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Los ganadores del Premio Planeta 2025, Juan del Val y Ángela Banzas, han compartido en EgunOn Magazine sus impresiones sobre el proceso de recibir tan prestigioso galardón. Ambos autores han coincidido en que, más allá del reconocimiento, la oportunidad de compartir esta experiencia ha sido muy gratificante, creando una conexión cercana entre ellos. Según han comentado, la gira promocional que conlleva el premio, aunque agotadora, ha sido una excelente oportunidad para conocer a personas maravillosas y presentar sus obras a una audiencia más amplia.
El premio ha sido otorgado a Juan del Val por su novela Una historia de amor, que explora la complejidad de las relaciones humanas. El autor ha explicado que su obra no solo aborda el amor romántico, sino también el amor entre hermanos, madres e hijos, temas que considera fundamentales en la vida cotidiana. A pesar de las adversidades y las separaciones, Juan ha destacado la importancia de no ver las rupturas como fracasos, sino como victorias si se gestionan a tiempo.
Sobre el proceso creativo, del Val ha confesado que la historia de Vera, la protagonista de su novela, ha nacido en un contexto de desamor. Esta mujer, tras un largo matrimonio, se ha cruzado con Antonio, un joven de clase social diferente, con quien ha iniciado una historia de amor llena de desafíos. Para del Val, escribir sobre estos contrastes sociales ha sido un reto interesante, explorando cómo las personas de distintos orígenes pueden encontrarse en un vínculo emocional profundo.
Por otro lado, Ángela Banzas, finalista del Premio Planeta 2025, ha presentado su novela Cuando el viento hable. Esta obra nos ha transportado a la posguerra española, siguiendo la vida de Sofía, una joven marcada por la tragedia histórica y familiar. Banzas ha destacado que su personaje principal, aunque ha enfrentado momentos de adversidad, ha utilizado la imaginación para transformar su realidad y darle un sentido más positivo a los eventos trágicos que la rodean. A través de la literatura, Sofía ha encontrado una forma de resistencia y esperanza.
Ángela ha explicado que su libro también ha abordado temas como la influencia de los libros en la formación de una persona y cómo la literatura puede proporcionar herramientas para hacer frente a las dificultades. La protagonista, influenciada por su padre bibliotecario, ha encontrado en las lecturas una forma de refugiarse y darle color a su vida. Esta narrativa, según la autora, se convierte en un acto de liberación personal, donde la imaginación es la clave para cambiar su destino.
Ambos autores han coincidido en que uno de los temas centrales en sus novelas ha sido la liberación personal, entendida como el proceso de conocerse a uno mismo y afrontar el futuro sin miedo. Para del Val, la liberación ha sido un acto interno que debe preceder a cualquier cambio externo, mientras que Banzas considera que la imaginación y la literatura han sido los vehículos para superar las barreras sociales y emocionales impuestas por la vida.
Finalmente, la entrevista ha tocado también el impacto mediático que ha tenido Juan del Val en los últimos días, especialmente en redes sociales. Aunque del Val ha generado controversia con sus opiniones, ha asegurado que no le presta atención al ruido mediático y prefiere centrarse en lo que realmente importa: la recepción de su novela y el placer de escribir. Para él, la literatura debe ser una forma de entretener y hacer pensar a las personas, independientemente de las opiniones ajenas.
El pasado mes, el Gobierno de Euskadi aprobó el esperado Estatuto de las Personas en Formación Práctica No Laboral, más conocido como el "Estatuto del Becario". Esta normativa nace para poner fin a una situación que durante años ha permitido abusos y desajustes en la relación entre las empresas y los becarios. Según la abogada Carmen Pérez-Pozo Toledano, abogada y socia fundadora del Grupo Pérez-Pozo, invitada en EgunOn Magazine, el nuevo marco busca garantizar derechos tanto para los becarios como para las empresas que contratan a personas en prácticas.
Pérez Pozo Toledano explica que el cambio de denominación de "becario" a "persona en formación práctica no laboral" es ya un paso hacia la dignificación de estas prácticas. El nuevo estatuto, detalla, pone en primer plano la necesidad de un proceso de formación real y no simplemente una excusa para obtener mano de obra barata. La ley exige que las empresas documenten adecuadamente el proceso de enseñanza que proporcionan a los becarios, incluyendo la asignación de un mentor, las horas de formación y los contenidos.
Además, la normativa establece que las empresas deberán ofrecer una compensación económica adecuada, incluso en casos en los que las prácticas no supongan una retribución salarial. En estos casos, se obliga a las empresas a cubrir gastos de transporte y dietas, para evitar que los becarios deban costear su trabajo de aprendizaje.
