensayos, donde ya se escuchan potentes armonizaciones a cuatro voces de clásicos como La Bella y la Bestia de Disney, los miembros de la banda afinan los últimos detalles. Eukeni, portavoz de Bilbotxeros Band, asegura que el público se llevará un gran espectáculo: "La ocasión lo merece. Queremos hacer el mejor concierto posible para nuestro público y para todo aquel que haya decidido colaborar con Retina Begisare".
El repertorio de la banda promete un viaje nostálgico y vibrante: pop desde los años 60 y 70 en adelante, además de una sección de canciones en euskera que combinan tradición y modernidad. Todo ello bajo la batuta de su director, Juan Ángel Álvarez (Txato). Además, el portavoz adelanta que habrá "estrenos absolutos", temas que el público general jamás ha escuchado y que verán la luz este sábado.
Lo que comenzó casi como una broma entre amigos cantando por las calles del Casco Viejo de Bilbao, al más puro estilo de los herederos de los míticos Otxotes, se ha convertido hoy en una agrupación consolidada y respetada. "Empezamos 8, 10 o 12 miembros y creció exponencialmente. Ahora ya somos 42 o 43 socios; casi medio Orfeón Donostiarra", bromea Eukeni.
Pese a su creciente éxito y a una agenda frenética —solo en mayo han recorrido escenarios en el Colegio del Carmen, Basauri o Loiu—, la banda mantiene intacta su inclinación antiprofesional. Para ellos, la música es una devoción y no un negocio: "En el momento en que te conviertes en profesional, cambian las exigencias y la naturaleza de la afición. Nosotros queremos seguir mejorando y actuar en eventos potentes, pero combinándolo siempre con la calle, que es nuestra seña de identidad".
Aunque los objetivos iniciales del grupo eran puramente musicales, la conciencia social ha ido ganando un peso enorme en los últimos años. Además de colaborar estrechamente con su parroquia local —quienes les ceden los locales de ensayo de forma altruista—, hubo un punto de inflexión clave para el grupo: cuando su compañero Juanjo contrajo ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica). Desde entonces, el grupo se ha volcado con fuerza en la colaboración con causas sociales.
En esta ocasión, la alianza con Retina Bizkaia Begisare surgió de forma natural cuando la asociación llamó a su puerta. "Vimos a qué se dedicaban y nos pareció una causa loable y una labor fantástica, así que decidimos seguir adelante", explica el portavoz.
El único gran reto actual para este multitudinario grupo es la logística fuera de Bizkaia, dado que mover y alojar a más de 40 personas con sus respectivas vidas personales y laborales resulta complejo. Sin embargo, no se cierran fronteras: recientemente han actuado en Ferrol y en Majadahonda (Madrid), y están "más que dispuestos a viajar a cualquier lugar" donde se requiera su música y su energía solidaria.
Las últimas localidades para el concierto de este sábado se están agotando rápidamente. Una oportunidad única para disfrutar de la música local y aportar un granito de arena vital para la baja visión en Bizkaia.
El mar y el verano están estrechamente ligados. Ambos cumplen un objetivo estacional para las personas: buscar agua. Sin embargo, debido al calentamiento global se producen anomalías térmicas y climáticas que afectan tanto al medio ambiente como a la sociedad. Dentro de esta relación, el Mediterráneo es un gran nido turístico para muchos vascos y vascas. Es también un mar que cada vez está más caliente y con termómetros marinos de récord: el pasado 30 de mayo la Boya de València cifró 23,47 ºC. Pero la dinámica se prevé creciente, con un probable pico cálido en el mes de agosto, en plena temporada de vacaciones.
Samira Khodayar es la coordinadora del Área de Meteorología y Climatología del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM), centro que se dedica a investigar, desarrollar e innovar tecnología para la mejora del medioambiente en la región mediterránea. ¿Qué se van a encontrar los vascos cuando viajen al Mediterráneo este verano? “Quienes viajen este verano al Mediterráneo, pues probablemente lo que se van a encontrar es un mar muy cálido, más cálido de lo que históricamente era normal, pero ya no es tan anormal, vamos a decirlo así, en los últimos años”, explica la doctora en Física.
El contexto de calentamiento se da en un Mediterráneo que, por su forma, es semicerrado y esto tiene efectos que le otorgan una singularidad: se calienta más que el resto de mares y océanos del mundo. En datos del CEAM, desde 1982 la temperatura media del mar ha aumentado 1,6 grados. ¿Por qué se calienta el Mediterráneo tan rápido? “Es una cuenca relativamente pequeña, está rodeada de tierra y en verano se recibe mucha radiación solar y esto genera evidentemente que se esté calentando continuamente. Cuando hay poco viento, además, y el calor se concentra en la capa superficial del mar, pues estamos viendo un aumento de temperatura constante y cada vez más alto, incluso aunque el mar de por sí tiene una inercia térmica muy alta, es decir, le cuesta mucho calentarse”, detalla.
