"En Pos de lo Supremo" de Oswald Chambers | Podcast de Devocionales Cristianos Diarios

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"En Pos de lo Supremo" de Oswald Chambers | Podcast de Devocionales Cristianos Diarios episodes

  • Donde se gana y se pierde la batalla (27-12)

    "Si te has de volver, Israel, dice Jehová", Jeremías 4:1

    Las batallas se pierden o se ganan primero delante de Dios, en los lugares secretos de nuestra voluntad y nunca en el mundo exterior. Como el Espíritu Santo se apodera de mí, me siento obligado a permanecer a solas con Dios peleando la batalla delante de Él. Si no lo hago, perderé todas las veces. La batalla puede durar un minuto o un año. Eso no depende de Dios sino de mí; pero es necesario que luche a solas delante de Él y debo atravesar con firmeza el infierno de la negación personal. Nada ni nadie tiene poder alguno sobre la persona que ha peleado la batalla delante de Dios y la ha ganado ahí.

    Nunca debo decir: "Esperaré hasta que enfrente circunstancias difíciles y luego pondré a Dios a prueba". Intentar algo así no funciona. Debo resolver la situación entre Él y yo en los lugares secretos de mi alma, donde ningún extraño se entrometa. Entonces, puedo seguir adelante con la certeza de que la batalla se ha ganado. Piérdela y la calamidad, el desastre y la derrota ante el mundo serán tan seguros como las leyes de Dios. La batalla no se gana cuando primero trato de lograr la victoria en el mundo exterior. Permanece a solas con Dios y pelea hasta el final delante de Él. Resuelve el asunto ahí, de una vez por todas.

    Lo que debemos hacer al tratar con otras personas, es llevarlas a que ejerzan su voluntad para decidir. Así como es que empieza el sometimiento a Dios. De vez en cuando, Él nos conduce hasta un punto decisivo, una gran encrucijada en nuestra vida. A partir de allí, optamos por un estilo de vida cristiana cada vez más indolente, perezoso e inútil o nos volvemos más y más fervorosos dando lo máximo de nosotros por lo supremo de Él. Lo mejor de nosotros para su gloria.

    11 min
  • Ubicados en la luz (26-12)

    "Pero si andamos en luz, como él está en luz, la sangre de Jesucristo su hijo, nos limpia de todo pecado", 1 Juan l:7


    Es un gran error confundir la libertad del pecado de la que soy consciente, con la liberación completa del pecado por medio de la expiación de Cristo en la cruz. Ningún hombre sabe lo que es el pecado hasta que nace de nuevo. Fue el pecado lo que Jesucristo enfrentó en el Calvario. La prueba de que Dios me ha liberado de él es que conozco la verdadera naturaleza del pecado en mí. Para que una persona realmente sepa qué es el pecado, necesita la obra completa y el toque profundo de la expiación de Jesucristo, es decir, que su completa perfección le sea impartida.

    El Espíritu Santo aplica en nosotros la obra de la expiación tanto en el área del inconsciente profundo, como en el ámbito de lo que estamos conscientes. Sólo cuando logramos comprender el poder sin igual del Espíritu, entendemos el significado de 1 Juan 1:7, "la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado". Este versículo no se refiere sólo al pecado consciente; también a la comprensión inmensamente profunda del pecado que sólo el Espíritu puede producir en mí.

    Debo andar en luz como él está en luz. No en la luz de mi propia conciencia, sino en la luz de Dios. Si camino de esta manera, sin retener u ocultar nada, Dios me revela esta asombrosa verdad: la sangre de Jesucristo me limpia de todo pecado, de tal manera que el Dios Omnipotente no ve nada reprochable en mí. En el nivel consciente esto produce un conocimiento agudo y doloroso de lo que verdaderamente es el pecado. El amor de Dios que obra en mí me hace odiar, con el odio del Espíritu Santo por el pecado, todo aquello que no concuerda con la santidad de Dios. Andar en la luz significa que todo lo que es de las tinieblas me acerca más al centro de la luz.

