El seguir a Jesús motivó a Mateo a invitarlo a su casa y festejar en su honor.
Jesús viene a demostrarnos que en un lugar tan común como una casa puede habitar su presencia.
A Marta le gustaba que Jesús estuviera en su casa pero no le gustaba pasar tiempo con él.
Sin importar nuestra condición siempre habrá un lugar en la mesa para nosotros.