La señales del ambiente regulan nuestro reloj biológico y nos permiten un sueño oportuno y reparador, sin embargo, el cambio en los ciclos de luz-oscuridad naturales, producto del uso de dispositivos electrónicos con pantalla pueden acelerar, desacelerar o reiniciar nuestro reloj biológico. Causándonos un mal sueño y en el momento equivocado.