El perro Moro sabía cuándo iban a morir los vecinos del pueblo de Fernán Núñez. Hasta en 600 ocasiones fue a las puertas de la casa de alguna persona moribunda, pero la historia no acaba aquí, ya que también acompañaba al difunto en su entierro. Moro fue asesinado por un grupo de personas que le propinaron una brutal paliza.
Otro caso es el de Canelo, un perro que acompañó a su dueño hasta las puertas de un hospital gaditano. Le esperó durante 12 años, pero su dueño nunca volvió, puesto que falleció. Fue alimentado y cuidado por todos los que pasaban por el hospital hasta que murió atropellado por un coche.
Peter Besas cuenta en su libro 'Madrid Oculto' la historia del perro Paco, que acudió al Café Fornos de Madrid, donde un marqués le dio algo de comer. Desde entonces, prácticamente vivió en el café, junto con los famosos de la época. Se rodeó sobre todo de toreros y fue en una corrida de toros cuando murió de una estocada por el enfado de una mala faena de uno de los diestros.