Este relato reconstruye la estremecedora crónica del crimen de Asunta Basterra, ocurrido en dos mil trece en Santiago de Compostela. Detalla cómo sus padres, Rosario Porto y Alfonso Basterra, figuras respetadas socialmente, orquestaron el asesinato de su hija adoptiva. Tras meses de sedación sistemática con lorazepam, la niña fue asfixiada y abandonada en una pista forestal de Teo. La investigación policial, apoyada en pruebas forenses y contradicciones flagrantes, desveló una trama de frialdad y manipulación que horrorizó a España. Condenados a dieciocho años, el caso expuso las grietas morales de una familia aparentemente perfecta, dejando una cicatriz imborrable en la memoria colectiva gallega.