Alejandra Mangione, directora asociada de la Región Sanitaria 1 y licenciada en Enfermería con posgrado en Salud Colectiva, conversó con Juani Guarino en El Ágora 2026. En el marco de la Marcha Federal de Salud que tuvo su réplica en Bahía Blanca, Mangione recorrió los principales impactos del desfinanciamiento nacional en el sistema sanitario bonaerense: desde la caída del programa Remediar hasta la interrupción de insumos para salud sexual y reproductiva, pasando por los riesgos concretos para personas con enfermedades crónicas, VIH y salud mental.
Salud colectiva, un concepto para este tiempo
Consultada por su formación académica en salud colectiva, Mangione explicó que la salud no se limita al estudio de enfermedades individuales sino que comprende las trayectorias vitales de las personas en relación con su entorno social, económico e histórico.
“Tiene que ver cómo transitan y son las trayectorias de las personas, no solamente ligado a la enfermedad. Cómo crecen y cómo habitan esos espacios de salud, cómo cuidan su salud, cómo trabajan y también prolongan sus vidas, eligen no prolongarlas. Cómo estando con otros se va construyendo ese camino en el cuidado de las diversas saludes.”
Frente a la pregunta por la vigencia de ese enfoque en tiempos de individualismo, fue contundente:
“Pareciera que teníamos derechos ganados y que hoy nos vienen a movilizar y tenemos que fuertemente pronunciarnos, porque pareciera que no lo hemos logrado todavía. Pero bueno, en ese camino estamos, de resistencia, de encontrarnos con otros, en este marco tan duro, pero de mucha significancia y resignificación.”
La marcha federal y el derecho a la salud
Consultada sobre la Marcha Federal de Salud realizada ese miércoles, Mangione contextualizó el reclamo desde el marco constitucional. El derecho a la salud, recordó, está garantizado para cualquier persona que habite el territorio argentino, con independencia de su etnia, grupo etario o identidad de género, y debe ser accesible, equitativo y gratuito.
El problema, señaló, es que desde la asunción del presidente Milei ese marco normativo choca con la realidad del financiamiento:
“Básicamente en un 40% se deja de pasar lo que recauda la provincia en términos de financiamiento hacia la provincia de Buenos Aires. Entonces, realmente las políticas de salud se ven afectadas con cosas concretas.”
Entre esas cosas concretas mencionó el desfinanciamiento del PAMI —la obra social con mayor cantidad de afiliados del país, alrededor de cinco millones— y la vulneración de la ley de salud sexual y reproductiva, vigente hace más de quince años.
“Tomamos pastillas de los 15 años y hoy las pastillas no las tenemos para tomar, si tenemos 40 años. Entonces, bueno, es un derecho que se ve movilizado concretamente y que mañana ese indicador va a dar modificado. Era el indicador que teníamos estable más de 20 años.”
El vaciamiento silencioso de los programas
Mangione subrayó que la estrategia del gobierno nacional no pasa por cerrar formalmente los programas sanitarios, sino por vaciarlos de contenido:
“Los programas no se cierran. Quedan completamente desabastecidos de insumos, de capacitaciones, de actualizaciones científicas. Entonces, tenemos un vacío, un programa con un título, pero está completamente nulo.”
El caso más ilustrativo que mencionó es el del programa Remediar, en funcionamiento desde hace más de 24 años y encargado de proveer medicamentos esenciales a las unidades sanitarias de todo el país.
“Desde hace un mes no está el Remediar. Ya desde que asume Milei se viene vaciando, viene con intermitencias, algunos medicamentos sí, otros no. Y son medicamentos esenciales, de las enfermedades banales decimos nosotros, que son todas esas enfermedades que tienen que ver con la primer resolución: neumonías, gripes, bronquiolitis, gastroenteritis.”
Pero el impacto más severo, advirtió, es sobre quienes padecen enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión.
“Si vos no la tenés todos los días, porque se va acumulando en tu cuerpo, en algún momento hay un quiebre. Y un quiebre en un diabético es la amputación de una pierna, de un pie, de un dedo. Se puede evitar. Y la verdad es que hoy estamos al límite.”
Una lógica que no ahorra: colapsa
Ante la pregunta sobre si el recorte al primer nivel de atención tiene alguna lógica económica, Mangione fue directa. El primer nivel es el espacio de la prevención y la promoción de la salud; desfinanciarlo no genera ahorro sino que desplaza el costo hacia los hospitales, donde la atención es más compleja y más cara.
“Lamentablemente tengo que decirte que lo que está buscando la coyuntura nacional es que no subsista ni sobreviva la gente más vulnerable, la gente que tiene menos posibilidades en términos científicos, económicos, en términos simbólicos, porque no todas las personas entienden lo que les está pasando cuando dejan de tomar la medicación.”
