El término «terror sandinista» define las políticas de represión, persecución y control social ejecutadas por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en Nicaragua, divididas en dos etapas históricas.
En los años 80, bajo el contexto de la guerra civil, se instauró el Servicio Militar Obligatorio, se censuró a la prensa y se persiguió a la Iglesia católica y a comunidades indígenas como los misquitos.
Tras su retorno al poder en 2007, el régimen de Daniel Ortega radicalizó la violencia, alcanzando su culmen en la crisis de 2018. Aquella represión dejó cientos de muertos, miles de exiliados, opositores encarcelados y la pérdida absoluta de las libertades democráticas.