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En este episodio comparto dos carreras que me dejaron recalculando y muchas conversaciones internas que aparecieron cuando el cuerpo no respondió y el pelotón se fue. Hablamos de proceso, entrenamiento, frustración, vulnerabilidad y de por qué lo que no se entrena (en la bici y en la vida) siempre se nota. Un episodio para pensar cómo reconfigurar objetivos, pedir ayuda a tiempo y seguir pedaleando también en los proyectos y el trabajo.
00:00 Comienzo
00:30 Las carreras que te dejan pensando
02:05 Algunas ideas que me quedaron de esta carrera
02:29 No siempre se gana, siempre se aprende
02:32 Lo que no se entrena, se nota
04:55 Cuando diseñás un plan
08:40 La vulnerabilidad como aliada
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Te dejo un resumen del podcast:
Hay carreras que te dejan recalculando, con esa sensación de que algo no salió como esperabas. El Gran Fondo Argentina fue una de ellas. Son 120 kilómetros y ya la había corrido otras veces, con experiencia, con equipo, con planificación. Sin embargo, desde el arranque el cuerpo no respondió. Los primeros 60 kilómetros se hicieron pesados y, llegando al kilómetro 80, me quedé sin pelotón. Ese momento en el que ves cómo el grupo se va y vos quedás atrás marca un quiebre físico, pero sobre todo mental.
Cuando te quedás solo, todo cambia. Se termina la ayuda aerodinámica, el esfuerzo se multiplica y la cabeza empieza a jugar su propio partido. Aparecen las preguntas, las dudas, las ganas de bajarte. Cambia el objetivo, cambia la carrera y cambia la conversación interna. Lo que antes era disfrutar, ahora es resistir. Y ahí entendés que no siempre se gana, pero siempre se aprende. El resultado no fue el que soñaba y la frustración estuvo, pero también estuvo la oportunidad de leer lo que había pasado y seguir adelante.
Eso me llevó a otra carrera, en Colonia, buscando respuestas antes de un desafío mayor. Y ahí apareció una verdad simple: lo que no se entrena, se nota. En la bici, los fondos son clave. No son épicos ni glamorosos, pero construyen base. En la vida pasa lo mismo. La pasión y el entusiasmo te empujan un tramo, pero sin procesos, sin orden y sin trabajo sostenido, no alcanzan para llegar bien a la meta.
Otra enseñanza fuerte aparece cuando el plan se rompe. Cuando el pelotón se va, cuando el equipo sigue y vos te quedás, tenés que decidir si seguís y para qué. Reconfigurar el objetivo también es avanzar. A veces ganamos buscando una marca personal, y otras veces ganamos aprendiendo, creciendo y escuchando las conversaciones que surgen en soledad.
El foco tiene que estar en el proceso. No en el resultado inmediato, sino en mejorar, analizar y ajustar. Hay aprendizajes silenciosos que aparecen en la frustración y en el dolor, y que nos permiten reconstruirnos. En esa carrera entendí algo más: no avisar, no levantar la mano, no siempre es fortaleza. A veces es orgullo, a veces miedo. Pero la vulnerabilidad bien usada es una aliada. Pedir ayuda no es rendirse, es cuidar el ritmo propio y el del equipo.
Cuando estás rodeado de personas que te bancan, que esperan y acompañan, llegar juntos es siempre mejor que llegar solo. Ojalá estas ideas te sirvan para tu vida, tu trabajo o tu proyecto. Porque, al final, la bici y la vida se parecen mucho más de lo que creemos.
#ciclismo #carreras #bici #granfondo #sietelagos
En este episodio seguimos reflexionando sobre el inicio de 2026, hablamos de cómo dejar de planificar solo objetivos y empezar a construir una identidad. Cómo alinear tu agenda, tus decisiones y tus hábitos con la persona que querés ser en 2026. Identidad, valores, planificación consciente y pequeños pasos constantes. Una invitación a soñar en grande y a empezar hoy, con coherencia y propósito.
00:00 Comienzo
00:50 Arrancá definiendo la identidad
03:02 Objetivos que se transforman en agenda
04:39 Lista de valores y compromisos
07:00 Separá el año por trimestres
08:21 Soñá en grande, pero de a pasos chicos
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Te dejo un resumen del podcast:
Seguimos hablando de cómo construir un 2026 alineado con la identidad y los valores que queremos vivir. Hoy quiero compartir algunas ideas más que para mí son claves. La primera es dejar de arrancar desde los objetivos y empezar desde la identidad. En lugar de preguntarme qué quiero lograr, prefiero preguntarme en quién quiero convertirme o a quién quiero parecerme cuando termine el año. Es más desafiante, pero también mucho más inspirador y profundo.
