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Como esta historia de la coalición republicana es algo nuevo, no siempre bien comprendido todavía, no faltan quienes se preguntan: ¿dónde está hoy el Partido Colorado, cuál es su presencia, cuál su rol, cuáles sus esperanzas? Y la respuesta es sencilla: está donde estuvo y estará siempre.
El martes pasado, Durazno celebró los 200 años de su fundación, el 12 de octubre de 1821, por el entonces Coronel Fructuoso Rivera. Todo el pueblo estuvo en la calle, con alegría, festejando y saludando al Presidente de la República, al Intendente Vidalín y a todos quienes tuvimos la suerte de acompañarles. Milagrosamente no se asomaron los antivacunas ni los protestadores gimnásticos de siempre. De modo que se disfrutó de un desfile de los tradicionales, en que los preescolares alternaron con los liceales y los militares con las organizaciones de la sociedad civil. Se observó con gratitud el empeño de padres y alumnos en las caracterizaciones de época, los trajes típicos y la evocación de nuestros valores. No faltaron a la cita ni Rodó ni Picasso.
Haber alcanzado las firmas suficientes para plantear el reférendum a la LUC le ha cambiado el humor al Frente Amplio y de una etapa de desaliento y desorientación ha pasado a otra de igual o peor desorientación pero movido por una euforia agresiva.
Importa la historia porque de esas diferencias partidarias han medrado muchos adversarios del Partido Colorado para intentar la ubicación de Rodó como una suerte de víctima de la política. El hecho es que fue diputado en tres períodos y que apoyó las dos candidaturas de Don Pepe. Es más, la segunda candidatura fue varios años después de la famosa polémica por el retiro de los crucifijos en los hospitales públicos, en que Rodó estuvo en contra de la decisión oficial de la administración batllista. O sea que esa diferencia de criterio, intencionalmente amplificada muchas veces, por otra parte natural en un gran partido democrático, no obstó a su apoyo a Batlle. Ello ocurrió en circunstancias muy complejas, cuando el Partido Nacional, en incomprensible actitud cerril, anunciaba una revolución ante el solo anuncio de su candidatura para la segunda Presidencia.
En la Cumbre de la CELAC, el sábado pasado, nuestro presidente "osó" reclamar por la separación de poderes, la vigencia de los derechos humanos y el encarcelamiento de opositores en Cuba, Venezuela y Nicaragua.
No hay duda que si el kirchnerismo hubiera resultado triunfante de la recientes elecciones internas, llamadas PASO en Argentina, estaría el Frente Amplio celebrándolo. Se hubiera hablado de una nueva derrota del neoliberalismo, del Consenso de Washington, del Fondo Monetario Internacional y de la estrategia de un gobierno nacional y popular. Desde ya también de la estrategia de cuarentena tras cuarentena que ensalzaba el Frente Amplio, para oponerse a la libertad responsable de nuestro gobierno.
Lejos de «recortar derechos», la LUC amplió la esfera de libertades y derechos de los ciudadanos.
El Frente Amplio venía muy de capa caída hasta que, una vez más, el PIT CNT se cargó las pilas y lo sacó en andas con las firmas del referéndum. Entre encuestadores y opinadores, había un clima de que no se llegaba, hasta que vino la sorpresa en el último mes y las firmas alcanzaron. A partir de allí, el Frente vive un reverdecer anímico y se advierte su euforia en cuanto tema puede cuestionar al gobierno.
Otro 25 de agosto transcurrió. Felizmente, es de los feriados que no se corren de día, pero no por ello el país vivió una jornada de recordación, reflexión y compromiso.
Se dice que se desmantela el Estado, cuando todo es para afirmar su capacidad, como queda claro en los temas de seguridad y educación. Para colmo, reiteran el viejo eslogan de «privatizar la educación». Por ningún lado se privatiza nada. Se reafirma la autoridad del Codicen en todos los sentidos,pero se repite y se repite, a lo Gooebels, para que la mentira mil veces repetida termine siendo verdad.
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