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En su reposo. 10/09/2022. T22. E5.
"Mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios".
Hechos 5:39
Luchando contra Dios
La sabia aportación de Gamaliel dejó para la posteridad no solo la capacidad de mediación que tenía el venerado doctor en la Ley, sino que entregó un concepto teológico fundamental para la vida de la humanidad.
¿Qué es luchar contra Dios según este afamado maestro?
Tratar de detener algo sin saber si viene de Dios o no.
El contexto histórico que utiliza Gamaliel sirve para demostrar su argumento. Si lo que estaba ocurriendo con los seguidores de Jesús seguía el ritmo de otros caudillos, todo caería por su propio peso. Ni siquiera había necesidad de hacer gran alboroto al respecto.
Pero, si el asunto venía de Dios . . .
No necesitamos pelear contra aquello que viene del corazón del hombre, pues se desvanecerá tarde o temprano.
La pregunta que surge entonces es:
¿Cómo saber si algo viene de Dios o no?
Una respuesta está implícita en el argumento.
El tiempo. El tiempo dirá si algo es de Dios, si se mantiene, si no se desvanece.
Otro principio serían los frutos, los resultados de tal o cual acción.
Si glorifica a Dios, si exalta a Cristo, si es respaldado por la presencia del Santo Espíritu.
Habrá que estar muy atentos a observar con paciencia y cuidado todo aquello que nos genere incertidumbre o duda, indecisión para saber si proviene de Dios o no.
En este punto, la experiencia, el sentido común, pero sobre todo, el discernimiento, se vuelven piezas claves para saber si algo es producto de la voluntad de Dios o de los hombres.
En la historia de los apóstoles y aquel Concilio de israelitas, es claro reconocer que la falta de discernimiento era un grave problema que los llevó a cometer errores garrafales.
Por desgracia, la ausencia de discernimiento no es problema único de Israel, pues la iglesia de Cristo suele caer en esos errores continuamente.
Mas veces de las que quisiéramos reconocer, los creyentes en Cristo hemos acusado falta de discernimiento y nos hemos encontrado "luchando contra Dios".
No nos precipitemos, esperemos los tiempos de Dios para cada situación de nuestra vida. No queramos ayudarle a Dios, él tiene el control de todo.
Seamos observadores y aprendamos a identificar los buenos frutos como una señal de que las cosas provienen de Dios.
Aun cuando todo parezca ir contra lo que estamos acostumbrados o lo que hemos aprendido, si algo es de Dios permanecerá y dará frutos para la gloria de su Nombre.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 09/09/2022. T22. E4.
"Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús".
Hechos 4:13.
Influencias
Todos hemos sido influenciados y todos hemos influenciado a otros.
La influencia es algo casi involuntario, pues la mayoría de las veces ni buscamos influenciar a los demás, ni anhelamos la influencia de otros sobre nuestras vidas.
Es en muchas ocasiones imperceptible, ya que su presencia solo se nota cuando ya ha cumplido su labor.
Pero siempre esta ahí, siempre fluye y trastoca la vida de cada ser humano.
La vida de los discípulos de Jesús también fue influenciada por los factores de su época, la cultura, su formación educativa, su condición socio económica (pues eran fáciles de identificar como personas de bajo nivel en ese tema); y aunque todas las circunstancias que vivieron los influyeron, la más notable de todas fue su relación con Jesús.
Desde la valentía para hablar, los argumentos utilizados, el dominio de la Escritura, la sanidad de aquel paralítico, la firmeza de sus convicciones; era obvio que nada de esto había surgido en el contexto que su estrato social indicaba.
La influencia para semejantes características tenía que venir de otro lado, y aquellos líderes religiosos lo sabían, se notaba la influencia de todo el tiempo que pasaron con Jesús.
Resultaba fácil identificar la influencia, como debe serlo todavía hoy en cada verdadero hijo de Dios y seguidor de Jesucristo.
Es tanto el tiempo que se pasa en comunión con él, es abrumadora la influencia de su Palabra leída, meditada, memorizada, aplicada a cada pequeña porción de la vida. Es tan fuerte la relación con personas con el mismo amor por Jesús, que la influencia es totalmente inevitable.
Se nota en la forma de hablar, en la forma de tratar a los demás, en los pequeños detalles así como en los grandes momentos de la vida.
No hay nada en la vida de una persona que no reciba la influencia de Jesús, a tal grado que a simple vista se nota que aquel hombre o mujer, ha pasado mucho tiempo bajo su influencia.
