En 1916, Ernest Shackleton realizaba una expedición cruzando la Antártida, cuando su barco, el Endurance, quedaba atrapado por el hielo. De esta manera, los deseos de salvar a su tripulación, le llevaron a comenzar una larga travesía en la que puso en juego su vida y la de otros dos acompañantes. Pero ningún incidente pudo acabar con el célebre explorador: una desconocida entidad velaba por ellos y les daba fuerzas para seguir adelante.
Más recientemente, en 1983, el montañero Jim Sevigny practicaba alpinismo en las Montañas Rocosas de Canadá cuando fue sorprendido junto a su compañero por una avalancha de nieve. Magullado y con lesiones internas, Jim fue capaz de sobreponerse ante la desgracia y sentir la presencia de una mujer que le ayudaba y daba instrucciones para poder sobrevivir.