En ese sentido, el Mediterráneo también se considera como una olla a presión, la cual libera calor en las zonas costeras, aumenta la humedad y emite humedad hacia la atmósfera, con impacto en la meteorología.
Los efectos del calentamiento del agua y sus consecuencias en la humedad y la salinidad impactan también en la vida de las personas. ¿Qué sentirá una persona que va al Mediterráneo y se encuentra con un mar súper caliente, unas noches muy cálidas, incluso pegajosas? Khodayar apunta a que un mar demasiado cálido reduce la capacidad de refrescar la costa porque la brisa marina llega más húmeda y templada, no fresca. Además, el calor acumulado en el agua dificulta que bajen las temperaturas por la noche y favorece noches tropicales o tórridas, con efectos importantes sobre la salud y la mortalidad en la región mediterránea.
La región mediterránea soporta anomalías térmicas cálidas cada vez más persistentes, que encuentran su mayor fuerza en los meses de verano, en plena temporada turística. Los registros de las temperaturas marinas arrastran valores que han superado los 30 grados de máxima en puntos concretos del mar. Así, la Boya de Dragonera, frente a la costa balear, el pasado 30 de mayo cifró su mercurio en los 26,2 ºC, pero en agosto de 2024 superó los 31 grados.
Por su parte, la Boya de València registró 28,92 ºC en julio de 2025. Y la dinámica actual apunta a un crecimiento de máximos continuado: en abril fueron 19,47 grados; en mayo, 23,47; y podría superar los datos históricos de los meses posteriores.
La transformación demográfica actual exige una profunda reflexión sobre las consecuencias, tanto positivas como negativas, del aumento de la esperanza de vida. Con el objetivo de minimizar los impactos adversos y potenciar las oportunidades de una población cada vez más envejecida, el VII Seminario Académico del Centro de Investigación Agingnomics de la Fundación Mapfre ha reunido a investigadores y expertos para abordar los retos sanitarios y sociales de este fenómeno. Durante el encuentro, se ha puesto de manifiesto la necesidad de cambiar la percepción actual de la vejez y de adaptar las instituciones a una realidad ineludible.
El director del Centro de Investigación Ageingnomics de la Fundación Mapfre, Juan Fernández Palacios, ha destacado la predominancia de una perspectiva optimista respecto al incremento de la longevidad, un fenómeno del que, según indica, la sociedad no ha sido plenamente consciente hasta fechas recientes. El experto señala que los seres humanos no solo viven más años, sino que lo hacen en mejores condiciones, lo que obliga a reformar estructuras fundamentales como los sistemas de salud, de cuidados y de pensiones para garantizar su correcto funcionamiento en el futuro. Asimismo, subraya la importancia de no enviar a las personas mayores a sus casas bajo la premisa de que ya están amortizadas, defendiendo que se debe seguir contando con la colaboración de quienes deseen y puedan aportar de forma positiva a la comunidad.
En el ámbito laboral, Fernández Palacios aboga por una flexibilización en el tránsito desde la vida activa hasta la jubilación, evitando que este proceso se convierta en una imposición forzosa. Según el director de Ageingnomics, la meta debe ser que nadie se vea obligado a retirarse en contra de su voluntad, pero tampoco a permanecer en su puesto de manera involuntaria. El experto ilustra esta diversidad de situaciones recordando que cada persona vive una realidad distinta, existiendo perfiles con una alta motivación que desean mantener su actividad hasta el final y otros que, por el contrario, buscan el momento de concluir una etapa laboral que ya no les resulta satisfactoria. Por ello, rechaza las soluciones uniformes y defiende la creación de un marco regulatorio que permita adaptar cada situación a las necesidades individuales.
La relación de las personas mayores con las herramientas digitales constituye otro de los puntos críticos señalados en el seminario, especialmente en un contexto donde gran parte de los servicios públicos y financieros no resultan accesibles ni sencillos. Al respecto, Fernández Palacios reconoce la urgencia de asistir al colectivo senior en la adopción de los nuevos medios digitales. No obstante, destaca una evolución positiva al constatar que el número de usuarios de internet dentro de esta franja de edad aumenta año tras año, lo que le lleva a concluir que, si bien los mayores no son nativos digitales, tampoco se les puede calificar ya como analfabetos digitales.
El futuro de la atención a la dependencia también pasa por la tecnología, un factor que el portavoz de la Fundación Mapfre considera clave para el desarrollo de una medicina preventiva y personalizada. Durante el seminario se han presentado diversas propuestas que vinculan las herramientas tecnológicas con la medicina para ralentizar la aparición de enfermedades cognitivas ligadas a la edad, como el Alzheimer o la demencia.
