María V., mujer, esposa, madre y artista con criterio y pujanza
María Victoria García Borrero, esposa de Francisco Santos Calderón desde hace 29 años, es una mujer inteligente pero ante todo es un gran ser humano. Madre de cuatro hijos, ha sido siempre el polo a tierra de su esposo, desde que era un joven periodista del periódico El Tiempo, hasta hoy cuando es un político que le apuesta a ganar las elecciones a la Alcaldía Mayor de Bogotá.
Se conoció con el que sería su esposo – quien la ama y respeta por sobre todas las cosas -, a través de Juan Gabriel Uribe, de la casa periodística El Nuevo Siglo, quien les puso una cita a ciegas. María Victoria se encontró entonces con un joven estudiante de periodismo en los Estados Unidos y esperó a que él se graduara y regresara a Bogotá para convertirse en su esposa. Para ese entonces ya Francisco Santos había quedado huérfano de madre y fue ella quien – con su fuerte carácter pero a la vez gran dulzura - vino a llenar ese gran vacío.
No fue fácil la vida para María Victoria cuando, criando a sus dos hijos mayores quienes para ese entonces eran bebés, en septiembre de 1990 el narcotraficante Pablo Escobar Gaviria secuestró a su esposo, jefe de redacción de El Tiempo. Y no lo fue pues del secuestro nadie está seguro va a volver. Fueron para ella ocho meses muy difíciles, pues no solo tuvo que enfrentarse a su soledad sino además tuvo que tomar posición frente a la familia Santos, la cual tenía en ese entonces a su cabeza a su querido suegro Don Hernando.
Al regreso del cautiverio de su esposo, ella tuvo la inteligencia suficiente para no engrosar las filas del 90% de hogares que quedan destruidos tras un secuestro. Gracias a su temperamento logró hacer parte del 10% restante y además apoyo a su esposo para que juntos, aportándole un gran grano de arena a Colombia, crearán la Fundación País Libre, primera ONG antisecuestro a nivel mundial.
Fueron diez años (1991 – 2000) en los que esta mujer estuvo siempre al tanto de lo que se hacía en esta Fundación, en bien de las víctimas de este delito. Fue María Victoria quien entre 1995 y el año 2000 organizó marchas en contra del secuestro, a nivel nacional, y la gran movilización del No Más, pasando por el Mandato Ciudadano por la Paz, la Vida y la Libertad. Ella, sin dejar de lado sus labores de esposa y de madre de familia, tuvo el coraje y la disciplina necesarias para darle rumbo a estas movilizaciones ciudadanas.
Fue gran madre y gran esposa también cuando su marido salió exiliado de Colombia debido a amenazas de muerte por parte de los paramilitares. Y fue allá en España donde ella, sin buscarlo, sin pensarlo siquiera, se encontró con la artista que tenía en su interior. En la pujante Madrid María Victoria empezó a recibir clases de pintura – luego lo haría en la Escuela de Artes Guerrero de Bogotá-, y el pincel empezó a vibrar en sus manos para producir lienzos, un tanto figurativos, un tanto abstractos, sobre todo relacionados con la figura humana.
Pero, de repente, cuando sus hijos estudiaban ya algo acostumbrados en colegios madrileños, su esposo trabajaba en el prestigioso diario El País, el primero en España, y ella disfrutaba de su encuentro con la plástica, el destino les recordó que era Colombia su país de origen a donde deberían volver. El entonces candidato Álvaro Uribe le propuso a su esposo ser su fórmula vicepresidencial y el ajedrez de la vida los retornó de nuevo a su Bogotá y a su Tenjo del alma.
Durante los ocho años en la Vicepresidencia de la República, María Victoria no hizo nada distinto a apoyar a su esposo. Lo ayudó en diferentes temas: desde dar ánimo a las víctimas de minas antipersona hasta crear el Centro para personas con discapacidad, pasando por la asesoría permanente a su marido sobre cómo no perder el rumbo y siempre estar con el más necesitado.
Hoy por hoy María Victoria continúa al lado de su esposo, actual candidato a la Alcaldía Mayor de Bogotá, por el Centro Democrático; permanece a su lado, ayudándolo, asesorándolo, dándole las mejores ideas para que ojalá llegue al Palacio Liévano. Sus hijos ya son adultos profesionales o en camino de serlo dentro de unos meses.
Ella persevera en su pintura, con sus lienzos, con su erotismo a flor de piel. Ha realizado un par de exposiciones en Cartagena y otro par en tierra española. En todas las muestras sus trabajos han gustado a la crítica especializada. Cada día lo vive con intensidad, entre su esposo y sus hijos; entre el apoyo a su esposo político y su ternura para con sus tres hijos varones y su Carmen del alma, su única hija mujer. Con medio siglo de vida irradia alegría, bienestar y compromiso.
Juan Gonzalo Angel