    12 min
  • Su nacimiento y nuestro nuevo nacimiento (25-12)

    "Una virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Emanuel", Mateo 1:23


    Su nacimiento en la historia. "...El Santo Ser que va a nacer será llamado Hijo de Dios", Lucas 1:35. Jesucristo nació en este mundo, pero no procedía de él. No surgió de la historia; entro en ella desde afuera. Jesucristo no es el mejor ser humano del que se pueda jactar la humanidad. Él es un ser del cual la raza humana no puede dar explicación alguna. Él no es un hombre que se hizo Dios, sino el Dios encarnado, el Dios que se manifestó en carne humana, el que entro en ella desde afuera. Aunque su vida es la más alta y sublime, Él entró por la puerta más humilde. El nacimiento de nuestro Señor fue un advenimiento, la aparición de Dios en forma humana.

    Su nacimiento en mí. "Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea en vosotros" Gálatas 4:19. Así como nuestro Señor entró en la historia humana desde afuera, también debe entrar en mí desde afuera. ¿He permitido que mi vida sea una aldea de "Belén" para el Hijo de Dios? No puedo entrar en el ámbito del reino de Dios, a menos que haya nacido de arriba mediante un nacimiento totalmente diferente al físico. "Os es necesario nacer de nuevo", Juan 3:7. Este no es un mandamiento, sino un hecho que se fundamenta en la autoridad de Dios. La característica del nuevo nacimiento es que me rindo a Dios de una manera tan plena que Cristo se forma en mi. Tan pronto esto ocurre, su naturaleza empieza a actuar a través de mí.

    Dios manifestado en carne. Esto es totalmente posible para ti y para mí por medio de la redención del hombre a través de Jesucristo.

    12 min
  • La vida escondida (24-12)

    "...Vuestra vida está escondida con Cristo en Dios", Colosenses 3:3


    El Espíritu de Dios da testimonio de la sencilla y omnipotente seguridad de la vida escondida con Cristo en Dios. Pablo la recalca continuamente en sus epístolas. Y nosotros hablamos como si vivir la vida santificada fuera lo más incierto e inseguro. Por el contrario, es lo más seguro que pudiéramos hacer, porque tiene al Dios Todopoderoso en ella y tras ella. Lo más peligroso e inseguro es tratar de vivir sin Él. Si hemos nacido de nuevo es más fácil vivir en comunión con Dios, que descarriarse. Sólo es necesario prestarles atención a las advertencias de Dios: "...si andamos en luz", 1 Juan 1:7.

    Cuando pensamos en ser liberados del pecado, en ser llenos del Espíritu y andar en la luz, imaginamos la cumbre de una gran montaña. Pero, como la vemos muy alta y maravillosa, decimos: "¡Oh, yo nunca podría vivir allá arriba!" No obstante, cuando por la gracia de Dios llegamos hasta esa cima, observamos que no es la cumbre de una montaña, sino una altiplanicie donde hay espacio suficiente para vivir y crecer.

    "Ensanchaste mis pasos debajo de mí y mis pies no han resbalado", Salmo 18:36.

    Te desafío a dudar de Jesús, cuando realmente lo veas. Te desafío a preocuparte, si ves que Jesús te dice: No se turbe vuestro corazón (ver Juan 14:27). Es virtualmente imposible dudar cuando Él está ahí. Cada vez que entras en contacto personal con Jesús, sus palabras son reales para ti. "Mi paz os doy". Una paz que produce una confianza espontánea y te cubre completamente desde la coronilla hasta la planta de los pies. Vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. La paz imperturbable de Jesucristo te ha sido dada.

