Ilustramos la columna mensual de poder y biopolítica "Cratos en el Laberinto" en El Aprendiz de Sabio con el doctor en filosofía Marco Mallamaci, a través de la lectura de textos de Friedrich Nietzsche y Michel Foucault, la colilla de la película Ella (Her, 2013) de Spike Jonze y la canción "Generación Mutante" de la banda de heavy metal Logos, ya que charlamos sobre cibernética e inteligencia artificial.
Definimos el concepto de “el último hombre”. La porción digital de un cyborg, ¿constituye un sujeto de derecho, de igual modo que la porción humana? ¿o habrá que dividirlo y darle distinto tratamiento? ¿si le robo las partes electrónicas del cerebro a un cyborg, estoy causando “lesiones graves” a ese humano, o le estoy simplemente robando un aparato como un celular? ¿Por qué puede ser borrado el hombre? ¿Y por quien? Si no ponemos al hombre en el centro, ¿qué ponemos en el centro? ¿Qué es el automatismo? ¿el concepto de cibernética ha cambiado a lo largo del tiempo? ¿cómo se estudia la cibernética? ¿es una conjunción de distintas disciplinas? ¿La cibernética puede explicar la lógica de comunicación hombre-máquina? ¿La cibernética debe tener de base otras ciencias? Como por ejemplo, la lógica, la matemática, la filosofía, ¿debe conocer de ética, psicología, antropología y sistemas de control? ¿cómo trabaja la cibernética el concepto de entropía? ¿los mecanismos de control o feedback son en pos de mantener el sistema ordenado y evitar el caos? ¿se puede estudiar una sociedad conociendo los mensajes de comunicación que se dan en la misma? Si nos empezamos a comunicar con las máquinas, ¿esto determinaría un cambio importante en la sociedad?
Una vez que armemos todo el conocimiento y la autonomía en máquinas, ¿seremos prescindibles?
"Trabajamos para no aburrirnos", dicen los filósofos. Mientras tanto, el científico Kevin Warwick, ya se implantó chips, y es el primer cyborg, siendo el mismo, a la vez, científico y muestra de experimentación.
Película analizada: Ella
2013 ? Romance/Ciencia ficción ? 2h 6m
Descripción: En Los Ángeles, un escritor desanimado desarrolla una especial relación amorosa con el sistema operativo de su computadora, una intuitiva y sensible entidad llamada Samantha.
Fecha de estreno: 13 de marzo de 2014 (Argentina)
Director: Spike Jonze
La cibernética
Ciencia que estudia los sistemas de control y comunicación de las personas y las máquinas. De esta manera se aprovechan todos los aspectos y mecanismos comunes.
El término de cibernética nace de la mano de Norbert Wiener en 1942 en un congreso sobre la inhibición cerebral celebrado en 1942. Cibernética proviene de una palabra griega que puede traducirse como piloto, timonel o regulador. La palabra cibernética podría significar ciencia de los mandos. Estos mandos son estructuras con elementos especialmente electrónicos y en correlación con los mecanismos que regulan la psicología de los seres vivientes y los sistemas sociales humanos, y a la vez que permiten la organización de máquinas capaces de reaccionar y operar con más precisión y rapidez que los seres vivos, ofrecen posibilidades nuevas para penetrar más exactamente las leyes que regulan la vida general y especialmente la del hombre en sus aspectos psicológicos, económicos, sociales.
Dentro del campo de la cibernética podemos incluir las grandes máquinas calculadoras y toda clase de mecanismos de autocontrol semejantes a las máquinas que imitan la vida. Una nueva disciplina que nace desde la Cibernética es la biónica. Ésta surge de la síntesis realizada en la comparación de algunos resultados por la biología y la electrónica.
Biónica: principios de de seres vivos para su aplicación a necesidades técnicas.
También se aplica al estudio de la psicología, servomecanismo, economía, neuropsicología, ingeniería en sistemas y al estudio de sistemas sociales. El término no es muy utilizado para describir por separado a un campo de estudio, y muchas de las investigaciones en el campo ahora se centran en el estudio y diseño de redes neuronales artificiales.
La cibernética se presenta en conjunto con alguna de las tecnologías anteriormente explicadas. Podemos encontrar robots dotados con medios cibernéticos y redes neuronales.
¿Cuál es la diferencia entre inteligencia artificial y cibernética?
Aunque la definición inicial de Cibernética era “El estudio científico del control y la comunicación en los animales y en las máquinas” (Wiener, 1948), el campo de acción se amplió posteriormente a sistemas, organizaciones, redes sociales y procesos, por ejemplo, pero sin perder el foco dado por la etimología de la palabra, que viene del griego cybernetes: “Timón o piloto”, esto es, los mecanismos de comunicación y control que gobiernan las acciones de “sistemas teleologicos” o que funcionan de acuerdo a algún propósito. Esto le da a la Cibernética un amplio campo de acción, pasando desde el estudio de los sistemas nerviosos de los animales (incluyendo las neuronas humanas) hasta el estudio de organizaciones o sociedades, sin olvidar su influencia en la creación de redes neuronales en la Inteligencia Artificial o en la Robótica con mecanismos de control. Actualmente, la Cibernética se enfoca principalmente en el ámbito psico-sociológico.
La IA, por su parte, se centra en el estudio de “agentes inteligentes” con el objetivo ideal que un ordenador/computadora pueda replicar la inteligencia humana. Enfoques y métodos:
Sistemas basados en reglas simbólicas
Sistemas “evolutivos” (algoritmos genéticos)
Modelos probabilísticos (ej. Monte Carlo, Bayes)
Support vector machines
“Árboles” (ej. Random forests)
Mecanismos simples pero interconectados (de los perceptrones a Deep learning)
Teoría de la información
Teoría de la complejidad
Lógica difusa
Réplicas biológicas virtuales
La diferencia entre IA y Cibernética, radica en el objetivo: crear una computadora inteligente (IA) vs. comprender los mecanismos de comunicación y control en los organismos y sistemas en general para buscar aplicaciones que pueden o no involucrar computadoras.
Inteligencia artificial y cibernética, hacia un enfoque sistémico-cibernético
Publicado el diciembre 19, 2017 por Alejandro Madruga
A Norbert Wiener, padre de la cibernética, siempre le preocupó cómo sería la relación entre humanos y tecnologías y cuál sería el destino de los humanos. Siempre entendió a la cibernética como una nueva forma de pensar y de un paradigma que rompe con el mecanicista y determinista. La IA desde sus orígenes nació desligada de las consecuencias éticas, de sus trabajos solo importaba la investigación, mientras la cibernética no concibe una maquina inteligente separada de su contexto social, siempre se pensó en una máquina en interacción con su entorno y que respondiera a los propósitos del sistema.
La cibernética, como investigación en sus inicios se basó en la construcción de máquinas autónomas que permitieran la comprensión estructural y funcional de los sistemas vivientes, buscando analogías entre los sistemas vivos y los sistemas artificiales.
