El perdón nos habla de humildad y sencillez de corazón, un fruto que nace del Amor. ¡Cuánta capacidad de amar, cuánta necesidad de perdonar y ser perdonado! Jesús, Maestro absoluto en revelar con lenguaje sencillo los misterios del Reino, por medio de esta parábola descubre la importancia del perdón a todos los que lo escuchan. No lo hace solo con palabras, ya lo ha confirmado con obras, perdonando a quien, para el pueblo y su ley, no tenía perdón, sanando corazones y cuerpos paralizados por la falta de misericordia y compasión; y lo hará hasta el día de su muerte perdonando a quienes le causan dolor y lo condenan, y hasta a ese ladrón crucificado con él, quien, frente a la inocencia del Amor, se reconoce necesitado de perdón.