En este nuevo Paseo en Presencia comparto lo que ha sido para mí el cuarto encuentro de Viajando del Desierto, una comunidad camper consciente de la que soy co-creador junto a un equipo precioso.
Llegué a este encuentro con expectativas. Habíamos preparado plazas, imaginado un número de personas… y al final vinieron menos de las que esperábamos. Pero fue exactamente como tenía que ser.
Más íntimo.
Más cercano.
Más humano.
En este episodio reflexiono sobre algo que a veces olvidamos: no se trata solo de llegar a la meta, sino de aprender a disfrutar del camino. Estar en presencia. Observar. Detenerse en los detalles que aparecen cuando bajamos el ritmo.
También hablo de algo que estoy trabajando últimamente: el miedo al éxito. Después de haber atravesado el miedo a no ser suficiente o a no ser capaz, me estoy encontrando con otra capa distinta… la de sostener lo que sí puede crecer.
Comparto además algo muy especial para mí: mi madre pudo acompañarme en este encuentro. Vivir este espacio con ella fue profundamente revelador. Hubo momentos de vulnerabilidad, de liberación y de espejo con otras personas que también estaban transitando sus propios procesos.
Este encuentro me recordó algo importante: a veces dudamos, cuestionamos el camino, pero cuando llega el momento adecuado, las respuestas aparecen.
Este fin de semana se me quitaron muchas dudas.
Entendí que esto va de dar, compartir y agradecer a las personas que deciden abrirse y caminar juntas.
Porque al final, este viaje hacia dentro a veces muestra el dolor… pero ese dolor, cuando se atraviesa en conciencia, se transforma.
Y quizá todo empieza con algo muy simple: un pequeño pálpito, una intuición, una curiosidad hacia algo nuevo.
Si sientes algo así en tu vida, tal vez solo necesitas atreverte a dar el primer paso.
Nos seguimos viendo en el camino. 🚶🏻♂️✨
@elcaminodetoni