El Misterio de la Santísima Trinidad: he ahí el fundamento de nuestra vida. Nada más íntimo e inherente al ser humano que la Presencia del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; “tres Personas distintas, un solo Dios verdadero”. El Dios Uno y Trino, armonía de la creación, plenitud del ser humano, Morada de las almas que hace de ellas su propia morada, abismo insondable que hace crecer al hombre en su Presencia.