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Llegué a Lima para el clima navideño de 2011. Luego de una estadía equivocada en Callao, luego en Barranco que es casi un San Telmo con mar, partimos con algunos amigos hacia el sur de la capital peruana. Primero pasamos por Asia y vimos la suntuosidad más abismal: un pequeño Miami de puro derroche en el que no encajábamos, Hicimos un par de kilómetros más al sur para alojarnos en el pueblo de los obreros de este lugar, Rosario de Asia. En una noche de verano pegajoso todo empezó a temblar y ellos, los rosarinos de asia, mostraron sus mejores recetas de un pueblo habituado a la supervivencia.
Justo en época de carnaval anduve por la capital de la República Oriental del Uruguay. Calor y peregrinación por sus barrios clásicos mientras se siente el clamor de las murgas por las noches y el candombe de un grupo de mujeres por las calles en la zona de Isla de Flores. Un recorrido por la medianera finita entre lo real y surreal: encuentros improbables, sentir el aura de Eduardo Galeano por el Café El Brasilero o imaginarlo a Levrero en algún balcón de la Ciudad Vieja. Música y poesía en yunta mientras sopla el viento en la ribera del Río de La Plata que nos hermana con la sangre charrúa.
Participación especial:
Es una historia en primera persona de la gran primera noche en la ciudad del Valle del Cauca, la tercer ciudad más importante de Colombia.
Segundo tramo de mis periplos rolos o bogotanos. Pasa de todo: se pierde mi amigo el polaco en un abrir y cerrar de ojos por el barrio de La Candelaria. Emi y yo nos volvemos un poco locos y hasta hablamos con la policía. En el medio distingo que hay un aura felina en esta ciudad que me propone encuentros y felices coincidencias como el cruce con Sebastián, alias el gato que relata su historia.
Participan en este capítulo:
Manuel López Melograno en la voz del Polaco.
Leidy Niño en voz de mujer colombiana.
Música del comienzo: Aterciopelados, Luz Azul.
La llegada a la capital de Colombia. Los primeros pasos erráticos en el Aeropuerto El Dorado y las amistades como puentes del camino. Primeras postales de una ciudad andina bulliciosa que me alojó como una segunda casa.
El ladrón de postales es una manera peculiar de viajar. La posibilidad de capturar instantes que pueden durar casi que para siempre en ciudades de Latinoamérica y España. Relatos vivenciales en primera persona, el beat musical de cada lugar, personajes y aliados del camino que también cuentan su historia desde un relato que se vuelve coral.
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