Aun las cosas de aparente menor importancia cobran visibilidad ante la forma en que se puede ver en ellas la presencia de Jesús.
O al menos así debería ser, que el mundo entero a nuestro alrededor pueda darse cuenta que pasamos tiempo con Jesús, que su presencia en nuestras vidas nos ha cambiado para bien, y que sin importar nuestros orígenes sociales, o nuestra condición actual en el campo material, todo demuestra que "hemos estado con Jesús".
Que así sea, y que su imagen se impregne en nuestro ser entero para gloria de su nombre.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 08/09/2022. T22. E3.
"Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración".
Hechos 3.1
Hora de orar
La disciplina es vital en cualquier actividad que se quiera emprender, y en los valores que se desee arraigar en la vida de cualquier persona.
Es la disciplina la que logrará lo que la motivación o el ánimo no podrá.
SI esto es verdad en el campo de la moral, del esfuerzo y del compromiso par cualquier actividad, lo es todavía más para la vida espiritual del creyente.
La sanidad de aquel enfermo, la gente acercándose a Pedro y Juan, la oportunidad para predicar el evangelio, la salvación de las almas; nada de esto hubiera ocurrido sin la disciplina de la vida de oración.
Según la costumbre de la época, el pueblo de Israel tenía en la hora novena del día, un tiempo de oración en el templo de Jerusalén.
En nuestro horario serían las 3 de la tarde, y mil excusas podrían presentarse para no asistir a tal reunión, pero ninguna de ellas detuvo a Pedro y Juan.
Y es que no se trata solamente de las reuniones de oración en los templos, que ya de por sí son las menos asistidas generalmente, sino de toda una vida de disciplina espiritual.
Esto significa que debe desarrollarse el hábito de la oración, acompañado de la lectura de la Palabra de Dios y la adoración al Señor.
Crecimiento de la fe, fortaleza espiritual, manifestación de eventos sobrenaturales de parte de Dios, sensibilidad hacia los necesitados, oportunidades para predicar y experiencias reales de salvación en aquellos a quienes predicamos.
Todo eso puede ocurrir en nuestros tiempos si tan solo aprendemos a adquirir disciplina en la oración.
Todos los días, en horarios específicos, y de preferencia en lugares específicos, vivamos una vida de oración.
De ser necesario, elaboremos listas de peticiones, de nombres de personas por las cuales interceder; sin dejar de utilizar la oración para presentar a Dios nuestra gratitud por las bendiciones otorgadas y por las respuestas concedidas a peticiones anteriores.
Es hora de orar, de acercarnos a Dios, de buscar su rostro, de anhelar su presencia, de valorar el privilegio de comunicarnos con él y de presentarle todo aquello que nos aqueja.
Su respuesta no se hará esperar en formas que ni siquiera ahora podemos imaginar.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 07/09/2022. T22. E2.
"Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?".
Hechos 2:37
¿Qué haremos?
La palabra compungir tiene relación con el remordimiento de conciencia, el dolor o sentimiento de culpa por el pecado propio.
El ungido sermón de Pedro ante aquella muchedumbre llegó a las fibras más sensibles de su corazón y los quebrantó al grado de que "se compungieron".
En otras palabras, se dolieron al ser confrontados con su pecado.
¿Cuál pecado?
El asesinato de Jesús.
Para muchos hasta ese momento, la muerte del galileo, ocurrida apenas mes y medio antes de esta fecha, era la de uno más de muchos revolucionarios que se levantaban en aquella época contra Roma.
Pero la excelente argumentación petrina, fundamentada, exegética y totalmente bíblica, les demostró que estaban equivocados.
Equivocados en su percepción de lo que ocurría en ese momento con ellos y el derramamiento del Espíritu Santo.
Equivocados en su pensamiento sobre aquel maestro de Nazareth y la resurrección de la que sus discípulos hablaban.
Equivocados en su teología sobre el Mesías reinante.
Al ser descubiertos en su pecado; pecado por prender y matar a Jesús, pero sobre todo por negar su mesianismo, aquellos hombres quedaron evidenciados ante su gran error.
Habían matado a su Señor y Cristo, de quien ahora resucitado, solo podían suponer que regresara para hacer justicia y cobrar venganza contra quienes le habían negado.
El terror se apoderó de ellos, la conciencia les acusaba, el pecado los señalaba y declaraba culpables, y ante tal dilema y expectativa de juicio, exclamaron: ¿Qué haremos?
