Comparto cómo construir una sociedad con tu pareja o familia sin destruir el vínculo en el intento. Habla de los errores más comunes en las empresas familiares, cómo manejar los conflictos y qué conversaciones hay que tener antes de arrancar. Un episodio honesto sobre negocios, amor y trabajo en equipo.
00:00 Comienzo
00:44 ¿Trabajar en familia es la forma más rápida de arruinar las dos cosas?
01:00 ¿Cuál fue el conflicto más grande que tuvieron?
01:50 ¿Qué cosas no sabías que iban a pasar cuando decidieron hacer esta sociedad?
02:19 ¿Qué errores ves que se repiten en sociedades?
03:23 ¿Cómo separás al familiar del socio?
03:54 ¿Cuando alguien se equivoca, cómo le decís?
04:26 ¿Hay temas prohibidos en la mesa familiar?
04:40 ¿Hay ventajas de ser socios y familia?
05:50 ¿Qué le dirías a un emprendedor que quiere hacerlo?
07:06 ¿Cuáles son los tres no negociables?
07:36 Si pudieras volver al principio, ¿qué te dirías?
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Te dejo un resumen del podcast:
¿Es verdad que trabajar en familia es la forma más rápida de arruinar las dos cosas?
Para algunos puede ser así, pero en nuestro caso encontramos todo lo contrario. Fue la mejor combinación para llegar hasta acá. Eso sí, hubo momentos donde tuvimos que sentarnos y reconocer que todo lo que hacemos no puede estar por encima del matrimonio. Lo que construimos afuera no puede destruir el hogar. Los dos somos fuertes, tenemos opiniones claras, y cada tanto surgen conversaciones difíciles. Lo que nos ayuda es compartir la dirección, saber en qué es bueno cada uno y no tener celos de protagonismo. Ninguno de los dos estaría acá sin el otro.
¿Qué cosas no sabías que iban a pasar cuando decidieron hacer esta sociedad?
Al principio Rimax era solo mi proyecto. Doti me acompañó cuando decidimos mudarnos a Argentina, que para ella era un país nuevo. Siguió trabajando freelance para sostenernos mientras yo arrancaba. Después de dos años fue imposible sostener las dos cosas y era evidente todo lo que ella aportaba. Así pasó de acompañarme a ser socia real.
¿Qué errores se repiten en las empresas familiares?
El error más común es la competencia interna: competir por protagonismo, no reconocer al otro. Yo siempre intento destacar al equipo y a mi socia. Otro problema es incorporar a alguien solo por el vínculo y no por sus competencias. No se fijan expectativas claras, los roles nunca se cuestionan y eso genera dependencia. Hay que elegirse por lo que cada uno aporta, no por el apellido.
¿Cómo se le dice a un familiar cuando se equivoca?
Para que una sociedad funcione, hay que saber reconocer los errores propios y que el otro también lo haga. En nuestro caso nos lo decimos, aunque hay que elegir bien el momento, sobre todo cuando después compartís la cena o la cama con esa persona. Si no lo quiere ver, habrá un par de días de silencio, pero es necesario decirlo igual.
¿Qué ventajas tiene que no se ven desde afuera?
La principal es la profundidad del vínculo. Ella es mi crítica más honesta y yo el de ella. Con un socio externo tenés que medir cada palabra; con ella puedo ser directo. Eso es un activo enorme, aunque también es exigente.
¿Qué le dirías a alguien que quiere arrancar un negocio con un familiar?
Usá inteligencia artificial, pedile los peores escenarios posibles y llevá esas situaciones a la mesa. Discutí cómo actuarían frente a cada una. Las sociedades se rompen cuando no se tuvieron esas conversaciones antes, o cuando todo parece bien pero cada uno va guardando cosas hasta que explota. Nunca levantar el dedo y decir "te dije".
¿Lo volverías a hacer?
Sí, sin dudarlo. Fue un accidente que nos salió bien. Nos conocimos poco antes de casarnos, veníamos de mundos distintos y nos conocimos de verdad trabajando juntos. Lo que hizo posible todo fue compartir valores: compromiso, disciplina, tolerancia a la frustración.