La inteligencia artificial, criticó el enfoque cibernético de la búsqueda de analogías y quiso crear una ciencia en si misma basada en la construcción de programas de computación que emularan la inteligencia humana, lo cual llevo a reducir los procesos del pensamiento en complejos algoritmos que podían ser computarizados (metáfora del computador)
Wiener se imaginaba a las máquinas interactuando con el entorno, las máquinas abiertas al entorno y en interacción con los humanos y que podrían ir evolucionando desde máquinas más simples a máquinas más complejas, en lugar del hombre introducirse en las máquinas y hacerse cada vez más digital (artificial). Para la cibernética sería introducir a las máquinas en el entorno humano y convertirla cada vez en más humana.
IA, reduce el proceso del pensamiento al procesamiento de la información que se lleva a cabo de forma aislada en el interior de una computadora. Por otra parte la IA nace dentro del pensamiento positivista, mecanicista y reduccionista desde este enfoque solo cabe pensar en una IA que será cada vez más inteligente dado su crecimiento lineal (retroalimentación positiva): más memoria, más capacidad de procesamiento, más velocidad de cálculo, etc) de ahí el temor de muchos pensadores que ven como solución que la programación de la IA alineada a los intereses humanos. Una vez construida ¿Qué sucederá? ¿Estará alineada a los intereses de sus creadores, como son Google, Microsoft, IBM, Facebook, Apple? En muchos casos, se sigue aspirando a una IA a imagen y semejanza de los humanos y se ignoran los descubrimientos de los nuevos cibernéticos: Bateson, Maturana y Valera.
El enfoque sistémico-cibernético, busca lograr que la sinergia humanos-tecnología, se integre como un sistema que tienda al mismo propósito (sistema auto-organizado), donde humanos y máquinas vayan conformando un sistema que se auto-organiza (metasistema).
Comparación entre inteligencia artificial y cibernética
Cibernética: construcción de máquinas autónomas y busca una comprensión estructural y funcional de sistemas vivientes, buscando analogías entre sistemas vivos y artificiales.
Para la cibernética, la complejidad es vista como la evolución, de los cambios que se producen en los sistemas artificiales (máquinas autónomas) y su interacción (simbiosis) con los sistemas vivos. Cuando en la cibernética se habla de máquinas se refiere a máquinas autónomas a diferencia de la inteligencia artificial que cuando habla de máquinas se refiere a máquinas inteligentes. Mientras la preocupación de la cibernética son las máquinas que se auto-regulan y se auto-organizan, para la inteligencia artificial su tema de estudio es como construir una máquina inteligente que iguale o supere la inteligencia humana.
La inteligencia artificial nace dentro del pensamiento positivista, mecanicista y reduccionista desde este enfoque solo cabe pensar en una IA alineada a los intereses humanos
La IA se basa en máquinas inteligentes basadas en el procesamiento de información, programas que se ejecutan y manipulan bases de conocimientos, introducidos por el programador, por lo que son sistemas cerrados y no interactúan con el entorno. Es significativo el hecho de que la IA ve la evolución como máquinas inteligentes que logran igualar y superar la inteligencia de los humanos y que serán capaces a su vez de auto-programarse y construir máquinas más inteligentes. Por lo que estamos ante una retroalimentación positiva: máquinas inteligentes que a su vez construyen máquinas más inteligentes y así infinitamente. Esta es la idea central de la singularidad tecnológica.
En cambio la cibernética, tiene como fundamento para la evolución, la retroalimentación negativa, o sea la regulación del sistema para lograr su adaptación al entorno, no crece infinitamente sino que se va ajustando por medio de la interacción no solo con el entorno sino también con los sistemas vivos y con otras máquinas (sistemas artificiales)
Una idea interesante es que para la cibernética los sistemas por una parte son abiertos informacionalmente están en interacción (interacciones recurrentes) con el entorno (sufren cambios estructurales continuos) y por otra parte son sistemas cerrados organizacionalmente (preservan su patrón de organización en red), lo cual le permite conservar su orden interno y funcionar como un sistema en equilibrio. Cuando se rompe el orden interno, el sistema se desorganiza y deja de funcionar como tal (las máquinas autónomas son a la vez dependientes e independientes del entorno). O sea, su gestión organizativa se realiza hacia dentro (cerrada) para evitar el caos y el desorden mientras su gestión de la información es abierta, procesa la información del exterior y se reajusta al entorno por medio de la retroalimentación. Por naturaleza los sistemas tienden hacía el equilibrio del sistema y a controlar los desórdenes de manera neguentrópica, con el fin de mantener la organización. En este proceso se dan la adaptación y cambio del sistema, pero siempre hacia el equilibrio como respuesta a las amenazas tanto internas como externas.
Maturana y Varela. La teoría de Santiago
En la trama de la vida, Frijot Capra explica las interacciones de un organismo con su entorno partiendo de las ideas de Maturana y Varela, la llamada teoría de Santiago.
La cognición se define tradicionalmente como el proceso del conocimiento. Debemos ser capaces de describirla en términos de las interacciones de un organismo con su entorno.
Esto es efectivamente lo que hace la teoría de Santiago. El fenómeno específico que subyace en el proceso de cognición, es el acoplamiento estructural. Como hemos visto, un sistema autopoiésíco sufre cambios estructurales continuos, preservando al mismo tiempo su patrón de organización en red. En otras palabras, se acopla a su entorno estructuralmente mediante interacciones recurrentes, cada una de las cuales desencadena cambios estructurales en el sistema. No obstante, el sistema permanece autónomo; el medio sólo desencadena los cambios estructurales, no los especifica ni dirige.
A medida que aumenta el grado de complejidad de su sistema vivo, se incrementa su territorio cognitivo. El cerebro y el sistema nervioso en particular representan una expansión significativa del territorio cognitivo de un organismo, ya que incrementan mucho el campo y diferenciación de sus acoplamientos estructurales.
A un cierto nivel de complejidad, un organismo vivo se acopla estructuralmente no sólo a su entorno, sino consigo mismo, alumbrando así tanto un mundo exterior como otro interior. En los seres humanos, el alumbramiento de dicho mundo interior está íntimamente vinculado con el lenguaje, el pensamiento y la consciencia.
La complejidad del sistema social
Las máquinas cibernéticas son sistemas autónomos que están en interacción, no solo con el ambiente sino también con los sistemas vivos, lo cual ira produciendo una sinergia entre las máquinas autónomas y los humanos y con ello una transformación de la cual emergen nuevas organizaciones acorde con el propósito del sistema (metasistema) como un todo.
La complejidad del sistema social es superior a la complejidad del sistema ecológico, por lo cual el sistema socio-económico está produciendo enormes cambios en el ecosistema en muchos casos de carácter destructivo. De ahí que Morin hable de una auto-eco-organización, ya que no es solo la autoorganización del sistema social, se necesita de una auto-organización global entre los sistemas social, biológico, psicológico y ecológico.
