Nacimos llorando, hemos experimentado el dolor después de una caída, un golpe, una enfermedad, una decepción, un desamor… Nos duelen las injusticias y la guerra, la insensibilidad y la corrupción. El dolor es compañero del camino, es el copiloto de la vida, lo sentimos continuamente. Pero por considerar que no es algo placentero o agradable, el miedo al dolor es una reacción natural. No queremos sufrir, le sacamos la vuelta al dolor.