Fernando Esteso no es solo un humorista, es el espejo cóncavo de la España de la Transición. Nacido en Zaragoza y criado en las tablas, su figura trasciende el cine de destape que le dio fama masiva junto a Pajares. Es un artista total: payaso, cantante y actor de una vis cómica inigualable. Su rostro, mezcla de picardía y ternura, encarna al español medio que sobrevivía a base de puro ingenio. Con sus canciones y películas tejió la memoria sentimental de todo un país, convirtiéndose en un icono castizo que mantiene intacta, pese al tiempo, la capacidad de arrancar carcajadas