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La oposición ya se encuentra en una situación de franca derrota. Muestra una completa desorientación en su brújula estratégica. Los partidos de oposición, PAN, PRI, PRD, persisten en operar bajo la lógica de un electorado del 2018, un electorado que ha desaparecido por completo. Ya no existe el mexicano de ese perfil, ni tampoco el tipo de votante asociado a ese periodo.
La oposición sigue aferrándose a la idea remota de que en las colonias acomodadas podría encontrarse un grupo de personas capaz de revertir la situación electoral en México. Sin embargo esta noción carece de fundamento, ya que siguen alejándose y oponiéndose a lo que ha resultado sumamente exitoso para la 4T.
Para ilustrar este punto, basta con realizar un rápido ejercicio de memoria. ¿Alguna vez ha escuchado a López Obrador referirse a los mexicanos como ciudadanos? La respuesta es negativa. López Obrador siempre ha hablado de los mexicanos como pueblo. En cambio, la oposición constantemente utiliza el cada vez más ambiguo término "ciudadanos".
La divergencia en la forma, los elementos y los argumentos discursivos entre ambas partes es sorprendente. Ningún mexicano, al menos aquellos que transitamos diariamente a pie, nos identificamos como "ciudadanos"; nos identificamos como "pueblo". Esta es una de las notables diferencias que explican el éxito del discurso de López y, por ende, de Morena, mientras que los argumentos de la oposición carecen de penetración en la opinión pública, al apelar a la atención de los inexistentes "ciudadanos".
La oposición persiste en la creencia de que aún existen mexicanos que añoran el México de 2018 y apelan a un electorado que ya demostró no tener la más mínima intención de respaldarlos en las elecciones pasadas. ¿Pretenden ganar las elecicones del 2024 invitando a su clientela a regresar a esa época? Esto resulta insensato y poco viable, ya que México ha experimentado un cambio radical; el votante y el panorama político son completamente diferentes en la actualidad.
No obstante, la oposición sigue adelante con argumentos que suenan desfasados, anticuados y, además, impregnados de la marca inequívoca y permanente de corrupción. Este es el meollo del asunto. La oposición busca únicamente mantener sus parcelas de poder y los beneficios que obtienen a través del financiamiento a los partidos. No nos engañemos.
En la medida en que los representantes de la oposición comprendan que la elección la tienen perdida si persisten en estrategias obsoletas, podríamos aspirar a que consideren modificaciones que promuevan la participación democrática, involucrando más a la gente. Es esencial que hablen en el lenguaje del pueblo y, sobre todo, que abandonen el argumento basado en la 'ciudadanía', ya que este término no refleja la realidad.
Existe el pueblo. Existe la comunidad. Existen los mexicanos. En resumen, si la oposición no aprende a comunicarse con la gente, con el pueblo, está destinada a un bien ganado fracaso y ocupará el lugar que le corresponde en la historia: el cubo de la basura.
En este momento la oposición no merece ganar las elecciones.
Todos cometemos errores, incluso la Secretaría de Hacienda, para evitar que los acólitos de la 4T inicien sus advertencias. En relación a las proyecciones económicas para el año 2024, nadie logró prever con precisión en cuanto al crecimiento económico, pues las estimaciones más optimistas, provenientes de casas e instituciones especializadas, apenas alcanzaban el 1.8%. Se pronosticaba que el crecimiento no superaría el 0.5%, mientras que la Secretaría de Hacienda anticipaba un crecimiento del 3%, una cifra que también resultó inexacta. Según los datos actuales, el crecimiento económico al inicio del año es del 3.5%. La vida nos reserva sorpresas.
Las imprecisiones no se limitaron al crecimiento económico; el tipo de cambio también experimentó fluctuaciones notables. La debilidad del dólar, inédita, resultó ser un efecto de los esfuerzos por contener la inflación que descarriló los pronósticos de los apodados "agoreros del desastre" por los seguidores de la 4T, pues preveían un dólar en torno a los 20.50, mientras que la Secretaría de Hacienda proyectaba hasta 20.60. No obstante, nos encontramos hoy con un dólar a 16.91, atribuible única y exclusivamente a la intervención de la FED para contrarrestar la inflación.
