EL TREN SIN PASAJEROS

EL TREN SIN PASAJEROS

By El Halcón NocturnoArtsBooks
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EL TREN SIN PASAJEROS episodes

  • Por siempre joven
    • Porque la gente no regresa, se va y luego llega otra
    • gente con sus mismos rostros y ademanes.
    • Será porque yo tampoco regreso: siempre soy otro cuando
    • vuelvo del sueño.
    • Tal vez es por eso que escribo, para aferrarme a la loca idea de negarme a cambiar.
    • O quizá llenar de letras mis horas de vigilia es mi absurda manera de cubrir estas paredes inexistentes con las pinturas rupestres que hablarán un día de lo que fui.

    • Decían los médicos especialistas que su deterioro era

      inevitable, no se podía detener ni aletargar: sus recuerdos rápidamente caerían como las hojas en otoño y tras ellos su salud y lucidez. Tras la contundente sentencia y luego de un periodo de duelo y mucho llanto, llegó la helada aceptación a sus más cercanos familiares. Resignados decidieron continuar sus vidas justificando la desición en la idea de que en aquel retiro recibiría la mejor atención para su enfermedad. Los vio salir por la puerta un jueves para no volverlos a mirar. De cualquier manera, irónicamente, al poco tiempo se olvidó de ellos y desde entonces no paró de olvidar... Y por olvidar, una mañana no recordó abrir sus ojos, se adentró en la bruma de su memoria hasta cruzar a través de aquella puerta que era la frontera de su cordura. Del otro lado la esperaban los juguetes que el tiempo le había robado, los sinsentidos que de niña le había reprimido la razón, los rostros de un pasado que a veces creía ver en doctores y enfermeras, y al final, la insensible estancia donde nada volvería a doler, donde al fin podría ser joven por siempre jamás.

      3 min
    • Tu ausencia

      Apenas un murmullo

      La más ligera melodía

      Así es la música de tus ojos

      Así se va traslúcida

      esquivando las ramas bajas de mi alma.

       

      Apenas nada:

      Viento que sopla un viernes

      Luz de una bombilla a punto de extinguir

      Así la sonrisa que en un descuido desaparece de tu

      boca.

       

      Y la vida sigue

      Persiguiendo las llantas de los autos

      Espanta los cómodos silencios a donde todavía

      pertenecías

      Y nos deja tan vacíos como esa tumba que espera tu

      cuerpo que no acabamos de encontrar.


      Letra e imagen: Oscar González

      Música: Gonz

      2024

      2 min
    • Hasta el fin del mundo

      Voltean tus ojos y devuelves la noche a este cansado sol.

      En ti está presente todo lo que amo: El mar, la lluvia que antes de conocerte llenaba de música mi soledad.

      Me llamas y alguna antigua magia convoca melodías maravillosas que se enredan en mi nombre.

      Bailemos al hechizo de ese ritmo que emana de tu respiración.

      Seamos por un instante eterno un mismo cuerpo acompañado. Dejemos que el tiempo se pierda allá, lejos, al otro lado del espejo que no refleja nuestro reflejo.

      Sé que has sufrido igual que he sufrido yo.

      Olvidemos

      el pasado y el futuro.

      Seamos los niños y los ancianos que nunca podremos ser.

      Bailemos hasta que estos cuerpos se disuelvan como polvo y en el vaivén de la brisa continuemos esta danza aún después que el mundo llegue a su final.


      Letra e imagen: Oscar González

      Música: Gonz

      2024

      2 min
    • La niña que miraba los murciélagos

      Puntual salía al largo y oscuro corredor de aquella casona colonial donde vivía. Con sus ojos grandes como lunas de lunes se quedaba impasible viendo el vuelo casi errático de aquella mancha parda que en su danza los murciélagos dibujaban sólo para ella, como si de una sombra desesperada por alcanzarla se tratara.

      Un día la niña creció y se alejó de aquella lúgubre casona.

      Cuentan que la colonia de murciélagos al sentir su

      ausencia la buscó por todo el mundo. Con el tiempo se fueron separando hasta que del grupo sólo uno logró encontrarla. Uno, que al cruzarse con ella le robó
      una nostalgia y una pregunta:

      ¿Qué fue aquello que tan de pronto te alejó de nuestro

      patio?

      ¿Acaso nos recordaste alguna vez?

      La joven que siempre de negro vestía respondió: Fue la

      vida quien me urgía a acompañarla, pero una duda siempre quedó revoloteando al recordarles ¿qué habría sido de ustedes, mis sombríos compañeros? ¿A dónde fueron
      después de la danza del atardecer?


      A buscarte, ojos de luna... A buscarte.


      Letra e imagen: Oscar González

      Música: Gonz

      2024

      3 min
    • La Cita

      Me sorprendió ver el parque de la infancia  convertido en plaza pública. La banca donde nos veíamos seguía ahí.

      Treinta años para volver a vernos, fue la promesa. De a

      poco fueron llegando: Miguel, siempre puntual, fue el primero. Luego Jorge y el Petiso. Alberto, Carlos y el negrito Fontana. Muchos abrazos, muchas bromas.

