Recientemente el FBI ha desclasificado ciertos archivos secretos, archivos que revelan un legado más inculpatorio: prueban que Eduardo VIII y Wallis Simpson apoyaban el nazismo; que mantuvieron contactos con la Alemania de Hitler a lo largo de la Guerra, llegando a entregar secretos al enemigo e, incluso, que Eduardo planeó regresar a Inglaterra como rey títere de Hitler.
Los archivos también revelan hasta qué punto los gobiernos británico y norteamericano les contemplaron como una amenaza real para la seguridad nacional e hicieron todo lo posible para que no causaran daño a los intereses de los aliados.