    12 min
  • ¿Cómo puedo participar de la expiación? (23-12)

    "Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo", Gálatas 6:14


    El Evangelio de Jesucristo siempre obliga a una decisión de nuestra voluntad. ¿Acepto el veredicto de Dios acerca del pecado, es decir, que fue juzgado en la cruz de Cristo? ¿Tengo siquiera el más mínimo interés en la muerte de Jesús? ¿Deseo identificarme con su muerte, es decir, morir completamente a todo interés pecaminoso y a la mundanalidad? ¿Anhelo identificarme de tal manera con Jesús que todo lo demás no tenga ningún valor, únicamente Él y sus propósitos? El gran privilegio del discipulado es que puedo alistarme bajo la bandera de su cruz, lo cual significa morir al pecado. Vete a solas con Jesús y dile que cueste lo que cueste quieres identificarte con su muerte. O dile que tu no quieres morir al pecado. Tan pronto actúes por fe, confiando en lo que el Señor hizo en la cruz, ocurrirá una identificación sobrenatural con su muerte; y sabrás, con un conocimiento que sobrepasa todo entendimiento, que tu viejo hombre está crucificado con Él. La prueba de esta crucifixión es la asombrosa facilidad con que ahora la vida de Dios te capacita para obedecer la voz de Jesucristo.

    De vez en cuando el Señor nos permite ver lo que seríamos sino fuera por Él. Es una confirmación de sus palabras: Separados de mi, nada podéis hacer (Juan 15:5). Por esta razón, la base del cristianismo es una devoción personal y apasionada al Señor Jesús. Confundimos el gozo de ser introducidos en el reino de Dios con su propósito para que entráramos en él. Este propósito es que comprendamos todo lo que significa la identificación con Jesucristo.

    11 min
  • La atracción del Padre (22-12)

    "Nadie puede venir a mi, si el Padre, que me envió, no lo atrae", Juan 6:44


    Cuando Dios comienza a atraerme, inmediatamente surge el problema de mi voluntad. ¿Reaccionaré positivamente ante la verdad que Dios ha revelado? ¿Me acercaré a Él? Debatir los asuntos espirituales es un irrespeto. Nunca hables con nadie para decidir cuál debe ser tu respuesta (ver Gálatas 1:15-16). La fe no es un acto intelectual, sino un acto de mi voluntad por medio del cual me someto al Señor de manera deliberada. Pero, ¿me pondré por completo a las órdenes de Dios y actuaré de acuerdo con lo que Él dice? Si lo hago, descubriré que estoy fundamentado en la verdad que es tan segura como el trono de Dios.

    Siempre que prediques el Evangelio, enfócate en el tema de la voluntad. La fe implica la decisión de creer. Debe haber una rendición de la voluntad y no una rendición a un argumento persuasivo o poderoso. Me arrojo voluntariamente hacia Dios y su Palabra, hasta que ya no confío más en mis obras. Sólo confío en Él. Confiar en mi comprensión mental se convierte en un obstáculo para confiar totalmente en Dios. Debo estar dispuesto a ignorar y a dejar atrás mis sentimientos. Debo desear creer, lo cual sólo podrá ocurrir mediante un esfuerzo decidido de mi parte para separarme de mi vieja manera de considerar las cosas, y entregándome por completo a Él.

    Todos hemos sido creados con la habilidad de ir más allá de lo que tenemos a nuestro alcance. Pero Dios es el que me atrae, y mi relación con Él en primer lugar es personal, no intelectual. Soy puesto en esta relación por el milagro de Dios y mi propia voluntad para creer. Luego empiezo a comprender la maravillosa transformación de mi vida y a reconocerla de manera inteligente.

    13 min
  • Experiencia o revelación (21-12)

    "Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos Ha concedido", 1 Corintios 2:12


    Mi experiencia no es la que vuelve real la redención. La redención es la realidad. La redención no tiene ningún significado real para mí hasta que hable el lenguaje de mi vida consciente. Cuando he nacido de nuevo, el Espíritu de Dios me lleva más allá de mí mismo y de mis experiencias y me identifica con Jesucristo. Pero, si me quedo solo con mis experiencias personales, ellas no son fruto de la redención. Las experiencias creadas por la redención se confirman a sí mismas al llevarme más allá de mí, hasta el punto de que ya no les presto atención como el fundamento de la realidad y sólo veo la realidad que produjo las experiencias. Mis experiencias no valen nada si no me mantienen en la fuente de la verdad: Jesucristo.