Uno de los puntos más importantes que aborda el nuevo estatuto es la lucha contra los abusos. Durante años, muchos becarios se han visto obligados a trabajar sin recibir una formación real, desempeñando tareas similares a las de empleados contratados, pero con un salario inferior o, en algunos casos, sin compensación económica. Ahora, si una empresa no puede demostrar que el trabajo realizado por un becario responde a un proceso de formación, la relación será considerada laboral, y la empresa deberá cumplir con todos los derechos asociados a un contrato laboral estándar, incluyendo la remuneración correspondiente y los beneficios laborales.
La abogada destaca que este estatuto no solo beneficia a los becarios, sino también a las empresas. Para los empresarios, especialmente los de pequeñas y medianas empresas, el sistema se convierte en una herramienta ideal para la selección de personal y la retención del talento a largo plazo. Al ofrecer formación práctica desde el inicio de la carrera profesional, las empresas tienen la oportunidad de evaluar a futuros trabajadores de forma efectiva y a bajo coste, asegurando que, al final del proceso, el becario esté completamente integrado en la cultura de la empresa.
Para los becarios, este estatuto también supone un cambio de mentalidad. Pérez Pozo Toledano subraya que muchos jóvenes recién graduados tienen una visión de corto plazo sobre sus primeras experiencias laborales. Este estatuto les invita a entender sus primeras prácticas como una oportunidad de aprendizaje y crecimiento, donde la experiencia y la práctica serán clave para el desarrollo profesional.
En cuanto a las pequeñas empresas, la nueva normativa puede suponer un desafío adicional en términos de burocracia y gestión. La abogada señala que, si bien habrá un coste adicional en términos administrativos, esta nueva estructura también ofrece a las pymes una vía organizada para aprovechar el sistema de becarios, evitando posibles reclamaciones laborales y favoreciendo un entorno de trabajo más justo para todas las partes.
En resumen, el Estatuto del Becario es una reforma que busca regular una situación que históricamente ha dado lugar a abusos y desajustes. Con la implementación de esta normativa, el Gobierno de Euskadi asegura que tanto los becarios como las empresas conozcan sus derechos y responsabilidades, ofreciendo un marco de trabajo más justo y transparente para ambos.
Este miércoles 12 de noviembre, los pensionistas de Euskal Herria se sumarán a la convocatoria de los sindicatos para exigir un salario mínimo interprofesional (SMI) que se ajuste a la realidad económica de la comunidad autónoma vasca. La manifestación partirá a las 11 de la mañana desde Sagrado Corazón hasta Sabinetxea, y su lema principal será la demanda de un "salario mínimo propio" que se adapte al coste de vida en Euskadi.
Carlos Ruiz, portavoz de los pensionistas de Euskal Herria, ha destacado en su intervención en el programa EgunOn Magazine la importancia de esta manifestación, señalando que, aunque en Euskadi existe una capacidad económica y jurídica para mejorar las pensiones, actualmente "las pensiones no responden a la carestía de la vida". En palabras de Ruiz, "la situación económica que estamos viviendo hoy en día, con las máximas recaudaciones, permite perfectamente hacer complementos a las pensiones".
El tema central de la conversación ha sido la ILP presentada en el Parlamento Vasco que pedía una pensión mínima equivalente al SMI. Aunque la recogida de firmas para esta ILP superó con creces las 150.000 firmas, Ruiz lamenta que, a pesar del apoyo ciudadano, "el filtro político" ha impedido que la propuesta sea debatida en el Parlamento. Los servicios jurídicos del gobierno rechazaron la propuesta al considerar que no estaba dentro de la agenda electoral de los partidos que gobiernan.
"Es una pena que no se escuche la voz de la ciudadanía", comenta Ruiz, explicando que las ILP y los referéndums son las únicas fórmulas a través de las cuales los ciudadanos pueden influir en las decisiones políticas. A pesar de la barrera jurídica y política, los pensionistas y sindicatos siguen luchando por un SMI acorde a la vida real de Euskadi.
Carlos Ruiz también ha abordado el recurrente discurso mediático que ha intentado enfrentar a los pensionistas con los jóvenes, argumentando que los pensionistas "cobran más que los jóvenes". En su intervención, Ruiz recordó que, en realidad, lo que están buscando los pensionistas es lo mismo que los jóvenes: una pensión digna que dependa de las cotizaciones de los trabajadores actuales. "Hoy las pensiones que cobramos dependen de las cotizaciones que hacen los trabajadores a día de hoy. Cuanto más altas sean las cotizaciones, más posibilidades tenemos los pensionistas de tener una pensión digna", aseguró.
El portavoz de los pensionistas también denunció que hay sectores políticos que representan los intereses de la banca y las grandes empresas, y que están trabajando para que las pensiones públicas se reduzcan a niveles mínimos y se apueste por las pensiones privadas. En su opinión, "la apuesta por las pensiones públicas es esencial para garantizar que la inmensa mayoría de la población pueda vivir de manera digna".