Yo me planteo la identidad en tres áreas: la personal, la profesional y la espiritual. En lo personal, por ejemplo, me propongo ser un esposo presente. Para mí eso no es tan simple, porque soy inquieto, me cuesta quedarme quieto, escuchar con atención y estar emocionalmente disponible. Por eso me ayuda decirlo en tiempo presente: soy un esposo presente. No es algo que voy a intentar, es algo que declaro y practico.
En lo profesional, mi identidad es ser un líder que inspira, que lidera con valores y que motiva a otros a crecer, a soñar y a animarse a hacer locuras con propósito. Proyectos sanos, negocios que trasciendan y generen impacto. Y en lo espiritual, mi identidad tiene que ver con poner a Dios en el centro, vivir con coherencia, con gratitud y con un espíritu de servicio, buscando bendecir a otras personas.
Cuando partimos desde la identidad, los objetivos aparecen solos. Ya no quedan como deseos sueltos, sino como expresiones concretas de quién estoy eligiendo ser. Y esos objetivos, tarde o temprano, terminan ocupando espacio en la agenda. La agenda y la billetera son reflejos directos de nuestros valores: donde ponemos tiempo y dinero, mostramos qué es importante para nosotros.
Aprendí que lo que no está en el calendario tiene pocas chances de suceder. En cambio, cuando algo ocupa un lugar, aunque sea dentro de varios meses, es muy probable que ocurra. Por eso me gusta planificar empezando por las piedras grandes: la familia, el descanso, lo esencial. Después vienen las piedras medianas, las pequeñas y, por último, la arena.
Trabajo mucho con listas, colores y categorías. Bajo todo a papel y voy armando el año mes por mes, primero con lo más importante y después con lo accesorio. Así termino teniendo una visión clara de todo el año y de dónde voy a estar en cada etapa.
Otra práctica que ayuda mucho es mirar el año por trimestres. Cerrar cada trimestre, revisar qué funcionó, qué no y qué ajustar. Eso también vale para lo personal, no solo para el trabajo. Y algo que me cuesta, pero es clave, es celebrar. Reconocer avances, darse una palmada en la espalda y agradecer.
Para cerrar, soñá en grande. Tené metas ambiciosas y una lista de sueños. Pero recordá que todo se construye dando el primer paso. Los proyectos grandes se logran a base de pasos pequeños y constantes. Deseo de corazón que esto nos ayude a vivir un 2026 coherente con la identidad que elegimos y que, al mirar atrás, podamos decir que estamos más cerca de la persona que declaramos ser.
En este episodio reflexiono sobre el inicio de 2026, el balance del año anterior y la importancia de dejar de compararnos con otros. Comparto preguntas clave para planificar mejor, hábitos que me ayudaron y errores que me enseñaron, y por qué no gana el más motivado sino el que construye procesos, constancia y un sistema propio para liderar su vida con propósito.
00:00 Comienzo
00:32 El 2025 no fue perfecto
03:14 Cinco hábitos que incorporé hace unos años
05:10 Es clave tildar los hábitos
06:14 Gana el que tiene procesos
06:54 Consejo final
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Te dejo un resumen del podcast:
Arrancó el 2026 y, como suele pasar al comenzar un nuevo año, me tomé un tiempo para mirar hacia atrás y revisar qué salió bien y qué no tanto. Muchas veces creemos que el camino de otros es mejor o más ordenado que el nuestro, pero quiero ser honesto: mi 2025 no fue perfecto. Decirlo en voz alta no es una debilidad, al contrario, me ayuda a confiar más en mí y a entender que no todo tiene que salir impecable.
Antes de planificar un nuevo año, creo que es clave sentarse y hacerse algunas preguntas simples pero profundas. ¿Qué cosas salieron bien y me hicieron sentir feliz u orgulloso? ¿Qué no salió como esperaba o no logré concretar? ¿Qué actividades o compromisos me drenaron energía y no quiero repetir? ¿Y qué me gustaría sumar el año que viene, ya sea algo nuevo o algo que quiero hacer más seguido? Hay cosas que, solo con verlas anotadas en el calendario, generan entusiasmo y nos impulsan.