IA vs Cibernética
Inteligencia artificial (IA): máquinas (inteligentes) que como sistema artificial serán capaces de hacerse cada vez más inteligentes por sí mismas (retroalimentación positiva, proceso lineal y exponencial) hasta superar a los humanos. Deberán, inicialmente, ser programadas para que estén alineadas con los intereses humanos (sistema cerrado al que se le suministra conocimientos). En general la maquina es vista como un mecanismo separado de los humanos y que se desarrolla dentro de un entorno digital.
Cibernética: máquinas (autónomas) que como sistemas artificiales se desarrollan en interacción (colaboración) y en equilibrio con los humanos (enfoque sistémico-cibernético) y tendrán como finalidad un mismo propósito general. Se produce una sinergia en la que sujeto no pierde su condición humana (ectosimbiosis mutual). Las máquinas como un mecanismo en interacción con los humanos y con el entorno natural (abiertas al entorno). Ectosimbiosis mutual que busca el equilibrio del sistema como un todo y sigue el principio de recursividad (retroalimentación negativa). Enfoque sistémico-cibernético (desde la complejidad), nueva mentalidad donde el humano por medio del conocimiento que se va obteniendo en su sinergia con las tecnologías inteligentes, alcanza la sabiduría.
Sinergia humanos-tecnologías
Las tecnologías están presentes en el individuo, la sociedad y el entorno y se está produciendo una sinergia humanos-tecnologias. Sinergia tecno-bio-sico-social
1.-Individual: tecno-individuo (ciborg). La tecnologización va del individuo hacia fuera
Fusión tecnológica entre el individuo y la tecnología
2.-Social: Tecno-sociedad
Superorganismo global (cerebro global): tecno individuo-sociedad. Se produce una fusión tecnológica entre el individuo y la sociedad de alcance global
Superorganismo colaborativo (sistema colectivo): la sinergia tecnológica entre una nueva mentalidad y la sociedad sin que se pierda la esencia de la relación individuo-entorno.
3.-Tecnológica: transformar el entorno natural (sustitución por la tecnología) y van a absorber a la sociedad y al individuo (singularidad tecnológica).
Sustituye al entorno natural
Sustituye al contexto social
Sustituye al individuo (sujeto biológico) y lo convierte en objeto tecnológico
La singularidad tecnológica plantea una evolución artificial donde los humanos como mentes digitales viven en un entorno artificial (tecno-centrismo) donde el individuo se está haciendo cada vez más independiente de la naturaleza y más dependiente de las tecnologías
Vamos a una sinergia humano-tecnología, la cual puede ser exógena o endógena o ambas.
La exógena puede llevar a una subordinación de los humanos (dominio de las tecnologías)
La endógena puede llevar a la desaparición de la condición humana.
La colaboración con las tecnologías y la ampliación exógena de lo natural
Dependencia total de las tecnologías. Las tecnologías controlan a los humanos. Para evitar este escenario se propone la prohibición de las tecnologías, lo cual lleva a una ectosimbiosis parasitaria donde las tecnologías se ven como enemigas: virus tecnológicos.
Tecnología como herramienta. Asume que las tecnologías siempre estarán bajo control y que solo harán lo se les programe. Conservar la era actual (ectosimbiosis comensal).
Colaboración humano-tecnología y ampliación exógena de los natural (ectosimbiosis mutual)
Sinergia exógena (ecologismo)
Mutualismo: proteger la relación interactiva con el entorno natural como un metasistema. Se produce una ampliación, producto de la interacción, con el entorno natural.
Comensalismo: conservar entorno natural, las tecnologías se utilizan bajo regulación, los posibles entornos artificiales siempre estarán subordinados al natural. El entorno artificial se desarrolla para satisfacer las necesidades del ser humano y implementa bajo fuerte control.
Parasitismo: regreso al entorno natural, las tecnologías deben ser prohibidas ante los posibles riesgos. Se produce un retroceso al entorno natural y se prohíbe el entorno artificial y todo vestigio con las tecnologías disruptivas.
La cosmovisión de la complejidad y las nuevas tecnologías
La relación de una cosmovisión de la complejidad desde un enfoque sistémico-cibernético (estamos hablando de las tecnociencias)
Surgimiento de una singularidad tecnológica, endosimbiosos parasitaria dada la dependencia absoluta que tendrán los seres humanos de las máquinas. Ideas de Vinge, Moravec y Kurzweil (enfoque computacional – metáfora del computador –conciencia trivial)
Transhumanismo: cada individuo puede mejorarse por medio de las tecnologías y con ello ampliar sus facultades, en sus dos variantes liberal (endosimbiosis mutual) o democrática (endosimbiosis comensal) (enfoque hibrido – conciencia físico reproducible).
Surgimiento de un superorganismo que se construye de forma colectiva por la interacción humano-máquina. 2 variantes: cerebro global y superorganismo colaborativo (ectosimbiosis mutual), este desde la visión de la complejidad (enfoque cibernético – conciencia holística).
Teniendo en cuenta el factor tecnológico como elemento transformador de la realidad y como la ideología más influyente sobre el futuro de la humanidad. Se necesita de una cosmovisión que acepte el impacto de las tecnologías y las transformaciones que vendrán, para lo cual se busca una alternativa que nos guíe hacia un futuro sostenible sin perder nuestra condición humana. El pensamiento complejo, nos puede ayudar a encontrar esa vía.
El futuro de la inteligencia artificial y la cibernética
Kevin Warwick Coventry University, Coventry, Reino Unido
Si pudiese usted mejorar, implantarse un chip en el cerebro que amplíe su sistema nervioso a través de internet, ‘actualizarse’ y convertirse parcialmente en máquina, ¿lo haría? Lo que plantea Kevin Warwick, profesor de Cibernética en la Universidad de Reading, puede parecer ciencia-ficción pero no lo es: él mismo tiene varios chips implantados, lo que le convierte en un cyborg: mitad hombre, mitad máquina. Warwick explica los diversos pasos que se han dado para cultivar neuronas en un laboratorio que, después, pueden utilizarse para controlar robots, y cómo, además, los chips implantados en el cerebro pueden mover músculos de nuestro cuerpo a voluntad. No falta mucho para que también tengamos robots con cerebros creados con neuronas humanas que tengan el mismo tipo de habilidades que los cerebros humanos. ¿Deberían, entonces, tener nuestros mismos derechos?
INTRODUCCIÓN
Durante años, la ciencia ficción miró hacia un futuro en el que los robots fueran inteligentes y los cyborgs, mezcla de humano y máquina, frecuentes: Terminator, Matrix, Blade Runner y Yo, Robot son buenos ejemplos de ello. No obstante, hasta la última década, cualquier estudio sobre lo que esto podría suponer en el mundo real del futuro carecía de utilidad, ya que todo se consideraba ciencia ficción y no realidad científica. Hoy, sin embargo, la ciencia no solo se ha puesto al día, sino que ha incorporado, con ayuda de algunas de las ideas lanzadas por la ciencia ficción, utilidades a las que aparentemente no lograban llegar los argumentos originales (y que en algunos casos siguen sin llegar).