Solo cuando entendemos la gravedad de nuestro pecado tomamos la actitud que puede darnos una oportunidad de perdón: humildad, sumisión, rendición total, arrepentimiento y fe.
Consideremos nuestro corazón, nuestra actitud ante Dios cuando somos confrontados por nuestras fallas.
¿Nos excusamos?, ¿nos defendemos?, ¿buscamos otros culpables?, ¿o nos compungimos arrojándonos a sus pies buscando misericordia?
El Señor nos ayude a ser sensibles de corazón el día que le fallemos, y anhelar su perdón más que ninguna otra cosa en la tierra.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 06/09/2022. T22. E1.
"Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad".
Hechos 1:7
Tiempos y sazones
Jesús utiliza un estilo muy suave para expresar la firmeza de la voluntad de Dios.
El tema, que desde siempre ha sido motivo de curiosidad, morbo y discusiones interminables, demandaba una respuesta así, sin lugar a dudas o diversas interpretaciones.
La pregunta, específica y clara, está dirigida al futuro de Israel, no directamente a la venida de Cristo, pero la respuesta de Jesús puede ser aplicada a todos los eventos escatológicos, entre ellos el retorno de Cristo que está incluido en el tema del capítulo, en el versículo 11.
La restauración de Israel, entonces, queda abierta a una fecha desconocida para el ser humano, y dentro del proceso de los eventos del porvenir, esta realidad obliga a reconocer que lo mismo aplica para el arrebatamiento de la iglesia.
Siendo así, no hay nada que discutir o negociar al respecto.
Dios puso eso en su sola potestad y nada más.
No es información a la que podemos accesar; y por lo tanto, ni siquiera debería ser un tema que intentáramos investigar.
Dios se reserva el derecho de controlar los tiempos en este tema según el arbitrio de su soberanía, y no hay nadie en el universo que pueda cuestionarlo.
Al menos no si desea permanecer bajo la autoridad del Señor.
Lo que implica que cualquier intento por descubrir aquello que Dios ha guardado bajo llave, es una clara muestra de rebeldía ante el Todopoderoso.
Este no es, bajo ninguna circunstancia, el espíritu que Dios espera encontrar en sus hijos.
No significa que entendamos a Dios, o incluso puede llegar al caso de no estar de acuerdo con él, pero a final de cuentas, la sumisión de la voluntad propia ante la de Dios, es la actitud que él espera que desarrollemos como sus hijos.
De alguna manera, someternos a esta verdad, puede ser una especie de prueba que revele lo que hay en el corazón de cada persona, en el entendido de que si intenta hurgar en lo secreto de Dios fuera de su voluntad, esto sin duda revelaría la falta de madurez y humildad de quien así actúa.
Luego entonces, decidamos aceptar los tiempos y sazones celestiales. Él sabe por qué ha tomado este camino y nosotros debemos aceptar su soberanía; quizá,si aprendemos a hacerlo en este tema, podamos crecer lo suficiente como para someter de manera total nuestras vidas a los designios del su Majestad.
Ayúdenos el Señor.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 05/09/2022. T21. E10.
"Porque Mardoqueo el judío fue el segundo después del rey Asuero, y grande entre los judíos, y estimado por la multitud de sus hermanos, porque procuró el bienestar de su pueblo y habló paz para todo su linaje".
Ester 10:3
Grandeza
La historia de Ester y Mardoqueo está fuertemente ligada. La llegada de Ester a la posición de reina, su valentía para enfrentar el momento de crisis, y la forma gloriosa en que alcanzó la victoria, todo tuvo como resultada la grandeza de este par de judíos que marcaron la historia del mundo y de su pueblo.
¿Quién no desearía alcanzar esta grandeza?
Pero la grandeza en la Biblia, no siempre concuerda con las ideas de grandeza del mundo.
El versículo que nos ocupa revela cuatro motivos para la grandeza de Mardoqueo, que bien pudieran ser un ejemplo para cualquiera que anhela este tipo de notoriedad en el mundo.
La grandeza de un título que no se buscó
Hay muchos que darían cualquier cosa por ser el segundo después del rey. Pero aunque Mardoqueo alcanzó esta posición, algo es claro en todo el libro de Ester, él jamás buscó esta posición.
Y es que, por increíble que parezca, esta es una característica de la grandeza.
Los que anhelan las posiciones de gloria, son los que menos las merecen; y por el contrario, los que no las buscan, son los mejor capacitados moralmente para alcanzar y ejercer la grandeza.