Hace algunos años identifiqué cinco hábitos que intento sostener de manera ordenada. Arrancar la mañana con un espacio personal y espiritual, hacer ejercicio, trabajar con afirmaciones para combatir el diálogo interno negativo, dedicar tiempo a la lectura y registrar algo de cada día, aunque sea mínimo. Ese registro me ayuda a tomar conciencia del camino recorrido y de lo que voy viviendo.
Durante 2025, especialmente desde mitad de año, una sobrecarga de compromisos me sacó de ritmo. Perdí constancia en varios hábitos y confirmé algo que suele pasar: cuando dejamos de cumplir, aparece la postergación y se vuelve cada vez más difícil retomar.
Con el tiempo entendí que no gana el más motivado ni el que tiene sueños más grandes. Gana el que tiene procesos, sistemas y constancia. En un mundo lleno de comparaciones, ruido y distracciones, el verdadero desafío es confiar en nuestro propio camino. Esta es nuestra vida y es la que tenemos que liderar.
#2026 #añonuevo #agenda #planificacion
Este podcast es el cierre del año de ECP, lo mejor del 2025, invitados, historias inspiradoras y proyectos que volaron alto y valen la pena escuchar. Gracias por acompañarnos todo este 2025, ¡nos vemos el año que viene!. Estos fueron los episodios:
00:00 Comienzo
00:32 Santiago Gómez Cora de Los Pumas 7
02:13 Preguntas de emprendedores
04:19 María Frías
05:39 Cierre
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#2025 #cierredeaño #felizañonuevo
Este podcast cuenta cómo el deporte se incorporó en mi vida y me aportó en mi desarrollo como emprendedor. Habla de la importancia de frenar, ordenar la agenda y cuidar la energía. Cómo los hábitos impactan en el trabajo y en la toma de decisiones. Una charla honesta sobre equilibrio, constancia y rendimiento.. Estas fueron las preguntas que respondí:
00:00 Comienzo
01:11 ¿En qué momento decidiste incorporar el deporte en tu vida?
02:50 Cuando arrancaste, ¿sentías culpa por no estar trabajando?
04:52 ¿Qué hábitos del deporte aplicás al negocio?
07:35 Si escribieras un manual del emprendedor deportista, ¿cuál sería el valor clave?
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Te dejo un resumen del podcast:
¿Cómo y por qué el deporte empezó a tener impacto en tu vida y en el negocio?
Sebastián cuenta que el punto de quiebre fue una combinación de factores: el desgaste físico de trabajar jornadas larguísimas, una operación que lo hizo bajar de peso y un contexto personal difícil. Venía de una vida completamente absorbida por la oficina, sin horarios ni descanso. En 2014, casi de casualidad, empezó a correr. Al principio fue un cambio físico, pero rápido se transformó en algo mucho más profundo: una forma de cuidarse y de poner un límite al trabajo constante.
Cuando arrancaste, ¿sentías culpa por no estar trabajando?
Sí. Durante mucho tiempo, si no trabajaba 14 horas por día, sentía que estaba fallando. El deporte le dio una excusa concreta para cortar con esa inercia. Entendió que, sin pausas, el emprendedor nunca frena. Con el tiempo, el ejercicio se volvió un hábito necesario: no solo despeja la cabeza, sino que mejora el humor y el rendimiento. Hoy sabe que, sin ese espacio, rinde peor.
¿Qué cosas del deporte aplicás directamente al negocio?
Sebastián explica que cambiar de actividad le permite a la mente salir del “monoambiente” mental del trabajo. El deporte ayuda a pensar distinto, a dispersar la cabeza y a incorporar disciplina desde un lugar sano, como hobby. Esa combinación impacta directamente en la forma de encarar problemas y tomar decisiones.
¿El deporte mejora tu liderazgo y tu forma de vincularte?
Sí. Reconoce que antes tenía un modelo desequilibrado: todo era trabajo y sacrificio. Hoy entiende que ese ejemplo no construye autoridad real. Tener una vida más balanceada lo hace más cercano, más centrado y más coherente. Eso mejora la conexión con los equipos y con las personas que lo rodean.
Si escribieras un manual del emprendedor deportista, ¿cuál sería el valor clave?