Tenemos aquí en cuenta varios experimentos diferentes a la hora de enlazar la biología con la tecnología desde una óptica cibernética, que en última instancia combina sobre todo humanos y máquinas en una fusión relativamente constante. La clave es que el sistema final global es lo que importa. Cuando se trate de un cerebro, y así será probablemente, no deberá considerarse como una entidad independiente, sino más bien como parte de un sistema global que se adapta a las necesidades del sistema: la criatura cibernética, combinada en conjunto, es el sistema que nos importa.
Cada experimento se describe en su propio apartado. Aunque existe una superposición distinta entre los apartados, en cada uno se presentan reflexiones individuales. Tras una descripción de cada una de las investigaciones, se debaten algunos aspectos pertinentes del tema en cuestión. Los puntos han surgido pensando en los avances técnicos del futuro próximo y lo que estos supondrían en la práctica. En este caso no se trata de un intento de presentar un documento concluyente, único y global; el objetivo ha sido más bien el de ampliar el alcance de investigaciones que se están llevando a cabo para ver qué es lo que realmente está en juego y tener en cuenta algunas de sus repercusiones.
CEREBROS BIOLÓGICOS EN CUERPOS DE ROBOT
Comencemos repasando un campo que en principio puede parecer totalmente desconocido para el lector. Al principio, cuando uno piensa en relacionar cerebro y tecnología, probablemente lo haga en términos de un cerebro que ya está en funcionamiento y que se ha implantado en su propio cuerpo. ¿Podría acaso ser de otro modo? Pues bien, ¡podría serlo! Estudiaremos aquí la posibilidad de una nueva fusión en la que en primer lugar se cría un cerebro y después a este se le asigna un cuerpo propio en el que funcionar.
Cuando pensamos en un robot, lo primero que nos viene a la mente es un pequeño aparato con ruedas (Bekey 2005) o tal vez una cabeza metálica más o menos parecida a la humana (Brooks 2002). Sea cual fuere su apariencia física, nos inclinamos a pensar que el robot puede ser manejado por control remoto por un humano, como en el caso de un robot capaz de desactivar bombas, que puede ser controlado por un sencillo programa informático o incluso que puede ser capaz de aprender a través de un microprocesador como un cerebro tecnológico. En todos estos casos, consideramos que el robot es simplemente una máquina. Pero ¿qué ocurre cuando el robot tiene un cerebro biológico hecho con células cerebrales (neuronas) y posiblemente incluso a base de neuronas humanas?
Las neuronas cultivadas/criadas en laboratorio, en una red de electrodos no invasivos, son una atractiva alternativa con la que establecer un nuevo modo de controlar a un robot. Una plataforma de control experimental, fundamentalmente un cuerpo de robot, podría desplazarse por una zona definida simplemente bajo el control de una red/cerebro similar y los efectos del cerebro, que controla al cuerpo, podrían atestiguarse. No cabe duda de que lo más interesante reside en la perspectiva robótica, aunque también se establece un nuevo enfoque para el estudio del desarrollo del cerebro en sí, por su materialización sensorial y motora. En este sentido, podrían llevarse a cabo investigaciones orientadas hacia la formación de la memoria y las situaciones de recompensa/castigo, que son los elementos que apuntalan el funcionamiento básico de un cerebro.
Las redes de cultivo in vitro de células cerebrales (de 100 000 a 150 000 en la actualidad) se inician normalmente separando las neuronas obtenidas de tejido cortical de los fetos de roedores. Estas se cultivan después en cámaras especiales en las que es posible recrear condiciones medioambientales adecuadas (por ejemplo, con la temperatura apropiada) y con los nutrientes adecuados. Una red de electrodos incrustada en la base de la cámara (una red de varios electrodos o MEA en sus siglas en inglés) actúa como interfaz eléctrica bidireccional hacia y desde el cultivo. Esto permite enviar señales eléctricas para estimular el cultivo y también registrar los resultados del cultivo. En estos cultivos, las neuronas se conectan, se comunican y se desarrollan espontáneamente en pocas semanas, dando respuestas útiles durante un periodo que en la actualidad se sitúa en torno a los tres meses. A todos los efectos ¡es algo así como un cerebro en conserva!
De hecho, el cerebro se cultiva en una cámara de tarros de cristal alineada con una red plana de varios electrodos (MEA), con un tamaño de 8 x 8, que puede emplearse para hacer registros en tiempo real (véase la figura 1). En este sentido, es posible separar la activación de pequeños grupos de neuronas mediante el control de las señales de salida en los electrodos. De este modo, puede formarse una imagen de la actividad global de toda la red. También es posible simular eléctricamente el cultivo a través de cualquiera de los electrodos para inducir la actividad neuronal. Una red de varios electrodos constituye por lo tanto una interfaz bidireccional con neuronas cultivadas (Chiappalone et al. 2007; DeMarse et al.).
El cerebro puede acoplarse a su cuerpo de robot. La retroalimentación de datos sensoriales desde el robot se envía posteriormente al cultivo, cerrando así el bucle robot-cultivo. De este modo, el tratamiento de las señales puede dividirse en dos secciones distintas: a) “desde el cultivo al robot”, en donde la actividad neuronal se emplea como mecanismo en la toma de decisiones para el control del robot, y b) “desde el robot al cultivo”, que implica un proceso de medición de entradas desde el sensor del robot para estimular el cultivo.
El número de neuronas en un cerebro depende de las variaciones naturales en la densidad de la siembra del cultivo. Se muestra la actividad electromecánica del cultivo y esta se utiliza como entrada para las ruedas del robot. Las lecturas del sensor (ultrasónico) del robot se convierten en señales de estímulos recibidas por el cultivo, cerrando de este modo el bucle.
Después de que el cerebro crezca durante varios días, lo que implica la formación de algunas sinapsis neuronales elementales, se identifica un camino neuronal preexistente a través del cultivo, mediante una búsqueda de fuertes relaciones entre pares de electrodos. Estos pares se definen como aquellas combinaciones de electrodos en las que las neuronas cercanas a un electrodo responden a la estimulación del otro electrodo en el que se aplicó el estímulo durante más del 60 % del tiempo, respondiendo no más del 20 % del tiempo a la estimulación en cualquier otro electrodo.
Puede trazarse un mapa de respuestas aproximadas de entrada y salida del cultivo, creando ciclos en todos los electrodos por turnos. Puede elegirse un par de electrodos de entrada/salida adecuados para obtener un camino de toma de decisiones inicial para el robot. Esto se emplea para controlar el cuerpo del robot –por ejemplo, cuando el sensor ultrasónico está activado y deseamos que la respuesta haga que el robot gire y se aleje del objeto situado ultrasónicamente (probablemente una pared) para mantenerlo en movimiento.