La grandeza de la estima que no compró
Además, Mardoqueo fue grande porque tuvo la estima de todos sus hermanos; pero un vistazo rápido a todo el libro nos mostrará que Mardoqueo no compró con promesas, convenios políticos o beneficios especiales dicha estima.
Era natural, espontánea y genuina; las personas lo apreciaban de verdad y esta es la mayor gloria que un hombre puede alcanzar, ser apreciado por ser quien es y no por lo que aparenta o por lo que ofrece por debajo de la mesa.
La grandeza del servicio a otros
El primo de Ester llegó a ser grande por un principio que recorre la Biblia de pasta a pasta: el servicio. La grandeza está en el servicio, y hasta que no sea entendido y aplicado este concepto, muchos podrán creer que son grandes, pero la historia los colocará en su verdadero lugar tarde o temprano.
Mardoqueo procuró el bien de otros, y en su esfuerzo sincero de ayudar a los demás, encontró el reconocimiento de propios y extraños, y fueron ellos quienes colocaron su nombre con letras de oro en la historia de Israel y le dieron su lugar de grandeza .
La grandeza de la búsqueda de la paz
Por último, la grandeza del segundo hombre detras del rey, no ocurrió en base a la fortuna o a su buena suerte, sino a su compromiso con los valores que estaban arraigados en su corazón; entre ellos, la búsqueda de la paz para los suyos.
Su esfuerzo por la paz fue visto por todos, y es de esta lucha por la tranquilidad de las personas a quienes servía de donde surge la grandeza de Mardoqueo.
En pocas palabras, la grandeza no se busca, no se planea, no se puede programar ni provocar.
La grandeza surge espontánea, involuntaria para quien la recibe, y en muchas ocasiones, como algo que no solo no se busca, sino que se intenta rechazar.
Ni siquiera debería ser algo que consideremos como una opción.
Nuestro deber es servir con pasión, buscar el bienestar de los demás, sin vanagloriarnos en nuestros éxitos y sin anhelar el reconocimiento de quienes nos ven.
La grandeza ni se busca ni se provoca, la grandeza incluso, si llegase a nuestras vidas, habrá de rendirse ante quien es Grande entre los grandes, Rey de los reyes y Señor de los señores.
Nuestra grandeza es basura ante la gloria incomparable de Jesucristo, quien es el único que merece honor y adoración por los siglos de los siglos.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 03/09/2022. T21. E9.
"Como días en que los judíos tuvieron paz de sus enemigos, y como el mes que de tristeza se les cambió en alegría, y de luto en día bueno; que los hiciesen días de banquete y de gozo, y para enviar porciones cada uno a su vecino, y dádivas a los pobres".
Ester 9:22
Fiesta
Las victorias que más se disfrutan son aquellas que más se sufre para lograr.
Habían sido días en desasosiego, incertidumbre y temor.
La muerte se mecía sobre cada judío, y no parecía haber camino de esperanza o salvación para la nación.
Lo único que podían esperar era la destrucción, sufrimiento y dolor.
Y de repente, de la nada, sin siquiera haberlo sospechado o imaginado, mucho menos planeado o programado, las cosas comenzaron a girar a su favor.
Se descubre que la reina es judía; el que había planeado la erradicación del pueblo muere, y su lugar lo ocupa un judío; además, sabio y prudente; y ´para colmo de bienes el edicto nuevo les da una esperanza.
Así que el día que antes estaba marcado para ser un día de dolor y muerte, se convirtió en un día de victoria.
Aquella fecha que al pensar en ella les generaba tristeza, ahora traería alegría al corazón.
La suerte echada para que sus enemigos se apoderaran de ellos, ahora solo produjo paz y seguridad a todos los judíos del imperio.
Los pensamientos de luto que los atormentaba conforme se acercaba la fecha, fueron cambiados por un día bueno, placentero y lleno de dicha.
Gozo, felicidad, generosidad, unidad, todo lo que ni siquiera soñaban emergió de la nada por la gracia divina que los protegió del mal y los llevó a un tiempo de victoria sin igual.
Y es que no podía ser para menos, vieron la muerte tan de cerca, que experimentar la salvación los llevó a una explosión de júbilo incomparable.
Solo aquellos que han vivido un momento así, cuando, conscientes del pecado y del castigo eterno que vendría como consecuencia del mismo, encuentran de la nada, un puente de esperanza, una mano salvadora, una cruz que se yergue a su favor.