Encontrar un hobby y armar una rutina. Para Sebastián, el emprendedor necesita oxigenarse, nutrirse de otros espacios y conversaciones. El deporte es una gran opción, pero lo importante es encontrar algo que motive, poner pequeños objetivos y, si hace falta, hacerlo acompañado. Darle sentido al entrenamiento lo vuelve sostenible y mejora todo lo demás.
#negociosydeportes #disciplina #desconectar #habitos #trabajoduro #entrenamiento #cilcismo #maratones #motivacion #inspiracion
Este podcast es la segunda parte de la entrevista a Gastón Remy. Creo que es una de esas historias que vale la pena contar y no es tan conocida. Estas fueron las preguntas que le hice:
00:00 Comienzo
01:11 ¿Cuál es la diferencia entre el éxito hoy vs el éxito antes y cómo lo definirías?
03:00 ¿Cómo identificás hoy dónde querés estar?
04:27 ¿Cómo identificar mentores y qué impacto tuvieron en tu historia?
06:20 En las redes y el ruido que hay hoy, ¿qué crees vos que se gana y se pierde?
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Te dejo las respuestas de Gastón Remy:
¿Cuál es la diferencia entre el éxito hoy vs. el éxito antes y cómo lo definirías?
Antes, el parámetro de éxito social y profesional estaba muy asociado a la obsesión por el trabajo, el logro y el hacer constante, casi como si eso terminara definiéndote. Yo nunca sentí que “me la creyera”, siempre fui muy familiero y amigo de mis amigos, pero alrededor de eso se iban desarrollando otros rasgos ligados a esa obsesión por el laburo. Hoy, mirando para atrás, estoy contento de haber dejado eso, o al menos de ser mucho más consciente.
Hoy tengo más herramientas y veo que el éxito más grande pasa por alinear la plenitud. El éxito, entre comillas, es una mirada mucho más holística y redonda, que tiene que ver con unificar lo personal y lo profesional. Me viene la palabra congruencia.
¿Cómo identificás hoy dónde querés estar?
Hay una tendencia al “sí” fácil, a no parar la pelota y ocupar muchos lugares al mismo tiempo. Hoy soy mucho más selectivo y miro tanto el corto como el largo plazo. Trato de estar cerca de gente que me haga sentir bien, con la que comparta miradas o que me nutra con perspectivas nuevas.
Le doy mucha importancia a los espacios, a las personas y al tipo de proyectos. Me encanta encontrar eso en gente muy diversa: tengo socios deportistas de élite, hice un proyecto como Seamos Uno con un cura jesuita —sin ser religioso— que sigue siendo mi amigo, y aunque pensamos distinto, me nutro de su mirada. También en Nucba, con jóvenes profesionales del mundo tecnológico, aprendo muchísimo. Por ahí pasa la cosa.
¿Cómo identificar mentores y qué impacto tuvieron en tu historia?
La mentoría me llegó primero desde una lógica corporativa, como una herramienta de gestión del capital humano, algo más lejano. Hasta que entendés que hay un valor enorme. Pasa de ser un programa a ser alguien que, mirando para atrás, decís: “esta persona me ayudó mucho en mi vida”.
Tuve mentores de todo tipo y también impulsé mentorías cruzadas, entendiendo que no siempre son unidireccionales. Las intergeneracionales, por ejemplo, pueden ser recíprocas. Hoy me ocupo de mantener esas relaciones, de forma informal o formal. En el mundo emprendedor es muy común y muy valioso.
En las redes y el ruido que hay hoy, ¿qué creés que se gana y se pierde?
Coincido totalmente en que hay mucho ruido. Está muy difícil separar la paja del trigo. Cuando el “para qué” no está claro, yo me sentí vacío, incluso logrando cosas que desde afuera parecían exitosas.
Pero el ejemplo más claro para mí es Seamos Uno. No había sueldo ni beneficio personal, solo tiempo y dinero puestos al servicio de un propósito. Arrancamos dos personas y terminamos con cinco mil voluntarios, cuarenta millones de dólares en donaciones y un millón de cajas de comida entregadas durante la pandemia. Cuando el propósito es claro, se termina el discurso y se siente en el cuerpo. La energía, la entrega y la comunidad que se generan son increíbles. Ahí entendés que lo próximo que hagas tiene que tener esos ingredientes. Cuando algo te cambia, hay un antes y un después.
