"En Pos de lo Supremo" de Oswald Chambers | Podcast de Devocionales Cristianos Diarios

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"En Pos de lo Supremo" de Oswald Chambers | Podcast de Devocionales Cristianos Diarios episodes

  • La exclusividad de Cristo (08-10)

    "Venid a mí...", Mateo 11:28

    ¿No es humillante que nos digan que debemos ir a Jesús? Pensemos en las circunstancias por las que no queremos acudir a Él. Si quieres saber cuan auténtico eres, pruébate con las palabras: "Venid a mí". En cada punto en el que no seas auténtico, discutirás antes que ir, buscarás evasivas antes que ir, te someterás al dolor antes que ir y harás cualquier cosa antes que transitar el último trecho de ese camino de aparente e inexpresable locura, para decir: "Vengo tal como soy". Incluso hasta la más insignificante medida de irrespeto espiritual siempre se hará evidente porque estás esperando que Dios te pida hacer algo muy grande, cuando todo lo que te está diciendo es: "Venid".

    "Venid a mí..." Cuando oigas estas palabras, sabrás que algo te sucederá antes de que puedas ir a Él. El Espíritu Santo te mostrará todo lo que debes hacer y lo que sea necesario para desarraigar lo que te está impidiendo ir a Jesús. Nunca podrás avanzar, si no estás dispuesto a hacerlo. El Espíritu Santo sacará a la luz esa fortaleza inexpugnable que hay en ti, únicamente cuando estés dispuesto a permitírselo.

    Muchas veces te has acercado a Dios con tus peticiones y te has ido pensando: "¡Esta vez realmente conseguí lo que quería!" Y sin embargo, te has ido sin nada, mientras todo el tiempo Dios ha estado con las manos extendidas, no solo para recibirte, sino también para que tu lo recibas a Él. Piensa en la invencible e incansable paciencia de Jesús quien amorosamente te dice: Venid a mí.

    9 min
  • La reconciliación (07-10)

    "El que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en Él", 2 Corintios 5:21

    El pecado es un vínculo fundamental. No es hacer lo malo, sino ser malo; una deliberada y decidida independencia de Dios. La fe cristiana lo basa todo en la extrema y categórica naturaleza pecaminosa. Otras creencias se ocupan de los pecados; pero solamente la Biblia se ocupa del pecado. Lo primero que Jesucristo enfrentó en la gente fue la herencia pecaminosa. Y como esto lo hemos pasado por alto en nuestra predicación, el mensaje del Evangelio ha perdido su aguijón y su poder explosivo.

    La verdad revelada de la Biblia no es que Jesucristo tomó sobre sí los pecados de nuestra carne, sino la herencia pecaminosa, la cual ningún hombre puede siquiera tocar. Dios "hizo pecado" a su propio Hijo para poder hacer del pecador un santo. A lo largo de toda la Biblia se revela que nuestro Señor tomó sobre sí el pecado del mundo porque se identificó con nosotros y no porque simpatizó con nosotros. Él deliberadamente cargó sobre sus hombros y llevó en su cuerpo todo el pecado acumulado de la raza humana. Al que no conoció pecado, por nosotros se hizo pecado. Y de esta manera colocó a todos los hombres sobre la única base de la redención. Jesucristo reconcilió a la humanidad, poniéndola de nuevo donde Dios había planeado que estuviera. Y ahora cualquiera puede experimentar esa reconciliación, pues es llevado a una unión con Dios sobre la base de lo que nuestro Señor hizo en la cruz.

    Un hombre no puede redimirse a sí mismo. La redención es la obra absolutamente terminada y completa de Dios, y su aplicación en las personas depende de la acción individual, de la respuesta de cada uno. Siempre debemos distinguir entre la verdad revelada de la redención y la experiencia consciente de la salvación que vive una persona.

    13 min
  • Una nueva inclinación (06-10)

    "Cuando agradó a Dios... revelar a su Hijo en mí", Gálatas 1:15-16

    ¿Cuál es el problema al que se enfrenta Jesucristo si me va a regenerar? Poseo una herencia ante la cual no tengo nada que decir o decidir. No soy santo, ni es posible que lo sea y si lo único que Jesucristo puede hacer es decirme que debo ser santo, su enseñanza sólo me lleva a la desesperación. Pero, si Él es verdaderamente un "regenerador", la persona que me puede impartir su propia herencia de santidad, entonces empiezo a comprender lo que quiere decir cuando afirma que debo ser santo. La redención implica que Jesucristo puede heredarle a cualquiera la naturaleza que estaba en Él y todas las normas que nos da se basan en esa naturaleza. Su enseñanza es para la vida que Él pone dentro de nosotros. La acción apropiada de mi parte es sencillamente estar de acuerdo con el veredicto de Dios sobre el pecado en cuanto a que ya fue juzgado en la cruz de Jesucristo.