En esta ocasión, a efectos de experimentación, la intención es que el robot (que puede verse en la figura 2) siga un camino recto hasta alcanzar una pared, en cuyo punto el valor del sónar frontal disminuye por debajo de un umbral, activando un impulso estimulante. Si el electrodo de respuesta/salida registra una respuesta, el robot se gira para evitar la pared. En los experimentos realizados, el robot se gira de forma espontánea cuando se registra actividad en el electrodo de respuesta. El resultado más relevante es la aparición de una cadena de sucesos: detección de la pared-estimulación-respuesta. Desde una perspectiva neurológica, sin duda también resulta interesante especular sobre por qué existe actividad en el electrodo de respuesta cuando no se ha aplicado un impulso estimulante.
Como elemento de control general para la dirección y evasión de la pared, el cerebro de cultivo actúa como única entidad en la toma de decisiones durante la realimentación general: un aspecto importante que implica cambios en el camino neuronal del cultivo, en cuanto al tiempo, entre los electrodos que generan estímulos y los que los registran.
Los estudios sobre el aprendizaje y la memoria se realizan en general en una primera fase. No obstante, con el tiempo puede verse claramente la mejora en el rendimiento del robot, en lo que respecta a su habilidad para esquivar la pared en el sentido de que los caminos neuronales que provocan una acción satisfactoria tienden a reforzarse, aunque el proceso se ejecute con regularidad, es decir, aprendiendo gracias a la formación de un hábito.
No obstante, el número de variables implicadas es considerable y el proceso de plasticidad, que se produce durante bastante tiempo, depende (muy probablemente) de factores como la siembra inicial y el crecimiento cerca de los electrodos, así como de elementos medioambientales variables, como la temperatura y la humedad. El aprendizaje mediante refuerzo (recompensa de las buenas acciones y castigo de las malas), se da más en este momento en términos investigadores de comprobación.
En muchas ocasiones, el cultivo responde de acuerdo a lo previsto. En otras no sucede así y en algunos casos da una señal motora cuando no se espera. Pero ¿tomó una decisión distinta a la que esperábamos “intencionadamente”? No podemos afirmarlo, solo suponerlo.
En términos de robótica, esta investigación ha demostrado que un robot puede tener éxito con un cerebro biológico que le permite tomar sus “decisiones”. El tamaño de 100 000-150 000 neuronas se debe simplemente a las limitaciones del experimento descritas y existentes hoy día. De hecho, ya se están investigando estructuras tridimensionales. Aumentar la complejidad de dos a tres dimensiones genera aproximadamente una cifra de 30 millones de neuronas en el caso tridimensional, sin que aún se alcancen los 100 000 millones de neuronas de un cerebro humano perfecto, pero que en gran parte está en línea con el tamaño medio del cerebro de muchos otros animales.
Esta área de investigación se amplía. No solo aumenta el número de neuronas, sino que se amplía el rango de entradas sensoriales que incluyen estímulos auditivos, infrarrojos y visuales. Esta riqueza estimulatoria tendrá efectos espectaculares en el desarrollo del cultivo. El potencial de dichos sistemas, incluido el rango de tareas que podrían realizarse, significa también que el cuerpo físico podría adoptar diferentes formas. No existe ninguna razón que impida que el cuerpo resultante sea un robot que camine sobre dos piernas, que tenga una cabeza que gire y que sea capaz de andar por un edificio.
Comprender la actividad neuronal resulta más difícil cuanto mayor sea el tamaño del cultivo. Con una estructura tridimensional, controlar la actividad dentro de la zona central, como ocurre con un cerebro humano, se vuelve extremadamente complicado, incluso con electrodos como agujas. De hecho, los cultivos actuales de 100 000-150 000 neuronas son ya demasiado complejos para que podamos lograr entenderlos globalmente. Cuando han alcanzado tamaños con más de 30 millones de neuronas, el problema se magnifica.
¿Qué ocurre cuando el robot tiene un cerebro biológico hecho con células cerebrales (neuronas) y posiblemente incluso a base de neuronas humanas?
Si nos adelantamos en algunos años, parece bastante posible prever que dichos cultivos se amplíen creciendo potencialmente hasta alcanzar tamaños de miles de millones de neuronas. La naturaleza de las neuronas podría diversificarse. En los estudios se emplean por lo general neuronas de rata. También se cultivan ya neuronas humanas, que pueden dar lugar a un robot con un cerebro neuronal humano. Si este cerebro se compusiese entonces de miles de millones de neuronas, se deberían plantear muchas preguntas sociales y éticas.
Por ejemplo, si el cerebro del robot tiene aproximadamente el mismo número de neuronas humanas que un cerebro humano normal, ¿podría/debería tener entonces los mismos derechos que las personas? Además, ¿qué ocurriría si estas criaturas tuvieran muchas más neuronas humanas que un cerebro humano normal, por ejemplo, un millón de veces más? ¿Ocuparían en el futuro el lugar de los humanos normales en la toma de decisiones? Ciertamente, esto significa que si pensamos en un futuro cercano, no tardaremos en ser testigos de robots pensantes con cerebros no muy distintos a los de los humanos.
IMPLANTES DE CEREBROS CON FINES GENERALES
Muchas son las interfaces del cerebro humano-ordenador que se utilizan con fines terapéuticos para vencer un problema médico/neurológico: un ejemplo son los electrodos de estimulación cerebral profunda que se utilizan para vencer los efectos de la enfermedad de Parkinson. No obstante, incluso en este caso es posible considerar el uso de dicha tecnología de formas alternativas para ofrecer al individuo habilidades que el ser humano no posee normalmente, lo que supondría una mejora de la especie humana.
Con interfaces más generales de cerebro-ordenador la terapia/situación de mejora es más compleja. En algunos casos, existen personas que han sufrido una amputación o que han padecido una lesión espinal por culpa de un accidente, que podrían recuperar el control de aparatos a través de sus señales neuronales aún en funcionamiento (Donoghue et al. 2004). En otros casos, existen pacientes que han sufrido algún tipo de ictus y que pueden tener un control limitado a su entorno, como aquellos que padecen una enfermedad neuronal motora.
En estos casos, la situación no es sencilla pues cada individuo recibe habilidades que un ser humano normal no posee, como por ejemplo la habilidad de mover un cursor por la pantalla del ordenador utilizando únicamente señales neuronales (Kennedy et al. 2004). El mismo dilema se presenta en las personas ciegas que pueden recibir incorporaciones extrasensoriales, como por ejemplo el sónar (un sentido parecido al de los murciélagos). Esto no soluciona su ceguera, aunque les permite hacer uso de un sentido alternativo.