Este podcast tiene preguntas de emprendedores que fueron llegando. Es un espacio en donde comparto algunas experiencias que tuve que me sirvieron, sin tener nada resuelto, pero creo que la información se comparte y puede que algo de lo que me sirvió a mi le agregue valor a otro en su experiencia. Estas fueron las preguntas que respondí:
00:00 Comienzo
00:47 ¿Emprender es hacer lo que uno quiere o lo que el mercado quiere?
01:59 ¿Qué fue lo más difícil a la hora de armar un equipo y por qué dar ese paso?
04:02 ¿Qué rol pensás que va a ocupar el marketing y las redes en el futuro?
04:58 ¿Qué ejemplos emprendedores viste en otros países?
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Te dejo un resumen del episodio:
¿Emprender es hacer lo que uno quiere o lo que el mercado quiere?
Hay un poco de las dos. Por un lado, uno tiene que disfrutar lo que hace. O sea, yo creo que por más que te paguen o que sea muy rentable, lucrativo, hacer X, si uno no lo disfruta, con el correr del tiempo no te van a dar ganas de laburar. Y además también no le vas a poner todo el cariño extra que para mí requiere la pasión para diferenciarte en lo que vayas a emprender.
A la vez, no sirve enamorarse de una idea sin escuchar al mercado, porque no vas a tener demanda, con lo cual hacen falta las dos y en el medio. Lo ideal sería cruzar algo que a vos te guste y al mismo tiempo esté faltando en el mercado, así que yo diría que es un poquito de los dos.
¿Qué fue lo más difícil a la hora de armar un equipo y por qué dar ese paso?
No sé si hay un momento puntual en el que “consolidás” algo. Creo que es una consecuencia del tiempo, la disciplina, la tenacidad y de no rendirse. Armar un equipo es un gran desafío. En mi caso era joven y con poca experiencia, y entendí que para formar un equipo primero tenés que conocerte: es difícil pedirle algo a otro cuando no sabés qué pedirte a vos mismo.
Hay que definir roles, responsabilidades, qué hace cada uno y qué es negociable o no. Yo no lo tenía claro, y eso complica todo. Cuando las expectativas no están definidas, es difícil para todos. Con el tiempo aprendés, te golpeás y corregís.
En nuestro caso, la consolidación llevó cerca de quince años. También es clave rodearte de personas buenas, incluso mejores que vos, que te ayuden a ordenarte. Los emprendedores solemos subestimar tiempos y desafíos, por eso necesitamos un equipo que pueda decirnos las cosas y complementarnos.
¿Qué rol pensás que va a ocupar el marketing y las redes en el futuro?
Si tengo que arriesgar una opinión, coincido en que hoy hay mucho contenido. Lo bueno del marketing y de las redes es que cualquier persona puede crear un canal que compita con un medio tradicional. Pero, al mismo tiempo, eso lo vuelve difícil.
Creo que el valor del marketing hacia adelante necesita un componente personal fuerte: un vínculo real, una conexión auténtica con la gente. En esta era tan artificial, es fundamental sumar emoción y humanidad para poder llegar. Si no, se vuelve muy difícil conectar con las personas. Esa es mi opinión.
¿Qué ejemplos emprendedores viste en otros países?
Argentina tiene un talento y un músculo emprendedor que se destaca; el emprendedor argentino tracciona y eso nos coloca en un lugar privilegiado. Pero también creo que nos falta el orden y la disciplina que se ve en otros países. Si observás a emprendedores o atletas de alto rendimiento, los exitosos son extremadamente constantes. Su rutina es tan metódica y “aburrida” que a veces cuesta creerla.
Ahí es donde creo que tenemos margen para mejorar: incorporar disciplina, procesos y constancia.
Este podcast habla sobre los prejuicios que tenemos los emprendedores acerca del dinero. Muchos de ellos fui dejándolos atrás a medida que avanzaba en mi camino al frente de RE/MAX y se los comparto en este podcast. Estos fueron los temas de los que hablé:
00:00 Comienzo
00:59 ¿Cómo fue tu primer contacto con el dinero?
03:20 ¿Cuál fue tu peor decisión financiera?
04:42 ¿Qué hizo que cambies tu forma de ver el dinero?
05:56 ¿Cuándo empezaste a gestionar el dinero y no solamente gastándolo?
08:13 ¿Por qué dejar la comodidad económica para emprender?
11:29 ¿Te cambió el dinero?