    Si tratas de restringir la obra del Espíritu en tu vida para producir más experiencias subjetivas, descubrirás que Él destruye todas las limitaciones y te lleva de nuevo al Cristo histórico. Nunca fomentes una experiencia que no provenga de Dios y cuyo resultado no sea la fe en Él. Pero si lo haces, tu experiencia será anticristiana, sin importar que visiones o revelaciones hayas tenido. ¿Es Jesucristo el Señor de tus experiencias o tratas de ponerlas por encima de Él? ¿Hay alguna experiencia más querida para ti que tu Señor? Él debe ser tu Señor y no le debes prestar atención a ninguna experiencia sobre la cual Él no reine. Vendrá el tiempo cuando Dios te haga sentir impaciente con tu propia experiencia y podrás decir sinceramente: "Sin importarlo que experimente, ¡estoy seguro de Él!"

    Sé implacable contigo si tienes el hábito de hablar de las experiencias que has tenido. La fe basada en la experiencia no es fe. Sólo la de que se fundamenta en la verdad revelada de Dios es verdadera fe.

    12 min
  • La manera correcta de trabajar (20-12)

    "Y yo, cuando sea levantado... a todos atraeré a mí mismo", Juan 12:32


    Somos muy pocos los que tenemos algún entendimiento del motivo por el cual Jesucristo murió. Si todo lo que los seres humanos necesitan es compasión, entonces la cruz de Cristo fue un acontecimiento absurdo y totalmente innecesaria. Lo que el mundo necesita no es "un poquito de amor", sino una cirugía mayor.

    Cuando te encuentres cara a cara con alguien que esté perdido espiritualmente, acuérdate de Jesucristo en la cruz. Si esa persona puede acercarse a Dios de otra manera, entonces la cruz de Cristo fue vana. Si crees que ayudas a la gente perdida con tu compasión y comprensión, estás traicionando a Jesucristo. Tú mismo debes mantener una relación correcta con Dios y consumir tu vida ayudando a otros según las condiciones de Él y no según las condiciones humanas que lo ignoran. La estrategia de la religión del mundo de hoy es servir de manera agradable y sin enfrentamientos.

    Pero nuestra única prioridad debe ser presentar a Jesucristo crucificado, poniéndolo en alto todo el tiempo (ver 1 Corintios 2:2). Toda creencia que no esté firmemente fundamentada en la cruz de Cristo, descarriará a las personas. Si el obrero mismo cree en Él y está confiando en la realidad de la redención, sus palabras serán apremiantes para los demás. Lo extremadamente importante es que la relación sencilla del obrero con Jesucristo sea fuerte y esté creciendo. Su utilidad para Dios depende de esto y sólo de esto.

    Como el llamamiento de un obrero neotestamentario consiste en sacar a la luz el pecado y presentar al Señor Jesucristo como el Salvador, no siempre podrá ser amable y amistoso. Debe estar dispuesto a ser severo para llevar a cabo la cirugía mayor. Somos enviados por Dios para levantar a Jesucristo, no para elaborar discursos maravillosos y hermosos.

    Debemos estar dispuestos a examinar a otras personas tan profundamente como Dios nos ha examinado a nosotros. Necesitamos tener agudeza para percibir los pasajes de la Escritura que harán penetrar la verdad, y luego los debemos aplicar sin temor alguno.

