Estados Unidos está demostrando que ya no es ni mucho menos la superpotencia absolutamente dominante de todo el planeta que fue hasta no hace tanto tiempo.
Sus adversarios geopolíticos, económicos, financieros y tecnológicos cada vez le acorralan más.
Donald Trump está intentando revolverse, pero la situación se le complica por momentos.
Las últimas escenas vividas durante la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái y el 80 aniversario de la victoria China en la Segunda Guerra Mundial evidencian, sin la menor duda, que hay que contar con otras potencias en el planeta. Solo hay que ver los últimos comentarios de Trump en la redes sociales para entender la preocupación de Washington por el auge de otros potencias que le están quitando el protagonismo que tuvo.
Como ha sucedido en otros momentos de la historia, las potencias decrecientes se pueden volver muy peligrosas en su afán de no perder el poder del que han disfrutado. Y más en este caso, pues Estados Unidos tuvo un poder absoluto y total desde 1991.
Analiza esta situación el investigador, analista y activista estadounidense Dennis Small. Éste reconocido crítico de la realidad internacional, que fue preso político en Estados Unidos, es actualmente director de la EIR (Executive Intelligence Review), perteneciente a la fundación Lyndon LaRouche (Virginia, EEUU).
Para más información, pueden comunicar directamente con Dennis Small en: [email protected]
Para el Instituto Schiller y la Coalición Internacional por la Paz: https://es-schillerinstitute.nationbu...