    Lo que nos enseña el Nuevo Testamento sobre la regeneración es que cuando una persona ha sido tocada por la conciencia de su necesidad, Dios impartirá el Espíritu Santo al espíritu humano, el cual será vivificado por el Espíritu del Hijo de Dios "hasta que Cristo sea formado en vosotros", Gálatas 4:19. El milagro moral de la redención es que Dios me puede infundir una nueva naturaleza por medio de la cual puedo vivir una vida completamente nueva. Cuando, por fin, mi necesidad toca fondo y conozco mis propias limitaciones, Jesús dice: Bienaventurado. Pero debo llegar a ese punto. Dios no puede poner en mí, un ser con responsabilidad moral, la naturaleza de Jesucristo, si no soy consciente de que la necesito.

    Así como la naturaleza pecaminosa entró en la humanidad por un hombre, también el Espíritu Santo entró en la raza humana por otro Hombre (ver Romanos 5:12-19). La redención significa que puedo ser libre de la herencia del pecado y que por medio de Jesucristo puedo recibir una herencia pura e inmaculada, es decir, el Espíritu Santo.

    14 min
  • La predisposición a la degeneración (05-10)

    "Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron", Romanos 5:12


    La Biblia no dice que Dios castigó a la raza humana por el pecado de un hombre, sino que la naturaleza del pecado, es decir, la atribución de tener derecho sobre mí mismo, entró en la raza humana por un hombre. Pero, también dice que otro Hombre tomó sobre sí el pecado de la humanidad y lo quitó (ver Hebreos 9:26). Esta es una revelación infinitamente más profunda. La naturaleza del pecado no es la inmoralidad, o hacer lo malo, sino la naturaleza de la autorrealización que nos lleva a decir: "Yo soy mi propio dios". Esta naturaleza se puede manifestar en una decorosa moralidad o en una indecente inmoralidad, pero siempre tiene la misma base, la cual es la atribución del derecho sobre mí mismo. Cuando nuestro Señor enfrento a personas que poseían todas las fuerzas del mal y a personas de vida limpia, moral y recta, no prestó ninguna atención a la degradación moral de los unos ni a los logros morales de los otros. Él vio lo que nosotros no vemos: la naturaleza del hombre.

    El pecado es algo con lo que nací y que está fuera de mi alcance. Solo Dios lo puede alcanzar mediante la redención. En la cruz de Jesucristo, Él redimió a toda la raza humana de la condenación que merecía debido a la herencia del pecado. En ningún caso Dios hace responsable a una persona por haber heredado el pecado y tampoco condena a nadie por esa causa. La condenación viene cuando comprendo que Jesucristo vino a librarme del pecado y me niego a dejar que lo haga. Es en ese momento cuando obtengo el sello de la condenación. Y esta es la condenación (el momento crítico): "la luz vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz", Juan 3:19.

    12 min
  • La visión y la verdad (04-10)

    "Llamados a ser santos", 1 Corintios 1:2

    Da gracias a Dios porque puedes ver todo lo que aún no haz llegado a ser. Haz tenido la visión, pero de ninguna manera haz alcanzado la realidad todavía. Es cuando estamos en el valle que la mayoría de nosotros retrocede y donde comprobamos si seremos elegidos. Nosotros no estamos muy bien preparados para los golpes y moretones que han de venir, si vamos a ser transformados de acuerdo con la visión. Hemos visto lo que no somos y lo que Dios quiere que seamos, pero ¿estamos dispuestos a ser golpeados para que la visión sea moldeada y podamos ser utilizados por Dios? Los golpes siempre vienen de una manera ordinaria y por medio de gente común y corriente.

    En ocasiones no sabemos cuál es el propósito de Dios. Permitir que la visión se convierta en parte de mi carácter real depende de mi, no de Él. Si preferimos descansar en la cima y vivir del recuerdo de la visión, no seremos de ninguna utilidad en los asuntos ordinarios que conforman la vida humana. Debemos aprender a vivir confiando en la visión, no en un éxtasis o en una contemplación consciente de Dios. Esto implica vivir las realidades de nuestra vida a la luz de la visión, hasta que la verdad de la visión se cumpla en nosotros. Toda nuestra preparación se encamina hacia esa dirección. Aprende a agradecer a Dios por permitirte conocer sus exigencias.

    Nuestro pequeño "yo soy" siempre se irrita cuando Dios dice: Haz. Deja que tu pequeño "yo soy" se marchite y se seque bajo la indignación de Dios: "'Yo soy el que soy' te ha enviado", Éxodo 3:14. Él debe dominar. ¿No es algo muy contundente comprender que Dios no sólo conoce dónde vivimos, sino también los escondrijos donde nos metemos? Él nos descubrirá tan rápido como un rayo. Nadie conoce a los seres humanos como Dios.

    11 min

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"En Pos de lo Supremo" es una colección de anotaciones y mensajes de Oswald Chambers que ha inspirado a millones de personas a conocer más a Cristo y disfrutar de la vida abundante que nos ofrece.