Colombia dio un giro abrupto a la derecha: en una segunda vuelta cerradísima, Abelardo de la Espriella venció a Iván Cepeda, en medio de impugnaciones y alta tensión política, abriendo paso a un liderazgo de mano dura y perfil altamente radical, con promesas de seguridad extrema, megacárceles y un giro geopolítico que incluye el fortalecimiento de la alianza con Israel, mientras se cierra el ciclo del proyecto progresista de Petro.