La primera parte del artículo nos sitúa en la corriente actual de lo superlativo en todos los aspectos de nuestra vida y la ostentación de nuestros bienes y posición social. Quizá sea algo más patente en las “clases medias y/o trabajadoras”.
La pregunta es si esta forma de atestiguar nuestra posición o posesiones nos hace más felices o mejores. Es posible que se genere una espiral de insatisfacción.
Por otro lado se nos insiste que para tener una buena autoestima es necesario ser “ególatras” y pensar algo más en nosotros, darnos más caprichos y pensar de nosotros mismos como ganadores y mejores que nuestros semejantes.
Estamos en una sociedad que busca el ahora, el momento, lo inmediato y no se valora el largo recorrido en la vida (laboral, personal, de compromiso, etc..).