Este post se me ocurrió hace algún tiempito, porque siempre veo amigos, conocidos y allegados que cometen los errores que muchas veces yo cometí en el pasado en mis anteriores relaciones de pareja. Y es muy chimbo, porque ya me sé el desenlace de esas parejas: una separación, una vida de mentira y apariencia, o un calvario inmamable en el que no soportas a tu pareja, pero no la dejas porque no sabes cómo (o no quieres).
En fin, que decidí compartir un poquito de mi experiencia.
Seguramente ir a un terapista (profesional) te dé fastidio, o te parezca una pérdida de tiempo. ¡Yo también pienso así! Porque muchos de esos terapistas te abordan con un lenguaje técnico y con una parsimonia que, de verdad, aburre. Así que, muy a mi estilo, quise compartirles unas pequeñas y esenciales recomendaciones, ¡pero en un lenguaje que seguro entenderás!
Una relación de pareja no es NADA fácil llevarla (al principio). Pero es muy gratificante cuando, si haces las cosas bien, con el tiempo te das cuenta que todo marcha en “piloto automático”, pero tranquilo, relajado y satisfactoriamente para la pareja y su entorno.