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Carlos Uriagereka, jefe del Servicio de Montes de la Diputación Foral de Bizkaia, ha explicado cómo se trabaja en el territorio para prevenir los incendios forestales y cuáles son las claves que diferencian la situación vizcaína de la vivida en otras comunidades como León, Cáceres u Ourense. Este verano se han arrasado más de 340.000 hectáreas.
Uriagereka ha aclarado que en Bizkaia “los incendios más graves no se producen en verano, sino en otoño e invierno”. La explicación está en la parada vegetativa, cuando la vegetación está más seca y se convierte en material altamente combustible.
“Las estadísticas de los últimos 20 o 30 años lo corroboran: los peores incendios en nuestra zona siempre se han dado en esas épocas”, ha recordado, citando ejemplos como Balmaseda en 2022 (octubre) o los grandes fuegos de 1989 (diciembre).
El responsable del Servicio de Montes ha señalado tres razones principales que han permitido que Bizkaia haya reducido tanto el número como la intensidad de los incendios en las últimas décadas:
Respuesta rápida: “En 10 o 15 minutos bomberos y agentes forestales pueden estar en el punto del incendio. Eso hace que muchos fuegos se queden en conatos”.
Gestión forestal sostenible: la actividad maderera y la conservación de los montes evitan el abandono que convierte a los bosques en polvorines.
Conciencia social: “La sociedad vizcaína valora y respeta el monte. Cada año se tramitan entre 4.000 y 5.000 permisos de quemas agrícolas, siempre de forma regulada”.
Uriagereka también ha destacado que la ganadería extensiva —con vacuno, caballos, ovejas y cabras— juega un papel clave. “Estos animales contribuyen a mantener el mosaico del monte, reducen la carga de combustible y ayudan a frenar los incendios”, ha apuntado, alertando de que el abandono del medio rural aumenta el riesgo de grandes fuegos.
Tras los incendios de Balmaseda en 2022, Bizkaia ha reforzado su dispositivo con nuevos recursos:
Un helicóptero de extinción, operativo desde el año pasado.
Una bulldozer especializada, capaz de abrir líneas de defensa y atacar frentes de fuego.
Un tractor desbrozador teledirigido, que permite trabajar en pendientes y zonas cercanas al incendio sin poner en riesgo vidas humanas.
En relación con la terminología usada en los últimos grandes incendios, Uriagereka ha explicado que los denominados “incendios de sexta generación” son fuegos de altísima intensidad que generan sus propias condiciones meteorológicas y pirocúmulos. “Son incendios de muchísima peligrosidad, aunque los de Castilla y León no se han clasificado como tales”, ha puntualizado. En cuanto a los incendios de nivel 2, dice que "los fuegos de este mes de agosto son un buen ejemplo. Esta catalogación se refiere a incendios que pueden poner en grave riesgo la vida de las personas".
“El mensaje es claro: nadie está libre de un gran incendio, pero en Bizkaia tenemos un territorio más resiliente gracias al trabajo constante en prevención y a la conciencia social”, ha concluido Uriagereka.
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