En cuanto a la inflación, las predicciones se aproximaron ligeramente. Mientras se esperaba un 4.5%, las estimaciones actuales sugieren un 5.3%. Las imprecisiones no solo afectaron a México, sino también a nivel global. Las expectativas de una fuerte recesión en Estados Unidos resultaron equivocadas, lo que demuestra que tanto nosotros como los expertos nos equivocamos de manera apabullante en nuestras previsiones.
Pero no es reconfortante que los pronósticos se equivoquen, especialmente ante elecciones cruciales en Estados Unidos, que influirán significativamente en la economía mundial y, por ende, en la mexicana. La incertidumbre electoral en México añade complejidad a la situación, ya que los modelos de predicción económica no solo fallaron, sino que también carecen de certezas.
En el ámbito financiero, la ausencia de certezas genera nerviosismo en los mercados, particularmente en los inversionistas internacionales, quienes ejercen una fuerte influencia en la economía local. Si los expertos económicos fallaron en sus predicciones, podría indicar otro año de incertidumbre, exacerbando el problema inflacionario, lo cual afecta negativamente a países en desarrollo como México.
En resumen, la situación no es favorable. Celebrar que el dólar no alcanzó las predicciones pesimistas de los críticos de la 4T no es motivo de alegría ni optimismo. Es signo de que las cosas no mejorarán en 2024.
"Ahí están las masacres, je, je, je..." Frase inmortal, sin duda. El presidente López Obrador tiene razón cuando afirma que las masacres están presentes.
No obstante, en esta ocasión, el presidente recurrió nuevamente al recurrente argumento de vincularlo todo con las drogas, y en este caso, como en otros, se equivocó de manera contundente. La Fiscalía de Guanajuato ha evidenciado que este nuevo trágico suceso fue motivado por una venganza. Los narcotraficantes querían participar en la posada, pero al serles negado el acceso regresaron con otros sicarios y atacaron a los jóvenes, cobrando 11 vidas y dejando a numerosos heridos. A pesar de ello, el presidente apresuradamente insistió en la conexión con las drogas, a pesar de las evidencias que lo desmienten.
Este no es el único caso en el que el presidente ha errado en sus afirmaciones, como sucedió en la masacre de jóvenes en Celaya, donde también los acusó públicamente de estar involucrados en el mundo de las drogas. Sin embargo, los análisis tóxicológicos demostraron que ninguno de los fallecidos había consumido sustancias ilícitas. Lamentablemente, esta parece ser la estrategia recurrente del presidente: atribuir los problemas a las drogas para evadir responsabilidades.
Lo que me indigna, más allá de estos incidentes, es la actitud de los medios de comunicación. En lugar de centrarnos en las víctimas y comprender las razones y circunstancias detrás de estos sucesos, nos enfocamos únicamente en la reacción del presidente ante cada tragedia. Este patrón se ha repetido con cada nueva masacre, sin detenernos a analizar datos y estadísticas reveladores. Por ejemplo, el presidente utiliza la masacre de Guanajuato para destacar la necesidad de atención especial en el estado, pero las estadísticas de consumo de drogas contradicen esta afirmación. Guanajuato no se encuentra ni siquiera entre los cinco estados con mayor consumo de drogas, siendo Jalisco el que encabeza la lista.
En lugar de enfocarnos en la comentocracia de las mañaneras, los medios debiésemos abordar los problemas de fondo, desentrañar las causas y proponer soluciones. En este sentido, hemos fallado vergonzosamente al proporcionar información imprecisa y desactualizada proveniente de las mañaneras, donde el presidente sistemáticamente emite información falsa. Esto no es periodismo; es una falta de compromiso con la verdad y con nuestro público.
Todos, como sociedad mexicana, hemos fracasado en ofrecer una respuesta efectiva a estas tragedias. Las masacres persisten, como indicó el presidente, pero a nosotros no nos debe de dar risa. La verdadera tragedia radica en nuestra incapacidad colectiva para abordar las raíces del problema y tomar medidas preventivas.
Y si, como dijo el presidente: ahí están las masacres.
Mañana marca un dudoso hito para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, ya que está programada la inauguración de un segmento inicial del tren Maya. Sin embargo, una reciente investigación del periódico El Universal ha revelado que la infraestructura en la zona de inauguración está lejos de estar lista. De hecho, el tren Maya será inaugurado en condiciones similares a las de la refinería de Dos Bocas y al Aeropuerto Felipe Ángeles, previamente "inaugurados" sin estar plenamente operativos. En algunas áreas, solo se encuentran las vías, sin señalización, accesos o estaciones completas.
