Tony Fraser habitó una morada que, tras diez años de calma, se transformó en epicentro de terror inexplicable. Voces del más allá, muebles con voluntad propia y sombras errantes fracturaron su tranquilidad. El descubrimiento de la señora Potter y la apertura de una caja en el ático intensificaron la violencia de una entidad que incluso dejó marcas físicas en su pareja, Ivy. Tras ataques directos y una salud debilitada, Tony abandonó su hogar y borró su rastro digital. Esta crónica narra el colapso de la cordura frente a lo sobrenatural, donde el pasado se niega a descansar bajo el polvo.