Cuando somos perdonados, limpiados, salvados, restaurados, sólo entonces podemos dimensionar el gozo de tan espectacular día; y únicamente así es posible entender la dicha que embarga los corazones que se saben rescatados de la muerte y colocados sin merecerlo en la vida que solo Jesucristo puede darnos.
Hemos sido librados de la condenación de muerte que se levantaba sobre nosotros. La sentencia ha sido borrada, el perdón ha llegado, la salvación nos ha alcanzado.
¿Existe acaso mejor razón que esta para hacer fiesta en el corazón?
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 02/09/2022. T21. E8.
"Escribid, pues, vosotros a los judíos como bien os pareciere, en nombre del rey, y selladlo con el anillo del rey; porque un edicto que se escribe en nombre del rey, y se sella con el anillo del rey, no puede ser revocado".
Ester 8:8
Encrucijada legal
¿Qué se puede hacer cuando una orden no puede cambiarse?
La situación de peligro de muerte, aunque mengüó con la muerte de Amán, no había desaparecido del todo.
Esto debido a que las leyes persas tenían una característica curiosa: eran irrevocables; es decir, una vez firmada y sellada por el anillo del rey, no había forma de modificar, mucho menos de eliminar una ley.
Así que aunque el rey mismo deseara eliminar la ley que autorizaba atacar y matar a los judíos en todo el imperio, era imposible.
El predicamento, que no era menor, encontró solución en la libertad que el rey le dio a Mardoqueo para actuar según considerara la mejor opción, y en la sabiduría que el nuevo hombre de confianza del rey aplicó a esta terrible situación.
El rey percibió que Mardoqueo podía encontrar la solución a la encrucijada que tenían enfrente y le dio total libertad de acción.
El liderazgo no siempre consiste en generar las ideas, sino en saber desarrollar la confianza en el equipo de trabajo para que encuentre ideas útiles a las situaciones que se enfrentan.
Mardoqueo por su parte, supo corresponder a la confianza encontrando el camino para resarcir el daño causado por la primera ley, sin quebrantarla.
SI no era posible cancelar el ataque, si era factible mostrar el apoyo del imperio a los judíos al ofrecerles la opción de defenderse y contraatacar.
Esta nueva ley crearía el efecto de reconsideracion en aquellos que hubieran pensado en atacar a los judíos, ya que mostraba el apoyo del rey a los judíos; por no decir que el nuevo segundo hombre del imperio, y la reina misma eran judíos.
Cualquiera lo pensaría dos veces antes de intentar atacar a los judíos.
Otro efecto positivo, aunque secundario, fue la paz y alegría que trajo esta nueva ley a la nación judía.
Después de la angustia de la primera ley, ahora sentían que las cosas podían cambiar a su favor.
El daño de la primera ley pudo resarcirse con la habillidad y sabiduría que Dios proveyó a Mardoqueo, y aún puede otorgar a sus hijos hoy en día.
Los daños aparentemente irreversibles que causan los errores, las malas decisiones o hechos imprudentes; incluso los que con maldad son planeados y ejecutados contra el inocente, encuentran en la sabiduría provista por Dios, caminos para resarcir, corregir y encausar las condiciones para bien del pueblo de Dios.
Que los corazones angustiados encuentren en las buenas nuevas del evangelio, paz, gozo y alegría.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 01/09/2022. T21. E7.
"Y dijo Harbona, uno de los eunucos que servían al rey: He aquí en casa de Amán la horca de cincuenta codos de altura que hizo Amán para Mardoqueo, el cual había hablado bien por el rey. Entonces el rey dijo: Colgadlo en ella".
Ester 7:9
Justicia irónica
Los planes de la reina Ester no pudieron salir mejor.
La estrategia de acercarse al rey funcionó muy bien, pues el rey estaba desde el primer banquete dispuesto a concederle su petición.
Alargar la presentación de su solicitud, solo ayudó a generar más expectativa y deseo por parte del rey.
Pero al escuchar la petición de su reina, el corazón se le turbó. Nunca esperó semejante solicitud.
Ni siquiera tenía idea del riesgo que corría su reina y el motivo de sus temores.
Mucho menos pensó que la petición de Amán tuviese que ver con el exterminio de un pueblo entero y además valioso para su reino, empezando porque la reina pertenecía a dicha nacionalidad.
Solo hasta entonces pudo ver la maldad del corazón de aquel hombre en quien confiaba ciegamente.
Por otro lado, Amán quedó totalmente sorprendido ante la noticia de que la mismísima reina Ester era judía.
Sin pensarlo, él solo empeoró su situación cuando rogaba por su vida en el lecho de Ester.