Algunas de las investigaciones humanas más sorprendentes hasta la fecha han sido llevadas a cabo utilizando redes de microelectrodos, como se muestra en la figura 3. Los electrodos individuales miden 1,5 mm y se estrechan hasta un diámetro en punta inferior a los 90 micrones. Aunque se ha realizado una serie de ensayos cuyo objeto de estudio no ha sido el ser humano, en la actualidad los ensayos con humanos se limitan a dos grupos de estudios. En el segundo de estos grupos, la red se utiliza en particular únicamente a modo de grabación y más recientemente como parte de lo que se denomina sistema “BrainGate”.
Se ha descodificado la actividad eléctrica de unas cuantas neuronas controladas por electrodos de la red, para convertirla en una señal capaz de dirigir el movimiento del cursor. Esto permitió a un individuo colocar un cursor en la pantalla de un ordenador con la ayuda de señales neuronales de control combinadas con una retroalimentación visual. La misma técnica se empleó más tarde para permitir que el individuo receptor, que sufría una parálisis, manejase un brazo de robot (Hochberg et al. 2006). No obstante, el primer uso de la red de microelectrodos (que se muestra en la figura 3) tiene repercusiones considerablemente mayores que amplían las habilidades del receptor humano.
Derivar una señal de orden fiable desde un conjunto de señales neuronales controladas no es necesariamente una tarea sencilla, debido en parte a la complejidad de las señales registradas y en parte a las limitaciones en tiempo real en el manejo de los datos. En algunos casos, no obstante, puede ser relativamente fácil buscar y obtener una respuesta del sistema ante ciertas señales neuronales anticipadas, especialmente cuando el individuo ha entrenado mucho con el sistema. De hecho, la forma, la magnitud y la onda con respecto al tiempo de la señal neuronal, son considerablemente distintas a otras señales aparentes (tales como el ruido) y esto incrementa un poco el grado de dificultad.
La interfaz a través de la que un usuario interactúa con la tecnología proporciona una línea divisoria entre lo que el usuario quiere que la máquina haga y lo que la máquina hace en realidad. Esta división impone una carga cognitiva al individuo en cuestión proporcional a las dificultades que experimenta. La cuestión principal es interrelacionar los canales motores y sensoriales humanos con la tecnología de una forma fiable, duradera, efectiva y bidireccional. Una solución que pasa por evitar este embotellamiento sensomotriz general interactuando directamente con el sistema nervioso humano.
Un individuo que se conecte así podría beneficiarse de algunas de las ventajas que tienen las máquinas o la inteligencia artificial, como por ejemplo habilidades matemáticas combinadas con una gran rapidez y una extremada precisión en el cálculo mental, o contar con una base de conocimientos a modo de internet de máxima velocidad, casi infinita y una memoria precisa a largo plazo. Además, es de sobra conocido que los humanos solo tenemos cinco sentidos, que sepamos, mientras que las máquinas ofrecen una visión del mundo que incorpora señales infrarrojas, ultravioletas y ultrasónicas, por mencionar solo algunas.
Los humanos tienen también la limitación de poder visualizar y entender solamente el mundo que los rodea a través de una percepción tridimensional, mientras que los ordenadores tienen sobradas capacidades para manejar cientos de dimensiones. Tal vez lo más importante sea el medio de comunicación humano, que básicamente transmite una señal electroquímica compleja de un cerebro a otro a través de un intermediario, a menudo un medio (por ejemplo, el habla) que tiene una mecánica lenta y es propenso a fallar, y que es además muy pobre en cuanto a velocidad, potencia y precisión. Está claro que conectar un cerebro humano, a través de un implante, con una red informática podría ampliar a largo plazo las claras ventajas de la inteligencia de las máquinas, así como las habilidades comunicativas y sensoriales del individuo implantado.
Muchas son las interfaces del cerebro humano-ordenador utilizadas con terapéuticamente para vencer un problema neurológico: electrodos de estimulación cerebral profunda en la enfermedad de Parkinson. Es posible considerar el uso de dicha tecnología para ofrecer al individuo habilidades que no posee, lo que supondría una mejora de la especie humana.
Como paso previo hacia un concepto más amplio de la interacción cerebro-ordenador, la red de microelectrodos (que se muestra en la figura 3) se implantó en las fibras del nervio mediano de un individuo sano (el autor) durante dos horas de neurocirugía, para probar la funcionalidad bidireccional de una serie de experimentos. Una corriente de estimulación aplicada directamente en el sistema nervioso permitió enviar información al usuario mientras se descodificaban las señales de control de la actividad neuronal en la región de los electrodos. Se concluyeron con éxito unos ensayos, que en concreto fueron los siguientes:
Se logró un mayor control de una mano robótica a través de internet, con retroalimentación desde las yemas de los dedos robóticos, convertida en estimulación neuronal para dar una sensación de fuerza aplicada a un objeto (esto se logró en la Universidad de Columbia, Nueva York, Estados Unidos y en la Universidad de Reading, en el Reino Unido).
Se desarrolló una forma primitiva de comunicación telegráfica directa entre los sistemas nerviosos de dos humanos con la colaboración de la mujer del autor (Warwick et al. 2004).
Se condujo con éxito una silla de ruedas a través de señales neuronales.
Se cambió el color de joyas como consecuencia de las señales neuronales, al igual que el comportamiento de un grupo de pequeños robots.
En la mayoría de los casos anteriores, aunque no en todos, el ensayo podía considerarse útil por razones puramente terapéuticas; así, por ejemplo, el sentido ultrasónico podría ser útil para un individuo ciego; la comunicación telegráfica podría ser de gran utilidad para aquellas personas con ciertas formas de discapacidad de las neuronas motoras.
No obstante, cada ensayo puede considerarse también como una posible forma de mejoramiento más allá de las normas humanas de un individuo. De hecho, el autor no necesitaba el implante con fines médicos para solucionar un problema, sino que el experimento se realizó únicamente para realizar una exploración científica. Se plantea por consiguiente la siguiente pregunta: ¿hasta dónde deberíamos llegar? Sin duda, el mejoramiento a través de interfaces cerebro-ordenador nos ofrece muchas oportunidades tecnológicas e intelectuales, aunque suscita, no obstante, un montón de distintas consideraciones éticas que necesitan una respuesta directa.
Cuando en experimentos del tipo descrito participan individuos sanos que no necesitan reparación alguna que exija una interfaz de cerebro-ordenador, sino que más bien el objetivo principal del implante es el de mejorar las habilidades de un individuo, es difícil argumentar que la operación tenga fines terapéuticos. De hecho, con este experimento, el autor deseaba investigar en concreto las posibilidades reales y prácticas de mejoramiento.
Los ensayos demuestran claramente que la entrada extrasensorial es una posibilidad práctica que podría tener éxito; no obstante, mejorar la memoria, pensar en varias dimensiones y comunicarse a través del pensamiento son solo otras ventajas que presentan un marcado potencial y que, siendo realistas, pueden investigarse en cierta medida. Para ser claro, todas estas cosas parecen posibles para el ser humano en general.