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Te dejo un resumen del episodio:
Yo no me crié con mucha guita. En mi casa, si quería plata, tenía que laburar: lavar el auto, cortar el césped, salir a cortarles a los vecinos para ganarme unos pesos. Mis viejos fueron mis primeros jefes y agradezco eso, porque me enseñaron que nada era fácil y que el esfuerzo tenía valor. Con los años nuestra situación económica fue mejorando, pero siempre me quedó la pregunta de cómo manejar el dinero con los hijos. Uno quiere darles lo mejor, pero al mismo tiempo sabe que, si les das todo servido, no desarrollan el músculo de salir a buscarlo. Esa línea es difícil. De chicos les pedimos todo a nuestros padres, ellos aprenden a decirnos que no, y uno se acostumbra a eso.
En mis últimos años viviendo con mis padres, éramos misioneros. Cuando estás en esa tarea, sabés que hay gente que te ayuda y que tenés que ser muy responsable con el dinero. Por eso crecí con la idea de que había que ser cuidadoso y que, si era barato y grande, mejor. Cuando empecé a salir con Dot, eso se notaba: hacíamos listas de regalos con un presupuesto y ella compraba una sola cosa, linda y pensada. Yo, en cambio, quería comprar mucho y barato. Varias veces traté de ahorrar y me salió mal, y eso me obligó a mirarme un poco más.
Con el tiempo empecé a ganar más dinero y aparecieron mambos que no sabía que tenía. Me pasaba que, si tenía un auto más lindo, lo dejaba a unas cuadras porque me daba cosa estacionarlo cerca. Ahí entendí que culturalmente tenemos la idea de que el dinero está mal. Y me di cuenta de que esa incomodidad puede ser una limitación para crecer. Si no encontrás ejemplos de gente que progresa y está bien que lo haga, terminás resistiendo ese crecimiento adentro tuyo.
Cuando decidimos emprender en Argentina veníamos de una buena situación en Estados Unidos. Pensábamos que en dos años íbamos a estar bien y fueron diez. Nos endeudamos, trabajamos sin parar, sin vacaciones, con lo justo para todo. Después de siete años dejamos de caer y recién tres o cuatro años más tarde terminamos de cancelar nuestras obligaciones. Al principio a nadie le importaba, pero después ya éramos “el señor y la señora Remax” mudándose a lugares más chicos, y uno empieza a pensar qué va a decir la gente. Fue una década de remarla.
Con el tiempo entendí que el dinero es solo una moneda. No te hace mejor persona. Lo que sí hace es mostrar quién es quién. Creo que Argentina necesita más historias aspiracionales, personas que hicieron su camino trabajando. En otros países abundan esos relatos; acá nos quedamos muchas veces con la idea de que “el dinero es malo”. Y no lo es.
Para mí fue un proceso de amigarse con el dinero y asegurarme de que no me cambiara. Quiero creer que mantengo mi esencia, que sigo disfrutando de las mismas cosas y rodeándome de la misma gente. Hoy vivo un momento introspectivo, que tiene que ver con la edad y con entender mejor mi relación con el esfuerzo, el crecimiento y el dinero, sin perder la base de quién soy.
Este podcast habla sobre cómo diferenciarte en un mercado saturado sin competir por precio. Estos fueron los temas de los que hablé:
00:00 Comienzo
00:42 ¿Cómo competir en un mercado en donde todos hacemos lo mismo?
01:43 Una experiencia sobre la CONFIANZA
03:16 Una experiencia sobre la MILLA EXTRA
05:25 Una experiencia sobre EL SERVICIO
06:55 Diferenciarnos por los VALORES
08:50 Conclusión
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¿Cómo nos diferenciamos?
La verdadera diferenciación no está en el precio, sino en el valor que generamos. Que cada persona que entra a nuestro local, nos llama o nos visita se sienta escuchada, cuidada y especial. Ser fieles a nuestros valores y rodearnos de personas que respetan hace que ese impacto se multiplique. La confianza es el motor que nos distingue.
La competencia crece por todos lados y lo más fácil es caer en la guerra de precios, pero esa estrategia es frágil. Baja márgenes, atrae clientes low cost y desgasta. En un mundo saturado y repetitivo —donde todos hacen lo mismo— la verdadera pregunta es: ¿cómo destacarse sin regalar tu trabajo? La respuesta vuelve a aparecer: aportando valor real, no descuentos.