Además, Fernández Palacios ha puesto el foco en la necesidad de ampliar las políticas de conciliación familiar, habitualmente orientadas al cuidado de la infancia, para dar respuesta a la denominada "generación sándwich". Este colectivo, compuesto por personas de entre 55 y 65 años que aún están en activo, se enfrenta al doble reto de trabajar y, al mismo tiempo, asumir el cuidado de sus progenitores en una sociedad donde las familias son cada vez más reducidas y los recursos de apoyo resultan insuficientes.
Cansados de las promesas incumplidas y la falta de plazos para el traslado a Zierbena, los barrios afectados convocan una gran manifestación para exigir un compromiso definitivo a las instituciones. Será hoy, a las 19 horas, en Gran Vía 85 y finalizará en el Ayuntamiento de Bilbao.
Las alarmas y el descontento social han vuelto a encenderse en la ría de Bilbao. Tras décadas conviviendo con malos olores y humos procedentes de la planta de Sader Profersa, los vecinos han dicho basta. Lo que inicialmente comenzó como una preocupación en Zorrotza y Basurto, se ha extendido con fuerza hacia la margen derecha de la ría: San Inazio, Sarriko y Deusto. Las corrientes meteorológicas y el viento de la ría actúan como un canalizador que propaga los humos directamente hacia estas zonas residenciales, obligando a miles de personas a convivir con una preocupante polución ambiental.
El malestar es especialmente notable entre los nuevos residentes que han apostado por los proyectos de rehabilitación y edificación en la punta norte de Zorrotza. Una inversión económica muy alta en viviendas de lo que se proyecta como el "nuevo Bilbao" que, lamentablemente, ha venido acompañada de un obstáculo inesperado. Los nuevos edificios actúan, en la práctica, como una pantalla o parapeto que retiene los humos de Sader Profersa, afectando de lleno tanto a los compradores recientes como a las zonas colindantes de San Ignacio.
Resulta contradictorio y lamentable que viviendas de reciente construcción tengan que convivir con una fábrica obsoleta que lleva 40 años funcionando en un núcleo urbano y que es incapaz de cumplir con los estándares medioambientales más básicos.
A diferencia de ocasiones anteriores en las que los planes de traslado quedaron en papel mojado, el proyecto actual para mudar las instalaciones a Zierbena parece contar con una base más sólida. Sader Profersa ya ha obtenido la autorización medioambiental necesaria por parte del Gobierno Vasco y se encuentra trabajando de manera activa en los planos de edificación. Sin embargo, para los vecinos el problema principal radica en la incertidumbre temporal.
Los afectados exigen plazos concretos. La desconfianza generada tras años de promesas rotas hace que la ciudadanía no se conforme con el anuncio de una futura mudanza; exigen saber si el traslado se materializará en uno o dos años, y demandan garantías estrictas sobre la calidad del aire que respiran mientras la planta continúe operativa en Zorrotza.
Desde la plataforma Sader Profersa Kanpora se ha querido lanzar un mensaje rotundo de tranquilidad y solidaridad con la plantilla de la fábrica. El movimiento vecinal no persigue la eliminación de los puestos de trabajo ni el simple traslado de un problema medioambiental a otro municipio. El objetivo es la clausura de una planta completamente obsoleta para dar paso a una fábrica moderna en una ubicación adecuada.
Esta renovación no solo garantizaría el mantenimiento del empleo actual, sino que permitiría a los operarios trabajar en condiciones óptimas de salud y seguridad, lejos de la exposición a los gases que actualmente sufre el entorno, abriendo además la puerta a futuras contrataciones en un entorno industrial sostenible.
Uno de los puntos que más indignación ha generado entre los convocantes es la gestión del volumen de residuos tratados por la fábrica. Mientras que en sectores tradicionales como el pesquero se imponen sanciones severas si se superan las cuotas permitidas, los vecinos denuncian que con Sader Profersa ocurre todo lo contrario.
Durante el último año, la planta trató 79.593 toneladas, excediendo en 1.400 toneladas el límite que tenía concedido. Lejos de recibir una sanción, las instituciones han otorgado una nueva autorización para ampliar la capacidad de tratamiento en 40.000 toneladas más, una decisión calificada por el tejido asociativo como un "despropósito" inaceptable a tan solo dos kilómetros y medio del Museo Guggenheim y a escasos 50 metros de las viviendas del centro urbano de Bilbao.
Con el propósito de presionar a las administraciones implicadas, la Asociación de Vecinos de Zorrotza y la plataforma Sader Profersa Kanpora han convocado una marcha para exigir un compromiso firme.
Recorrido: La manifestación partirá desde la Gran Vía 85 (sede del Gobierno Vasco) y avanzará por el centro de la ciudad hasta culminar frente al Ayuntamiento de Bilbao.
Objetivo: Instar a ambas instituciones a que dejen de dilatar los plazos, coordinen sus agendas y fijen una fecha límite e inamovible para el cese definitivo de la actividad de la fábrica en Zorrotza.
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