Este patrón de inaugurar obras inacabadas o disfuncionales plantea cuestionamientos sobre las decisiones del presidente y su prioridad en completar proyectos antes de presentarlos al público.
El caso de Dos Bocas y del AIFA se revelaron como una farsa, una representación vacía que solo ha logrado ser eso, un ridículo descomunal. En otras naciones, las inauguraciones de proyectos ocurren cuando están completamente terminados, lo que hace que la situación en México sea aún más peculiar y digna del diván del psicólogo.
El empeño del presidente por "silenciar" a los opositores parece llevarlo a perder el sentido de la realidad, arrastrando consigo a sus seguidores. La lealtad ciega hacia él se manifiesta en personas que, al parecer, están dispuestas a defender cualquier acción, por más incompleta o disfuncional que sea. El hábito de inaugurar obras inacabadas añade un elemento adicional de preocupación, especialmente en el caso del tren Maya, que transportará personas. A diferencia de la refinería y el aeropuerto, este proyecto implica riesgos reales para la seguridad de los usuarios, dada la falta de infraestructura básica en prácticamente todos sus tramos, incluyendo el que va a inaugurar.
El reportaje del periódico El Universal no solo ofrece una visión detallada de la situación actual de estas obras, sino que también pone de manifiesto el menosprecio del presidente hacia la seguridad y el bienestar de la población. La manera en que el líder dispone de la gente para sus fines políticos es alarmante, y esta falta de empatía se manifiesta claramente en la inauguración de proyectos que podrían poner en peligro la vida de quienes los utilizan.
Pocas veces he deseado estar equivocado, y esta es precisamente una de ellas.
El 30 de diciembre de 2022, compartí un video donde detallé los préstamos solicitados por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, específicamente, un total de 14 préstamos. Esta información fue recopilada minuciosamente a partir de datos disponibles en la página web de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Agradezco a todos quienes vieron el video, que alcanzó casi 600,000 vistas; fue gratificante ver tan buena acogida. Sin embargo, no puedo pasar por alto las críticas, especialmente de los seguidores más acérrimos de la 4T, quienes, en términos muy directos, me tildaron de "maldito asqueroso mentiroso".
Insisto: la información que compartí no es invención propia, sino datos verificables provenientes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, corroborados también hoy por el periódico El Sol de México. Este informe resalta que la promesa de campaña del presidente López Obrador, en la que aseguraba que no endeudaría al país, resultó ser simplemente eso: una promesa que generó expectativas y confianza en muchos crédulos, pero que, al final, no cumplió.
Es innegable que en la gestión de cualquier país, como el nuestro, donde la aversión al pago de impuestos es evidente, el endeudamiento puede ser una opción válida para financiar obras públicas, programas sociales y otras necesidades. Sin embargo, lo preocupante no es el hecho de la deuda en sí, sino el incumplimiento de la promesa presidencial de no contraer más deuda, incoherente por donde se le vea.
Financieramente es comprensible que un país tenga deuda, ya que esto también refleja la solvencia ante organismos calificadores. Pero el problema surge cuando se compromete públicamente a no endeudarse y, posteriormente, se supera en un 11% la deuda solicitada por la tan criticada administración anterior, dirigida por Enrique Peña Nieto.
Este no es simplemente un tema económico, sino un asunto ético y de coherencia. La promesa incumplida de no aumentar la deuda supera la cuestión financiera y afecta aún más la confianza y la credibilidad en la administración. La coherencia se convierte en un punto de conflicto, especialmente para los seguidores de la 4T, quienes saben perfectamente fueron engañados y desilusionados.
No es cuestión de negar la capacidad del país para hacer frente a sus obligaciones financieras, sino de señalar la contradicción entre lo prometido y lo ejecutado. La coherencia y la ética son fundamentales en la política, y cuando se perciben desviaciones de la promesa inicial, los medios de comunicación cumplimos al informar estos hechos. Al final, las consecuencias son inevitables.
La amenaza del presidente de desmantelar los organismos autónomos carece de fundamento. Es una estrategia simple y llanamente diseñada para respaldar la historieta de "los oscuros poderes fácticos que intentan destruir a la desfavorecida 4T". Sin embargo, todo esto se revela como una artimaña destinada únicamente a alimentar dicha narrativa.