La sentencia de muerte ni siquiera fue necesario dictarla como tal, una cobertura sobre su cabeza señaló su inevitable final.
Pero este final le reservaba una sorpresa más a este soberbio agagueo.
Apenas unos días atrás disfrutaba viendo como se erguía la horca de 52 codos que preparó para Mardoqueo.
Fue el banquete con la sonrisa entre sus labios imaginando que pronto vería colgando de ella a aquel insufrible hombre que no le rendía pleitesía.
Pero ahora, es él quien camina hacia ella, y es él quien le dará uso de una manera que ni siquiera pudo sospechar aquella mañana.
Lo que planeó para la muerte de otro, se convirtió en su lugar de castigo.
El instrumento del mal con que pretendía dañar al primo de la reina, se convitrió en el instrumento de la justicia para castigar su maldad.
Y justo así, sin más que añadir, es como Dios puede y quiere defender a los suyos, usando aquello que fue preparado en su contra, para castigar al que intenta dañar a su pueblo, a sus hijos.
Esta es nuestra esperanza, nuestra certeza, nuestra fe.
Caminamos sin temor al por venir, a los Amanes que levantan horcas en nuestra contra, pues arrojados en las manos del Todopoeroso, sabemos que toda arma forjada en contra de un hijo de Dios será infructuosa.
Vivamos en la certidumbre de esta poderosa verdad.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 31/08/2022. T21. E6.
"Contó luego Amán a Zeres su mujer y a todos sus amigos, todo lo que le había acontecido. Entonces le dijeron sus sabios, y Zeres su mujer: Si de la descendencia de los judíos es ese Mardoqueo delante de quien has comenzado a caer, no lo vencerás, sino que caerás por cierto delante de él".
Ester 6:13
Descendencia victoriosa
Amán sabía que Mardoqueo era judío. De hecho, las cartas que mandó en nombre del rey a todo el imperio claramente señalaban que era esta nación la que debía ser destruída.
Pero aquel perverso hombre no se había percatado de lo que ser judío representaba.
La actitud de Mardoqueo a la puerta del rey, aparentemente pasiva o por lo menos para Amán, lo hizo creer que su linaje era inferior o de poco valor.
Pensó que sería fácil eliminarlo y de esa manera mostrar su poderío y autoridad dentro del reino.
Qué poco sabía Amán sobre ser judío.
Y qué poco sabe el mundo sobre ser un hijo de Dios.
Le resulta fácil a los demás demeritar, menoscabar e incluso hasta despreciar el linaje espiritual del creyente, pero en ocasiones el creyente mismo es el que olvida quién es y cuál es su estirpe.
Mardoqueo no lo sabía en ese momento, pero quizá cuando ayudó al rey contra sus enemigos se decepcionó de no recibir la honra que pudo pensar que merecía.
Sin embargo, su actitud no fue la de recriminar o exigir el reconocimiento. Qué buen ejemplo para todos los hijos del cielo.
Incluso, es probable que no entendiera todo lo que ocurrió cuando aquel que lo odiaba tuvo que honrarlo por orden del rey, pero tampoco lo vemos llenándose de soberbia ante el premio recibido.
Doble ejemplo para todos, pues no se trata tampoco de enaltecernos por el don inmerecido de la patria celestial.
Ni Amán ni Mardoqueo entendían del todo lo que pasaba, pero algo era seguro, y los sabios, amigos y familia de Amán lo descubrieron demasiado tarde. Todo eso ocurrió porque Mardoqueo era judío.
No porque él tuviera algo especial por sí mismo, y mucho menos por su habilidad y fuerza política o económica, si la hubiera tenido. No, todo lo que estaba pasando tenía una sola explicación: Mardoqueo era judío.
Y ser judío significaba tener de su lado al Dios de los judíos.
Cuando reaccionaron, solo quedaba reconocer que sería imposible vencer a ese Dios, y por lo tanto a Mardoqueo mismo.
Tal verdad todavía es aplicable a los hijos de Dios de este y de cualquier tiempo y lugar.
No somos mejores ni peores, no tenemos nada de que avergonzarnos, pero tampoco tenemos algo de que enaltecernos.
La única diferencia es que tenemos a Dios, somos sus hijos, somos suyos, y nada ni nadie será capaz de dañar aquello que está en las manos de Dios.
Vivamos cada día con la certeza de esta gran verdad impregnada en nuestra alma y corazón.
Isaí Rodríguez Ruiz
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