      Como siempre el Pincha fue el último. Bajó apresurado de un auto elegante con su remera deportiva y su balón. Qué rara sensación imaginar en este grupo de padres de familia y profesionistas serios a aquellos chicos despeinados y
      sucios que se tomaban tan en serio el juego. El momento triste fue cuando Miguel sacó de entre sus cosas una foto mía y emocionado me dedicó una oración.

      Todos guardaron silencio. Me hubiera gustado tanto que supieran que estaba ahí, que había llegado a la cita. Pero invisible me senté en la vieja banca, justo al lado de mi retrato, para disfrutar del juego que ya estaba a punto de
      comenzar.

      2 min
    • Bernal

      Lo importante era la tormenta, no la carta olvidada en

      el buzón. Ella, la tormenta, fue la causa que desencadenó la serie de eventos inesperados:

      Rayos y truenos, como en un espectáculo audio-visual,

      desenterraron en Julio viejos recuerdos: los ojos de Martha como avellanas que mágicamente habían aprendido a reír; las manos callosas de su abuelo Miguel que siempre que le acariciaban el cabello raspaban. Y claro, las tormentas eléctricas que anunciaban una lluvia que llegaría a acabar con el calor. Siempre amó la lluvia, refrescaba su sueño, convertía en ríos interminables las polvosas calles de Bernal y, sobre todo, hacía que los ojos de Martha sonrieran más.
      Quién le diría que tras esa lluvia siempre amiga se escondían las negras nubes que oscurecerían su destino.

      Aquel verano, junto a las aguas llegó la familia Palermo, Enrique Palermo específicamente, con sus maneras de zorro que parecían comerse las avellanas en la mirada de su amiga cada vez que lo veía. Fue casi un mes después que llegarán los Palermos que bajo el paraguas de Enrique y tomada de ese brazo que no soltó más apareció Martha. La sonrisa de sus ojos brillaba como nunca. Julio entendió entonces que la había perdido, y comenzó a odiarlos y a odiar la lluvia y los truenos. Y por odiar, odió también a Bernal y las caricias de su abuelo.

       

      Suena el estallido de un trueno que lo manda a otro recuerdo, al estallido del parabrisas del Ford de los Palermos, a su mano soltando la resortera con que acababa de lanzar la piedra, al estrépito del auto estrellándose contra el árbol y luego, al interminable alarido de Refugio Palermo abrazando el cuerpo inerte de Enrique.

       

      Ahora cierra la ventana, pero el ruido de los recuerdos

      lo sigue hasta la otra habitación.

      Fueron 10 largos años de cartas olvidadas en un buzón.

      Diez años de escribir desde su celda buscando el perdón de aquellos ojos de avellana que no reían más. Diez años hasta que una compadecida alma le contestó que no escribiera más, que ni Martha ni la familia Palermo vivían más en
      Bernal. Tiempo después de salir de prisión regresó a un pueblo cambiado que no lo esperaba, un pueblo viejo y seco que esperaba las lluvias para poder renacer.

       

      Encendió la luz del baño y el espejo le devolvió el

      retrato de un Julio envejecido, sin cabello en la cabeza que se pudiera acariciar. Pensó en su difunto abuelo y sus callosas manos acariciando también su cuerpo... Esas manos que siempre raspaban.

      También pensó en Martha, en Enrique Palermo. Pensó en

      las cartas olvidadas donde le platicaba todo.

       

      Miró por última vez el reflejo de su rostro, apagó la

      luz y sin paraguas se internó en la lluvia torrencial.


      Texto e imagen: Oscar González

      Música: Gonz

      2024

      5 min
    • MundoLoco

      MundoLoco


      Gente graciosa, gente triste me rodean.

      No van a ningún lugar, pasan de mi.

      Viejos zapatos, perfumes y sudor se repiten día tras

      día, como una mañana de hule que se estira.

      A veces sueltan una moneda sin voltear.

      A veces me atropellan al pasar.

      Llega la tarde y me cubre el frío la pesada tristeza.

      Despierto y es un día igual que los demás.

      Niños que gritan, ojos vacíos, perros que juegan al pasar.

      Yo miro el accidente mientras muerdo una esquina de mi soledad. Mucha gente, luces y llanto. Luego todos se van.


      Cuando ya nadie mira me levanto por fin a trabajar, me acerco a la confundida alma de aquel conductor, lo cubro con un abrazo y lentamente nos desvanecemos en la oscuridad.

      3 min
    • Sucedió una noche oscura

      "Sucedió en una noche oscura"

       

      Sucedió una noche oscura cuando el monstruo lo atacó. Desde entonces, cada 29 noches, en plenilunio, la transformación sucedía: el hombre vuelto licántropo escapaba con dirección a la aldea. Sabía que ahí lo esperaba su manada: un grupo de perros, desde caniches hasta temibles mastines, que salían silenciosos de sus casas al llamado de su líder. No era un lobo malo, al contrario, gustaba de correr por el campo y revolcarse, confundirse en ese grupo de canes que era su familia. 

      Eso tenía una explicación, desde niño fomentó el vínculo con los perros, ellos lo consolaron después de cada golpiza, lamían sus heridas, le proporcionaban calor en las calles vacías.