Obtener vía libre para un implante en cada caso requiere la aprobación ética de la autoridad local responsable del hospital en el que se lleve a cabo el procedimiento y, si se considera oportuno para el proceso de una investigación, también se necesita la aprobación del comité de investigación y de ética del centro implicado. Todo ello independientemente de la aprobación de la Agencia de Aparatos cuando la pieza de un equipo, como por ejemplo un implante, deba emplearse en varios individuos. Curiosamente, no se necesita la autorización ética de ningún organismo social, así que el asunto tiene su complejidad.
Si miramos hacia el futuro, parece bastante probable que las influencias comerciales, unidas al deseo social de comunicarse de forma más efectiva y percibir el mundo de una forma más rica, nos conduzcan a un deseo mercantil. Por último, la comunicación directa de cerebro a cerebro, utilizando posiblemente implantes del tipo que se ha descrito, se presenta como una propuesta tremendamente fascinante, que tiene como resultado la transmisión de pensamientos, emociones, sentimientos, colores e ideas básicas directamente de un cerebro a otro. Aunque se suscitan muchas preguntas sobre su funcionamiento en la práctica, seríamos claramente insensatos si no siguiésemos intentándolo.
Pero nos topamos con grandes preguntas. Dado que la comunicación es una parte tan importante de la inteligencia humana, es probable que todo individuo con un implante de este tipo experimente necesariamente un aumento considerable de su inteligencia. Esto ampliaría claramente el rendimiento intelectual en la sociedad, superando la parte implantada a la parte que decida permanecer en un plano humano (sin chip). ¿Traería esto consigo una división digital, una situación “nosotros y ellos”, dejando a los humanos normales bastante por detrás en la carrera de la evolución? Bueno, esto es algo que ya se verá.
INTERFACES NO INVASIVAS CEREBRO-ORDENADOR
Para algunos, las interfaces cerebro-ordenador del tipo descrito tal vez se encuentran demasiado lejos, sobre todo si representan la manipulación directa del cerebro. La interfaz cerebro-ordenador más estudiada hasta la fecha es la que incorpora la electroencefalografía y ello se debe a diversos factores. No es invasiva; por tanto, no se necesita recurrir a la cirugía, con los consiguientes riesgos de infección o los efectos colaterales que conlleva. Los requisitos de aprobación ética son significativamente menores y dado que los electrodos se obtienen con facilidad, los costes son mucho menores que con otros métodos.
La electroencefalografía es también un mecanismo portátil, con electrodos que simplemente se colocan fuera de la cabeza de la persona y puede hacerse en un laboratorio sin requerirse demasiada formación, ni conocimientos de fondo y que además puede hacerse en poco tiempo, es decir, puede hacerse donde y cuando se necesite.
El número de electrodos que realmente se utiliza en los experimentos puede variar de un pequeño número (de 4 a 6) a unos 26-30 (lo que suele ser lo más común) o incluso superar los 100 en aquellos casos en los que se pretenda lograr una mejor resolución. Como resultado, pueden acoplarse electrodos individuales en posiciones específicas o utilizar un gorro en el que los electrodos se encuentren ya precolocados. El cuidado y la gestión de los electrodos varía también considerablemente de experimento a experimento: existen casos en los que los electrodos se colocan en seco y encima del cabello, y otros casos en los que se debe afeitar el cabello y utilizar geles para mejorar el contacto.
Algunos estudios se aplican más al ámbito médico, para estudiar el inicio de ataques epilépticos en pacientes; no obstante, el rango de aplicaciones es diverso. Algunos de los más típicos o interesantes se incluyen aquí para dar una idea de las posibilidades y del trabajo continuo, en vez de ofrecer una perspectiva general completa de la situación actual.
Son típicos aquellos en los que los sujetos aprenden a manejar un cursor de ordenador de esta forma (Trejo et al. 2006). Debemos puntualizar que incluso tras periodos importantes de entrenamiento (varios meses), el proceso es lento y requiere, por lo general, varios intentos antes de lograrlo. En la misma línea, existen numerosos grupos de investigación que han usado los registros de la electroencefalografia para encender luces, controlar pequeños vehículos robóticos y controlar otras señales análogas (Millan et al. 2004; Tanaka et al. 2005). Un método similar, con un casquete de 64 electrodos, se ha utilizado para permitir que un tetrapléjico realice algunas tareas, movimientos sencillos con la mano mediante la estimulación a través de controladores de neuronas integrados (Kumar 2008).
Es posible considerar la unicidad de las señales específicas de la electroencefalografía, en particular y potencialmente, como respuesta a los estímulos asociados, como una herramienta de identificación. Se han obtenido interesantes resultados usando la electroencefalografía, para identificar los golpecitos que se dan intencionadamente con los dedos, para determinar si los golpecitos se daban o no, consiguiendo una gran precisión. Esto es útil como método de interfaz rápida y también como posible método protésico.
Aunque la experimentación con electroencefalografía sea relativamente barata, portátil y fácil de realizar, sigue siendo difícil vislumbrar su uso generalizado en el futuro. Tiene un papel que representar en la valoración externa de algunos aspectos del funcionamiento cerebral con fines médicos (valoración de los ataques epilépticos y la actividad neuronal durante trastornos compulsivos obsesivos) y seguramente el uso de estas aplicaciones irá en aumento con el tiempo. La posibilidad de que las personas normales se desplacen con un casco de electrodos puesto, sin necesidad de un volante, no resulta del todo realista; antes será más probable que veamos vehículos completamente autónomos en las carreteras.
CONCLUSIÓN
Pueden fusionarse los humanos o los animales con la tecnología, lo que arroja una plétora de consideraciones sociales y éticas, además de muchas otras consideraciones técnicas. Se han facilitado en cada caso informes sobre la experimentación práctica real, en lugar de limitarnos a mencionar únicamente algunos conceptos teóricos.
Que los robots se traten con cerebros biológicos podría llevar finalmente a cerebros humanos funcionando en un cuerpo robot. ¿Deberían tener estos robots algún tipo de derechos? ¿Deberían proseguir las investigaciones pese a todo? Podríamos tener robots con cerebros creados con neuronas humanas que tengan el mismo tipo de habilidades.
La ciencia ya ha logrado la entrada extrasensorial, que amplía el sistema nervioso a través de internet y una forma básica de comunicación del pensamiento, de modo que sería posible que muchos humanos se actualicen y sean ellos mismos los que se conviertan parcialmente en máquinas. Esto podría dar lugar a que humanos normales (sin implantes) se queden en el camino. Si pudiese usted mejorar, ¿le supondría algún problema el hacerlo?
Más adelante nos encontramos con el apartado sobre los electrodos más estándares de la electroencefalografía, que se colocan externamente y por tanto se encuentran con mucha mayor frecuencia. La resolución de dichos electrodos es relativamente pobre y de hecho, solamente son útiles para controlar y no para estimular, de ahí que los temas que giran en torno a dicha posibilidad sean limitados de alguna manera. Ciertamente, podemos usarlos para aprender un poco más sobre el funcionamiento del cerebro, pero es difícil que veamos cómo se utilizan en operaciones de control de gran sensibilidad en las que varios millones de electrodos introducen la información transmitida a través de cada electrodo.
