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Or


Imagina esto… Empujas una ficha de dominó… solo una.
Y empieza a caer todo. Una… otra… otra…
Hasta que algo enorme se derrumba.
Eso es el efecto mariposa.
Una pequeña decisión… puede cambiarlo todo.
Mi mamá tenía 15 años… y le dijeron que no me tuviera.
Que era muy joven… que mejor siguiera con su vida.
Pero un día, en un estadio… ella puso sus manos sobre su vientre y le dijo a Dios:
“Señor… no sé cómo lo voy a criar…
pero te lo entrego.”
Esa fue la ficha.
Esa pequeña decisión…
47 años después, aquí estoy.
Mi primo Cristian, a quien amo profundamente y que hoy está graduado en el cielo, llegó emocionado con un cassette en la mano y me dijo: “Primo, encontré una banda que te va a gustar”. Le dimos play… y desde ese momento esas canciones se quedaron conmigo para siempre.
Pero hubo una frase que marcó mi vida:
“Y si perdiera yo el camino… tú me encontrarías a mí”.
Y con los años entendí que no era solo una canción. Era una verdad.
Porque muchas veces fui esa oveja que se perdió. Muchas veces me alejé, tomé malas decisiones, me equivoqué… pero aun así, siempre vi a Dios ir a buscarme, levantarme y traerme de vuelta.
¿Qué puede enseñarte una cámara sobre Jesús?
Mientras dictaba una clase de Fotografía Digital, uno de mis alumnos me hizo una pregunta:
"Profesor, ¿cómo hacen esas fotos donde aparecen miles de estrellas si casi no se ven a simple vista?"
La respuesta me llevó a una reflexión que nunca olvidaré.
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