Buscando un reloj discontinuado, no elegimos el puesto más barato, sino el que generó confianza. El vendedor fue transparente: el precio ya era el precio final. Esa honestidad construyó más valor que cualquier rebaja. Cuando las decisiones son importantes, la gente busca tres cosas: ser escuchada, conectar y confiar. Ahí empieza la diferenciación.
En un viaje aniversario, un hotel transformó una situación común —la habitación no estaba lista— en una experiencia memorable: desayuno de cortesía y un upgrade significativo. Para ellos fue un costo mínimo; para nosotros un gesto gigantesco. Pequeñas acciones pueden dejar una huella enorme en un cliente y comunicar: “Vos importás.”
En un safari, un hotel prestaba cámaras profesionales Canon a los huéspedes. Una alianza simple entre marcas generaba valor inmediato y una experiencia inolvidable. Este tipo de colaboraciones muestra cómo dos emprendedores pueden sumar fuerzas para ofrecer algo único: yo aporto esto, vos aportás esto, y ganamos todos.
Frente a una chita difícil de ver, el guía decidió moverse porque estaban mal posicionados, aun sacrificando la mejor vista. “Debemos liderar con el ejemplo”, dijo. Quien respeta en un ámbito, respeta en todos: normas, personas, clientes, entorno. La integridad también diferencia. Porque quien falta el respeto a otros… mañana te lo falta a vos.
El mercado cambió y el cliente también. Entre miles de ofertas, la guerra de precios es la salida fácil, pero no la más inteligente. Podemos competir desde otro lugar: valor, coherencia, experiencias memorables y respeto. Eso es lo que realmente nos distingue.
EL RUIDO DEL MERCADOEL VENDEDOR DE RELOJESEL HOTEL EN LONDRESLA CÁMARA EN EL SAFARISER FIEL A LOS VALORESCONCLUSIÓN
Este podcast es una entrevista a Gastón Remy. Creo que es una de esas historias que vale la pena contar y no es tan conocida . Es un abogado neuquino que pasó por las cúpulas del mundo corporativo, lideró transformaciones gigantes y después pegó un volantazo para dedicarse al impacto social. De Neuquén a Harvard, hoy emprende en tecnología, construcción y comunicación, con la misma energía con la que alguna vez presidió el Coloquio IDEA buscando más voces en la mesa. Estas fueron las preguntas que le hice:
00:00 Comienzo
00:59 ¿De dónde sacás la semilla emprendedora?
02:39 ¿Por qué pegar el volantazo y pasar de la corpo a emprender?
05:43 ¿Cómo manejaste la presión externa ante el cambio de carrera?
07:26 ¿Cuando crecemos como emprendedores, la presión es más grande?
08:43 ¿Cómo lidiás con las inseguridades o desafíos de emprender?
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Te dejo las frases destacadas de Gastón Remy:
"Sí, yo me quiero quedar en Argentina, quiero que mis hijos crezcan en Argentina y quiero poner mi granito de arena en Argentina."
"Yo nunca los viví como volantazos, sino mucho más como profundizar un camino."
"En los últimos tiempos empecé a recurrir a otro tipo de herramientas que tienen que ver más con la meditación, que tienen que ver más con terapias."
"Hoy, mirando para atrás, siento un nivel de libertad y de plenitud enorme en ese sentido."
"Esta pasión con la que vivimos, estas formas de vincularnos, esta forma de conectarnos, hoy el mundo la empieza a apreciar mucho más, antes hasta te daba algo de vergüenza, el argentino medio gritón, medio, sus formas. Y de golpe esto está en la New York Times diciendo, 'miren este movimiento cultural'."
“Esto es algo más profundo. El mundo, el mundo de las pantallas, el mundo de la inteligencia artificial, el mundo de la velocidad extrema y de las ansiedades empieza a valorar este costado casi primitivo que tenemos de, de vincularnos y de vivir la vida con mucha pasión."
“Hay un personaje que se va armando alrededor del desarrollo profesional, y ahí sí, empecé a tener unos conflictos con qué es persona y qué es personaje."
"Se vincula con esto, entonces, la primera parte mía fue, fue la aspiracional con la que, por lo menos, nuestra generación creció, hacer una carrera, si es corporativa, hacer la escalerita."
"El cambio grande para mí fue irme de Vista después de la IPO, y ahí sí puse en jaque al personaje."
"Te diría que fue como un acto bastante de despojo y de y de ponerme a, a prueba."
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