El sudoeste bonaerense no está al margen
Mangione remarcó que la Región Sanitaria 1, que dirige junto al director Maximiliano Núñez Fariña y que abarca 15 partidos de la región -desde Alsina hasta Patagones-, enfrenta las mismas carencias.
“Hay alrededor de 900 personas que tienen o tenían por lo menos garantizada su medicación para VIH. Y el programa de salud sexual y de VIH, ambos en paralelo, se ven con esta cuestión que no es casual: tienen algunas intermitencias y vacíos de las medicaciones y hacen una suerte de rotación. Un mes te mandan una medicación desde nación, otro mes te mandan otra medicación. Y la efectividad no es la misma.”
Esa rotación tiene efectos visibles: “Hay un impacto real en la piel, en la manera de respirar, en tus sistemas de inmunidad, justamente con las personas con VIH.” Lo mismo ocurre con los métodos anticonceptivos, cuya interrupción abre la puerta a embarazos no planificados y, en consecuencia, a interrupciones voluntarias del embarazo que el propio gobierno dice querer evitar.
Preservativos, sífilis y agenda ideológica
La entrevistada confirmó que desde la llegada de Milei al gobierno se dejaron de distribuir preservativos a nivel nacional. La provincia de Buenos Aires, señaló, pudo sostener la distribución con su propio stock, pero los efectos ya son medibles: “Se duplicó en un 200% la sífilis en toda la provincia de Buenos Aires.”
Consultada sobre si existe una motivación ideológica detrás de estas decisiones, respondió sin dudar:
“Sí, sin dudas que es organizado, que tiene que ver con la vulneración de derechos de las mujeres, de los más jóvenes. Nos culpan por abortar, nos culpan por no usar los preservativos, nos culpan por la baja de natalidad, nos culpan por todo, básicamente.”
El aborto legal, en riesgo operativo
Sobre la posibilidad de que el gobierno nacional avance contra la ley de interrupción voluntaria del embarazo, Mangione consideró que hoy ningún derecho conquistado puede darse por inamovible. Pero señaló que el ataque es, por ahora, más operativo que legislativo: el misoprostol y la mifepristona —medicamentos esenciales para los abortos no quirúrgicos— dejaron de llegar desde nación.
“Ese es un mensaje de que no les interesa lo que puede resultar en que vuelvan los abortos clandestinos, lamentablemente.” Frente a ese escenario, la estrategia provincial apunta a la formación de profesionales en aspiración manual endouterina (AMEU) y a una compra provincial de la medicación, aunque con costos significativamente más altos que los de una compra nacional. “No sabemos hasta cuándo se va a poder sostener”, advirtió.
Salud mental: los equipos frente al estigma
Mangione destacó los avances de la Ley de Salud Mental de 2010, que instaló el enfoque de la desmanicomialización y los equipos interdisciplinarios por sobre la figura exclusiva del psiquiatra. Frente a ese marco, alertó sobre un proyecto en el Senado que busca reformar esa ley en sentido regresivo: “Lo que viene a presentar el gobierno nacional hoy es: bueno, volvamos para atrás.”
Al mismo tiempo, subrayó la imposibilidad de separar la salud mental de las condiciones materiales de vida:
“Si no tenemos para comer, si no podemos laburar, ¿cómo no vas a sentir que tu salud se vea involucrada? Esto se ve reflejado en crisis de ansiedad que hay que abordar.”
Argentina y la OMS: el costo del aislamiento científico
Sobre la salida de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud, Mangione explicó que las consecuencias más graves se harían sentir ante una eventual emergencia sanitaria de escala:
“Si nosotros no estamos adheridos y realmente tenemos un problema en términos sanitarios —por llamarlo pandemia—, nosotros no podemos hacer que ninguna organización que representa la OMS pueda venir a estudiarnos o hacer avances científicos en la resolución de esa problemática.”
Enfermería, cuidado y poder
Al cierre de la entrevista, Guarino le preguntó sobre su experiencia como licenciada en Enfermería al frente de una autoridad sanitaria, en un campo históricamente dominado por la figura médica y masculina. Mangione reconoció los desafíos pero valoró los cambios en curso.
“La comunidad está acostumbrada a que eso funcione de una manera hegemónica y ahí nosotros problematizamos un poco. El cuidado no es algo sencillo ni exclusivo de otra carrera que no sea la de enfermería. Hoy la enfermería se amplía a procesos de enseñanza, docencia, investigación y profesionalización. Nos pensamos en términos de equipo, no estamos solos. Tratamos de cuidar al que tenemos al lado siempre.”