      Los humanos por otro lado eran una historia muy diferente, siempre abusaron de él, nunca tuvo un hogar ni conoció de amor o de bondad. Por eso, al regresar a su estado natural liberaba a la bestia que había crecido dentro de él: niños y mujeres desaparecían del poblado y en la lejana choza eran víctimas de las más crueles torturas. El terror sólo se detenía cada 29 noches, en plenilunio, desde lo que sucedió aquella noche oscura.

      3 min
    • SE NECESITA UN AMIGO.- VINÍCIUS DE MORAES (5 Días-Un autor)

      Buenas noches! En el Tren Sin Pasajeros Continúa nuestro viaje del 2022 con la sección: 5 DÍAS-UN AUTOR. Aquí daremos voz a diversos escritores a quienes dedicaremos una semana entera a su obra, con una publicación diaria de su obra. Nuestro único objetivo es difundir y hacer un modesto tributo a aquellos autores que han sido influencia y han quedado en la historia de la literatura y que, ciertamente, siempre tendrán un lugar reservado en este viaje. Esperamos que nos sigan y disfruten de esta, la Tercera Temporada de El Tren sIn Pasajeros.


      Marcus Vinícius da Cruz de Melo Moraes (Río de Janeiro, 19 de octubre de 1913 - Río de Janeiro, 9 de julio de 1980) fue un músico, diplomático y poeta brasileño. Se destacó especialmente en la música popular brasileña contemporánea, sobre todo como uno de los autores pilares en la Bossa nova. Como poeta escribió la letra de un gran número de canciones que se han convertido en clásicas, y como intérprete participó en muchos discos.

      La primera Bossa Nova que compuso fue "Loura ou Morena", a los 14 años. A principios de la década de los sesenta, abandonó una incipiente carrera diplomática para dedicarse de lleno a la música y a las actuaciones. Su forma de presentarse en el escenario era peculiar: una mesa, un vaso, una botella de whisky y un cubo con hielo. Desde su mesa cantaba, recitaba, charlaba y, en definitiva, establecía una comunicación total con su público.

      Vinicius de Morães supo conjugar de manera pionera la música brasileña con el jazz. Entre sus obras más conocidas cabe citar "Garota de Ipanema" (La chica de Ipanema), "La samba de una nota", "Tarde em Itapoã", "Carta ao Tom 74" y "Chega de Saudade". Cantantes como Frank Sinatra y Pierre Barouh interpretaron sus composiciones, lo cual, junto a su destacada trayectoria artística, eventualmente llevó a que el nombre de Vinícius de Moraes goce de un gran prestigio internacional en vida, el cual se ha mantenido en la actualidad, y lo ha convertido en un símbolo imperecedero de la música y la poesía brasileña.

      5 min
    • SUSPENSIÓN.- VINÍCIUS DE MORAES (5 Días-Un autor)

      Buenas noches! En el Tren Sin Pasajeros Continúa nuestro viaje del 2022 con la sección: 5 DÍAS-UN AUTOR. Aquí daremos voz a diversos escritores a quienes dedicaremos una semana entera a su obra, con una publicación diaria de su obra. Nuestro único objetivo es difundir y hacer un modesto tributo a aquellos autores que han sido influencia y han quedado en la historia de la literatura y que, ciertamente, siempre tendrán un lugar reservado en este viaje. Esperamos que nos sigan y disfruten de esta, la Tercera Temporada de El Tren sIn Pasajeros.


      Marcus Vinícius da Cruz de Melo Moraes (Río de Janeiro, 19 de octubre de 1913 - Río de Janeiro, 9 de julio de 1980) fue un músico, diplomático y poeta brasileño. Se destacó especialmente en la música popular brasileña contemporánea, sobre todo como uno de los autores pilares en la Bossa nova. Como poeta escribió la letra de un gran número de canciones que se han convertido en clásicas, y como intérprete participó en muchos discos.

      La primera Bossa Nova que compuso fue "Loura ou Morena", a los 14 años. A principios de la década de los sesenta, abandonó una incipiente carrera diplomática para dedicarse de lleno a la música y a las actuaciones. Su forma de presentarse en el escenario era peculiar: una mesa, un vaso, una botella de whisky y un cubo con hielo. Desde su mesa cantaba, recitaba, charlaba y, en definitiva, establecía una comunicación total con su público.

      Vinicius de Morães supo conjugar de manera pionera la música brasileña con el jazz. Entre sus obras más conocidas cabe citar "Garota de Ipanema" (La chica de Ipanema), "La samba de una nota", "Tarde em Itapoã", "Carta ao Tom 74" y "Chega de Saudade". Cantantes como Frank Sinatra y Pierre Barouh interpretaron sus composiciones, lo cual, junto a su destacada trayectoria artística, eventualmente llevó a que el nombre de Vinícius de Moraes goce de un gran prestigio internacional en vida, el cual se ha mantenido en la actualidad, y lo ha convertido en un símbolo imperecedero de la música y la poesía brasileña.

      1 min

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    Buenas noches! Esta es la 4ta Temporada del Tren Sin Pasajeros, bienvenidos!