Nuestro planeta se apaga, y esta no es una noticia agorera ni futurista, es una realidad se mire por donde se mire. A lo largo de su historia, nuestra querida Tierra se ha visto afectada por innumerables catástrofes y calentamientos globales debido a causas naturales, volcanes, terremotos, impactos de meteoritos, desapariciones de especies, pero el llamado efecto invernadero que ahora asola a la tierra es feroz e imparable. Los responsables, nosotros los humanos. Todos lo sabemos, aunque haya algunos que se atrevan a negar esta aplastante realidad. El panorama que tenemos por delante a nivel planetario es deprimente, como consecuencia del calentamiento terrestre la resistencia a los antibióticos será la primera causa de muerte del mundo y su causa los contaminantes vertidos en el agua. Se prevé que de 4.000 a 5.000 millones de personas, la mitad de los habitantes actuales del mundo, pasen a vivir en zonas desérticas y que la falta de agua sea la creación de grandes conflictos y guerras entre países. Negar es un mecanismo de defensa psicológico muy conocido, se niega para no decir la verdad, pero también se niega para protegerte de lo que te perjudica, se niega por ignorancia, se puede negar por estupidez y por escudarte en la mentira, pero lo que niegas acaba sometiéndote, la negación del desastre que tenemos encima los humanos es de locos, pero de locos psicóticos con intereses en los altos mercados financieros, ya sabéis, aquellos que acaban robándonos el día de hoy y el de mañana.