Además de revisar los procedimientos implicados, el objetivo de este artículo ha sido también repasar algunos de los aspectos éticos y sociales más destacados. Se han evaluado además algunos aspectos tecnológicos con el fin de abrir una ventana en la dirección que llevan los últimos avances. En cada caso, no obstante, se ha planteado un punto de apoyo firme sobre la tecnología práctica y real y sobre las situaciones realistas en el futuro, en lugar de adelantar simples ideas especulativas. En cierto sentido, la idea general es abrirse paso hacia la reflexión para que los futuros experimentos de los que seremos testigos puedan guiarse a través de una correcta realimentación.
Inteligencia cibernética: ¿Cómo puede la IA ayudar a manejar el riesgo cibernético?
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Inteligencia Artificial, la herramienta más prometedora para la defensa cibernética
La Inteligencia Artificial aparte de ayudar a diversas innovaciones para las empresas, también es la posible solución para reducir los ataques cibernéticos para las corporaciones.
Actualmente, la IA para la defensa cibernética es la herramienta más prometedora, siendo la única con capacidad de combatir la IA ofensiva y otros ataques que aún estamos por conocer y así preparar a las organizaciones para los ataques que puedan venir en el futuro.
Así lo señaló Eloy Ávila, CTO para las Américas de la firma de tecnología Darktrace, el cual presentó un reporte en donde advierte de las posibles amenazas y vulnerabilidades que traerán los ataques cibernéticos, incluyendo México. Mientras algunas soluciones digitales vienen a solventar y a contribuir a mejores esquemas en diversos procesos para sectores como la banca o el empresarial, de la mano traen oportunidades para hacerlas más vulnerables al momento de hablar de seguridad. “La introducción de nuevas plataformas digitales, tales como CoDi, la plataforma de pago digital del Banco de México, hará más difícil la protección informática y de la seguridad de instituciones públicas y privadas”, detalla el informe. Las deficiencias y vulnerabilidades de las empresas, así como las estrategias de ciberseguridad existentes cobraron protagonismo. Las empresas y organizaciones han luchado por mantener su información segura de ataques internos, ransomware, nuevas regulaciones y hasta de simples errores de configuración. Los delincuentes cibernéticos continúan innovando y desarrollando nuevos ataques, consiguiendo acceso a ciertas herramientas de grado gubernamental en la Dark Web, y descubriendo nuevas formas de infiltrarse en empresas y organizaciones públicas. “Ejemplos claros de esta nueva realidad fueron demostrados con el apagón regional en Centroamérica, y los ataques contra instituciones públicas como Pemex (Petróleos Mexicanos) y CFE (Comisión Federal de Electricidad)”, señala. ¿Qué pueden esperar las organizaciones en 2020? ¿Qué cartas tienen bajo la manga estos ciberdelincuentes? Al analizar las tecnologías y tendencias emergentes, Darktrace anticipa algunas de las técnicas que los delincuentes pueden usar.
Ataques de IA
Los elementos fundamentales de los ataques cibernéticos basados en IA se han establecido. El próximo año podría ser testigo del primer ciberataque impulsado por IA, gracias a las sofisticadas defensas y herramientas de IA de código abierto que incentivan a los ciberdelincuentes a sobrealimentar sus ataques. La IA no solo permitirá que el malware se mueva sin ser detectado a través de complejas infraestructuras digitales, sino que también ayudará a los atacantes a determinar sus objetivos y escalar sus ataques. La ejecución exitosa de un ataque avanzado actualmente requiere numerosos recursos y mano de obra. Con la IA, el mismo adversario podría apuntar a 20 compañías en el mismo tiempo que actualmente se necesita para atacar a una. Los ciberataques de IA serán casi imposibles de detener humanamente y una vez que el primer ataque de IA suceda, no habrá marcha atrás. Las organizaciones deben ser inteligentes y reforzar sus defensas mediante tecnologías de autoaprendizaje antes. Si los ciberataques del último año nos han enseñado algo, es que necesitamos esperar lo inesperado. Intentar predecir las vulnerabilidades en una nueva tecnología, la firma exacta de un ataque, o un nuevo tipo de malware frente a un panorama de amenazas en constante evolución, es como encontrar una aguja en un pajar.
Ataques veloces y exitosos
Pese al aumento de ataques de ransomware el año pasado, es probable que no hayan llegado a su apogeo aún. En 2019, los ciberdelincuentes atacaron exitosamente empresas, organismos públicos y gobiernos locales. La prevalencia y éxito del ransomware han manifestado preocupaciones en los niveles más altos, incluso el FBI emitió advertencias sobre el ransomware como amenaza urgente y de alto impacto para las organizaciones.
Estos nuevos desarrollos ampliarán el panorama de amenazas y harán que sea aún más difícil para los equipos de seguridad detectar y prevenir estos ataques. La eficacia del ransomware reside principalmente en su velocidad, simplemente puede moverse más rápido que los equipos de seguridad, y la quinta generación de redes celulares, 5G, solamente facilitará el incremento de ataques automatizados. A velocidades inalámbricas hasta 100 veces más rápidas que el 4G, el malware puede descargarse y propagarse por la red de la víctima mucho antes de que se den cuenta de que algo anda mal. Si las organizaciones no cuentan con sistemas de defensa que puedan seguir el ritmo y evolución de estas amenazas, el ransomware continuará siendo tan exitoso como siempre.
El Aumento del Terror-Ware
A la par del incremento en ataques de ransomware, los ataques contra la infraestructura física han aumentado. Centrales nucleares, refinerías de petróleo, puertos, y redes eléctricas fueron infiltrados por atacantes en el último año. En 2020, veremos estas dos clases de amenazas converger, especialmente con el ransomware amenazando a procesos industriales. Esto hace que el respaldo de datos sea una red insuficiente. “Mientras los edificios inteligentes, ciudades inteligentes y el Internet de las Cosas se convierten en una realidad emocionante, las vulnerabilidades de seguridad sólo continuarán creciendo. En un mundo interconectado, casi todo es blanco fácil para los atacantes. Este desarrollo inextricablemente conecta la seguridad cibernética con la seguridad física y operativa”, detalla el informe presentado por el directivo. Lo más preocupante es que probablemente escalará el conflicto de poder entre naciones, con los ciberataques como herramienta. El conflicto cibernético entre estados-nación no es nada nuevo. Sin embargo, a medida que las líneas entre el mundo cibernético y el físico se borran cada vez más, también lo harán las líneas entre la guerra cibernética y la física. El desenfoque de estas líneas aumentará el riesgo para todos los involucrados, aumentando el potencial de errores de cálculo.