    11 min
  • Nuestro enfoque (19-12)

    "...No he venido a traer paz, sino espada", Mateo 10:34

    Nunca compadezcas a una persona cuya situación te hace concluir que Dios la está tratando duro. Él es más tierno de lo que nos podemos imaginar y de vez en cuando nos da la oportunidad de tratar con firmeza a alguien para que Él pueda ser visto como el ser más tierno. Si una persona no puede acercarse a Dios, es porque no está dispuesta a renunciar a algo secreto. Puede admitir su pecado, pero sus intenciones de dejarlo no son mayores que las que tiene de volar. Como es imposible tratar de manera compasiva a ese tipo de personas, debemos llegar muy profundo, a la misma raíz del problema, lo cual puede causar antagonismo y resentimiento contra el mensaje. La gente quiere las bendiciones de Dios, pero no tolera lo que la hiere en carne viva y la lleva a enfrentar el problema central.

    Si Dios ha hecho su voluntad en ti, tu mensaje como siervo de Él debe insistir sin piedad en el único objetivo de llegar a la raíz del problema. De lo contrario, no habrá sanidad. Debemos hacerle entender el mensaje a la gente de una forma tal que no haya excusa posible para no aplicarlo. Empieza a tratar con las personas en la posición donde se encuentren, hasta que logres hacerles comprender su verdadera necesidad. Luego mantén en alto el patrón de Jesucristo para sus vidas. Quizá su respuesta sea: "¡Nunca podré ser así!"Pero insiste con firmeza: "Jesucristo dice que debes serlo". "¿Pero cómo?" "No podrás a menos que tengas un nuevo Espíritu" (ver Lucas 11:13).

    Antes de que tu mensaje sea de alguna utilidad, debe existir un sentido de necesidad. Miles de personas aseguran que son felices sin Dios en este mundo. Pero si pudiéramos ser verdaderamente felices y rectos sin Jesús, entonces ¿porqué vino? Él vino porque esa clase de paz y felicidad es superficial. Jesucristo vino a traer espada sobre toda paz que no esté fundamentada en la relación personal con ÉL.

    11 min
  • La prueba de la fidelidad (18-12)

    "...a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien", Romanos 8:28


    Solo la persona fiel cree verdaderamente que Dios controla sus circunstancias. Damos por hecho que Él las controla, pero en realidad no lo creemos. Actuamos como si lo que ocurre hubiera sido dispuesto por los hombres. Ser fiel en todas las situaciones implica que tenemos una sola lealtad: el Señor Jesucristo. Dios puede intervenir para que nuestras circunstancias se desmoronen súbitamente y comprendamos que le hemos sido infieles, al no reconocer que Él las había ordenado. Debido a que nunca percibimos lo que trataba de lograr, ese hecho particular no se repetirá en nuestra vida. La prueba de la fidelidad siempre se presenta justo en el momento preciso. Si aprendemos a adorar a Dios, incluso en las circunstancias difíciles, Él las cambiará por algo mejor, en un instante, si así escoge hacerlo.

    Ser fieles a Jesucristo es lo más difícil que tratamos de hacer en este tiempo. Seremos fieles al trabajo, al servicio, o a cualquier cosa, pero que no se nos pida ser fieles a Jesucristo. Muchos cristianos se ponen sumamente impacientes cuando se habla de la fidelidad a Jesús. El Señor es destronado de una forma más intencional por los obreros cristianos, que por el mundo. Tratamos a Dios como una máquina diseñada para bendecirnos y consideramos a Jesucristo sólo como otro obrero.

    La meta de la fidelidad no es que realicemos la obra de Dios, sino que Él actúe de manera libre y realice su obra por medio de nosotros.

    Como Dios nos llama a su servicio y coloca enormes responsabilidades sobre nosotros, no espera ninguna queja de parte nuestra, ni ofrece ninguna explicación de su parte. Él quiere utilizarnos como usó a su propio Hijo.

    11 min

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"En Pos de lo Supremo" es una colección de anotaciones y mensajes de Oswald Chambers que ha inspirado a millones de personas a conocer más a Cristo y disfrutar de la vida abundante que nos ofrece.