La protección de la reserva de la biosfera de Urdaibai ha sido uno de los temas más debatidos en la sociedad vasca en los últimos años. La propuesta de construir una nueva sede del Museo Guggenheim en este entorno natural y protegido ha generado una creciente oposición. Este debate se ha trasladado a la literatura, y La maleta de Urdaibai, la nueva novela del escritor Txema García Paredes, es una clara denuncia a este proyecto que amenaza con alterar irreversiblemente el equilibrio de este entorno
La maleta de Urdaibai nos transporta al año 2036, donde el autor imagina una Bizkaia en la que se ha construido un museo denominado Guggenstein, que se levanta en los entornos de Urdaibai. Esta novela distópica mezcla la realidad con la ficción, imaginando un futuro donde el desarrollo urbano y los intereses turísticos se imponen sobre la preservación medioambiental. Según García Paredes, "este proyecto no solo amenaza la biodiversidad del área, sino que responde más a un interés turístico que a un verdadero valor artístico".
La protagonista de la novela, Irati, es una joven de 28 años que vive en el Bilbao de 2036, donde los licenciados en Bellas Artes, a pesar de la presencia de museos como el Guggenheim, luchan por encontrar trabajo en su campo. La crítica de la novela no solo se centra en la construcción del Guggenstein, sino también en la contradicción que representa un museo en un espacio protegido por la UNESCO. La idea de que se pueda construir un museo en una reserva de la biosfera es, según el autor, una "contradicción con los principios de protección del medio ambiente".
El autor de la novela ha explicado que "el proyecto ha sido llevado a cabo con un esfuerzo colectivo y colaborativo. La edición ha sido posible gracias a la participación desinteresada de varios profesionales, desde el autor hasta los editores y grafistas". Y lo recaudado con la venta del libro no irá al autor ni a la editorial, sino a iniciativas solidarias, especialmente a la causa de Palestina. Este enfoque solidario ha añadido una capa de profundidad al mensaje de la novela, donde la lucha por la preservación de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai se mezcla con una crítica social más amplia.
Lo que se plantea en La maleta de Urdaibai es una advertencia sobre el futuro de nuestros recursos naturales, que se ven constantemente amenazados por proyectos de desarrollo insostenibles. El autor deja claro que las decisiones tomadas hoy "afectarán a las futuras generaciones, no solo en términos de patrimonio natural, sino también en la calidad de vida de los ciudadanos que viven cerca de estos entornos".
Todo comenzó durante un paseo por el monte con su hijo. Isabel ABascal, fundadora de Compostree, observó que los árboles recién plantados estaban rodeados de protectores de plástico destinados a evitar que los animales los dañaran. Sin embargo, esos mismos plásticos terminaban degradándose lentamente en los bosques, convirtiéndose en microplásticos imposibles de retirar.
“No podemos estar subvencionando un problema futuro”, ha advertido Abascal, quien asegura que la mayoría de esos protectores no se retiran y acaban contaminando el suelo y el agua.
A partir de esa preocupación, Abascal ha desarrollado un protector de árboles biodegradable y compostable elaborado con residuos orgánicos de la industria agroalimentaria. Este material, certificado y de color natural, se transforma en biomasa, agua y CO₂, integrándose de nuevo en el ciclo natural sin dejar residuos.
“Lo que hemos creado es una materia prima certificada y compostable”, ha explicado, subrayando que Compostree produce el material en Mendavia y fabrica los protectores en Irún junto a dos partners industriales vascos
El proyecto ha llamado la atención de varias entidades que ya han confiado en Compostree. La Diputación Foral de Bizkaia ha utilizado 2.000 protectores en una plantación en Karrantza, una zona de "clima exigente". También empresas como Statkraft, Iberdrola, Basalan o la Fundación Lur Gaia han apostado por esta alternativa sostenible.
“Las administraciones públicas deben dejar de subvencionar los protectores de plástico”, ha insistido esta emprendedora, reclamando un mayor compromiso institucional con materiales biodegradables.
El próximo 17 de noviembre, Isabel Abascal competirá en Madrid como finalista de los Women Startup Awards, en la categoría de ideación. La empresa ya ha recibido premios como el BBK Ekin, el Premio Emprendedoras al Mejor Proyecto Medioambiental del Ayuntamiento de Madrid y el Premio CIEC a la economía circular.
“El simple hecho de que la gente empiece a mirar los protectores de los árboles y se dé cuenta del plástico que hay en los bosques ya es un éxito”, ha asegurado esta emprendedora, que se muestra decidida a seguir transformando la manera en que protegemos nuestros montes.
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