Lamentablemente, estas artimañas tienen un costo considerable, pero parece ser que a los mexicanos nos complace costear absurdos. Así que estamos perpetuando este tipo de situaciones.
Los números no respaldan la propuesta de AMLO. Todo el discurso alarmista sobre el regreso a una era cuaternaria no tiene fundamento, ya que el presidente no cuenta con los votos necesarios en la Cámara de Diputados. Necesitaría 334 diputados a favor, y solo cuenta con 274 de Morena. Aun suponiendo que todos voten a favor, no sería suficiente, ya que la oposición tiene 198 votos.
Incluso en el escenario hipotético de que Movimiento Ciudadano apoyara la propuesta, los números seguirían sin ser suficientes. Además, MC ha dejado claro que no respaldará los cambios propuestos por el presidente. Incluso si algunos diputados del PRI se unieran, los números seguirían sin ser alcanzados.
En un escenario improbable donde ambas cámaras aprobaran la iniciativa, la Suprema Corte de Justicia de la Nación intervendría. El acceso a la información y la transparencia gubernamental están garantizados en la Constitución, y la Corte votaría en contra de cualquier modificación que viole estos principios.
En resumen, este escenario es una pérdida de tiempo y recursos.
Aunque el país enfrenta problemas serios, nos dejamos llevar por el chismorreo y la confrontación. Nos gusta estar inmersos en estas cuestiones, quizás porque no tenemos nada mejor que hacer. A pesar de que el país se desmorona, disfrutamos viendo cómo se enfrentan unos a otros con el presupuesto que generosamente les otorgamos.
Catorce vidas se perdieron en Texcaltitlán, Estado de México, debido al hartazgo generalizado de la población frente a las extorsiones de la Familia Michoacana. La gente, cansada y fastidiada, decidió enfrentarse directamente a los criminales, resultando en la muerte de diez delincuentes y cuatro ciudadanos. Este trágico incidente refleja una profunda fractura en la sociedad, indicando que la ciudadanía, abandonada por las autoridades, ha perdido la confianza en el sistema judicial y en la aplicación de la ley.
Texcaltitlán también revela que, cuando la población se siente desamparada y asume la penosa tarea de impartir justicia por sí misma, el tejido social se resquebraja, evidenciando una desconfianza total hacia la autoridad y el sistema legal. La gente, desilusionada, confía exclusivamente en su propia fuerza para enfrentar la creciente amenaza del crimen organizado en el país.
Ojalá esta tendencia no se generalice, pero la actitud del presidente, quien minimiza el suceso y se burla de la situación, podría tentar a la justificación de que la ciudadanía tome la justicia en sus manos. Nos encontramos en una encrucijada entre condenar o entender estos actos, influenciados por la inseguridad y el abandono federal y estatal que prevalecen.
La incertidumbre sobre el futuro se intensifica al considerar el proceso electoral. Las dos principales contendientes, Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez, generan más preocupación que respuestas. Mientras Xóchitl aboga por volver al pasado, con una rancia propuesta que huele a "estábamos mejor cuando estábamos peor", mientras que Sheinbaum no se aparta del guión de la continuidad de la actual política de "abrazos y no balazos", sin posicionarse claramente a favor o en contra.
Ambas perspectivas no ofrecen soluciones concretas a la desastrosa situación de seguridad nacional. Lo acontecido en Texcaltitlán es solo un ejemplo de la crisis que se vive en todo el país, augurando posibles sucesos similares en otras regiones, como lo será sin duda Chiapas.
Como ciudadano común, me pregunto ¿qué hacer para restaurar la paz en México?.
Las opciones presentadas por las candidatas no inspiran confianza, y la falta de propuestas claras refuerza la sensación de impotencia.
A medida que nos acercamos a las elecciones, la incertidumbre persiste, y la temporada desviará la atención del público, dejando en suspenso la revisión de propuestas y respuestas a este problema hasta febrero.
El futuro no promete nada, ni deja elementos para saber cómo afrontaremos esta difícil realidad.
Más nombres... ¡Más nombres...! ¡MÁS NOMBRES...! Ahora los analistas hablan sobre quienes tienen posibilidades -y los que de plano están descartados- para ocupar las diputaciones federales y las senadurías por Aguascalientes. ¿Está tu favorito en la lista?. Hoy nos acompañan Lorena Pacheco, Walter Contreras y Francisco Gavuzzo, con la conducción de Sergio Torres Nafarrate.
Por increíble que parezca, así lo expresó el presidente ayer: "la prueba PISA es neoliberal, y no la tomamos en cuenta". Si aún quienes dudan que López Obrador es un líder autocrático, este tipo de afirmaciones debilitan la credibilidad de el más ascendrado acólito de la Cuarta Transformación. Observar al presidente desautorizando una evaluación de la calidad educativa nos impulsa inevitablemente a una reflexión profunda.
¿Qué tipo de persona puede descartar por completo cualquier diagnóstico educativo?
López Obrador.
¿Qué individuo descalifica de manera tan contundente las oportunidades de mejorar la educación?
López Obrador.
¿Qué líder puede no solo desestimar una medición educativa, sino también afirmar con un fuerte grado de lunatismo que la educación se encuentra en su mejor momento?
López Obrador.
Justamente ayer le mencionaba que todos somos responsables, no solo por ignorar el tema educativo, sino también por elegir a personas-basura para dirigir el rumbo del país.
Y ahí están las consecuencias.
No se trata solo del tema de la pandemia, como argumenta la SEP para desligarse de responsabilidades. El problema radica en que también nosotros tenemos la culpa por seleccionar a tipejos que fácilmente se desvinculan y culpan a la pandemia, o simplemente desacreditan una medición educativa llamándola neoliberal.
Pero, en realidad, y haciendo una franca autocrítica, ¿qué esperábamos...?
Sobre los resultados recientemente publicados por PISA sobre el rendimiento educativo en México, diversos medios de comunicación, especialmente aquellos con orientación hacia la derecha o que no respaldan a la administración actual han culpado directamente a la 4T del fracaso educativo evidenciado en la prueba.
Es innegable que los resultados han puesto al descubierto de manera impactante el deterioro de la calidad educativa en México. El 65.8% de los niños se encuentra en nivel de rezago, en comparación con el promedio del 31% en los países de la OCDE, la entidad organizadora de la prueba. En cuanto al nivel aceptable, México cuenta con un 34% de niños, frente al 60% en la OCDE, y solo el 0.2% de los niños mexicanos alcanza el nivel de excelencia, en contraste con el promedio de la OCDE del 8.7%.
Sin embargo, atribuir exclusivamente a la 4T la responsabilidad de este monumental problema es injusto. El rezago educativo en México es un fenómeno de larga data que se remonta a décadas en las cuales el Estado ha descuidado la educación. La situación actual es, en parte, un resultado precipitado de la pandemia, y el Estado mexicano ha fallado de manera vergonzosa al no brindar un acompañamiento adecuado a los niños después de superar la emergencia sanitaria, provocando un retroceso de una década en la calidad educativa hasta el nivel de 2009.
No obstante, este retroceso no puede atribuirse únicamente a la 4T. Es un problema que involucra a todos los ciudadanos, maestros, académicos y las instituciones educativas. La responsabilidad recae en haber desatendido la educación, con cambios superficiales en los planes y programas educativos implementados en los últimos 15 años. La capacitación de los maestros en temas digitales también se ha rezagado debido a la falta de inversión gubernamental, como se evidenció con el fraude de enciclomedia y otras iniciativas.
Es necesario reconocer que el maestro ha perdido pertinencia y actualidad en este contexto educativo. Los gobiernos anteriores y la actual administración han utilizado la educación como un tema político en lugar de abordarla con una renovación real y tangible, renunciando a una capacitación digital oportuna a los maestros. Esta situación se ha convertido en un perverso juego político en lugar de promover una mejora seria y sustantiva.
El rezago educativo evidenciado por la prueba PISA es responsabilidad colectiva. La apatía de los mexicanos para abordar seriamente la creación de un entorno educativo actualizado y que proteja a los maestros ha contribuido a este deterioro. La constante mina a la autoridad del maestro frente al grupo, junto con la falta de respeto de los padres, ha debilitado su posición.
En lugar de ponernos a llorar como magdalenas es imperativo tomar medidas. Más allá de la retórica, debemos promover el respeto al maestro y exigir a las autoridades, tanto federales como estatales, que le brinden más herramientas para una educación pertinente. El cambio comienza en casa, y es necesario actuar para revertir el deterioro educativo que afecta a nuestro país.
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