
Sign up to save your podcasts
Or


En su reposo. 18/08/2022. T20. E8.
“Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura”.
Nehemías 8:8
Lectura con sentido
“Ponían el sentido”, la expresión que utilizó Nehemías para describir la actitud del pueblo durante la lectura de la Ley, tiene una gran lección para todos aquellos que leemos la Biblia.
Fue el esfuerzo conjunto de Nehemías y Esdras el que ayudó a fortalecer la vida espiritual de la nación.
Y el recurso fundamental que utilizaron para ello fue la lectura de la ley.
Por medio de este tiempo de lectura se logró mostrar a la nación la justicia y el amor del Dios de sus padres.
Justicia por el castigo recibido en el exilio, pero amor por la oportunidad que les dio de regresar y establecerse en la heredad de sus padres.
Este conocimiento de Dios los llevó a tomar la actitud correcta de humildad y agradecimiento, lo que a su vez los guió por el camino de la consagración y obediencia a la Escritura.
Pero nada de eso hubiera sucedido si en su primer paso, la lectura inicial de la Ley, no hubieran puesto “el sentido”.
Esfuerzo, concentración, interés, dedicación. Todo eso está inferido en la expresión.
Todos tomaron la actitud correcta, evitaron distracciones, pusieron todo su esfuerzo y dedicación para entender la ley.
Luego entonces, la lectura de la Biblia puede ser ligera y sencilla, metódica aunque sin profundizar en ella.
Pero también debe ser detallada, minuciosa, concentrada en el claro objetivo de entender lo que se está leyendo.
La idea de entender es además un gran reto.
Entender no significa interpretar lo que “yo creo que está diciendo”, sino entender “qué es lo que el autor está queriendo decir”.
Para ello es necesario entender al autor, su contexto, su cultura, sus lectores originales, y su propósito al escribir lo que ahora estamos leyendo.
De ahí la importancia de “poner el sentido”, y no solamente leer la Biblia por costumbre o religiosidad.
El Señor nos ayude a tener un verdadero entendimiento de la Palabra y a esforzarnos por poner de nuestra parte en este proceso.
Aquel pueblo vivió un tiempo de gozo y alegría en Dios al haber entendido la Escritura; y nosotros igualmente encontraremos paz y gozo en Cristo al leer así la Palabra de Dios.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 17/08/2022. T20. E7.
“Mandé a mi hermano Hanani, y a Hananías, jefe de la fortaleza de Jerusalén (porque este era varón de verdad y temeroso de Dios, más que muchos)”.
Nehemías 7:2
Varón de verdad
Poco y nada sabemos sobre Hananías, pero no necesitamos saber más.
Basta la poderosa descripción que Nehemías hace de este hombre para que el jefe de la fortaleza se ganara el respeto del gobernador de Jerusalén y el de todas las generaciones de hombres que han pisado la tierra.
"Varón de verdad"
Por supuesto, la expresión es integral, no sólo en el género, que en el contexto actual es ya un valor agregado fundamental, pues refleja no solo aceptación del género, sino una correcta dimensión de la idea de aceptar, agradecer, valorar y engrandecer el género masculino.
Pero también incluye el reconocimiento de que no por ser de género masculino se es un varón de verdad.
Para ser un hombre de verdad, se requiere algo más que la naturaleza masculina, y el mismo pasaje nos describe la base para ser un hombre de verdad.
"Temeroso de Dios".
No cualquiera es un hombre, un hombre de verdad.
Partir de esta poderosa verdad debería ser un principio de vida.
No solo hay quienes rechazan su género, pero los hay quienes lo denigran, lo rebajan y lo pervierten. Los tales no son hombres de verdad.
Para ser un hombre de verdad se requiere ser temeroso de Dios, y no cualquiera tiene esa característica.
Además se necesita que quien quiera ser un varon de verdad, no se describa a si mismo como tal, sino que sean otros quienes le reconozcan semejante calidad en su testimonio.
Fue Nehemías quien reconoció esta virtud en Hananías, y deben ser los que nos rodean quienes puedan expresarse así de nosotros.
Para llegar a esa conclusión el gobernador de Judea tuvo que observar y comparar a Hananías con otros, y descubrir que hay quienes se esfuerzan poco, hay quienes aparentan, y los hay quienes se quedan en el camino para llegar a ser hombres de verdad, por eso dice que Hananías es hombre de verdad: "más que muchos".
Aunque el pasaje no lo menciona, es posible reconocer la importancia de una correcta formación desde la niñez de todo hombre para que pueda llegar a tener temor de Dios y convertirse en un varon de verdad.
Que el temor de Dios y la disciplina espiritual y moral convierta a cada hombre en un varón de verdad y que todos aquellos involucrados en su formación coadyuvemos para hacerlo realidad.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 16/08/2022. T20. E6.
“Y entendí que Dios no lo había enviado, sino que hablaba aquella profecía contra mí porque Tobías y Sanbalat lo habían sobornado”.
Nehemías 6:12
Discernimiento
Hay circunstancias en las que claramente podemos identificar las intenciones de quienes hablan o actúan en nuestra contra.
Pero hay otras en las que parece que todo está bien; sin embargo, un corazón afinado al de Dios nos ayudará a distinguir el mal que se cierne sobre nosotros.
Semaías parece preocuparse por Nehemías y procurar su bien, Noadías, mujer profetisa, y junto a ellos otros “profetas”, sin dejar de mencionar príncipes del pueblo que a espaldas del gobernador buscaban hacerle caer.
Personas que parecen hablar en nombre de Dios, que tienen la apariencia, el lenguaje y los argumentos religiosos que pueden hacernos creer que Dios habla por medio de ellos.
Corrompido por los enemigos de Israel, Semaías intentó argumentar frente a Nehemías con el resguardo de su vida en el templo de Jehová, pero en el fondo intentaba poner una trampa para destruirlo.
Quizá no matarlo, pero sí destruir su reputación, hacerlo ver débil y cobarde ante la nación y con esto demeritar su esfuerzo de construcción.
Pero Nehemías tenía discernimiento.
Pudo entender sus maquinaciones y pudo percibir el mal que lo acechaba.
Cuánta falta hace el discernimiento hoy en los hijos de Dios. Cualquiera con tres o cuatro palabras religiosas, con una imagen pseudo espiritual, incluso cualquiera con buen manejo de sus redes sociales, puede parecer un hombre o mujer de Dios.
El enemigo del pueblo de Dios ha sobornado con dinero, fama y placeres a algunos hombres y mujeres que se han vendido a sus intenciones y buscan destruir la fe de los hijos de Dios con sus artimañas místicas o predicaciones humanistas.
Hablan más de sus experiencias que de la Escritura y enaltecen más sus ministerios que a Cristo.
Cualquiera sin discernimiento caerá en la trampa y sutilmente será alejado de la sencilla y poderosa fe en Jesús.
Es tiempo de acercarnos a Dios y buscar su dirección, abrevar del conocimiento de las Escrituras, ser guiados hacia la verdad pura del evangelio y aprender a distinguir los lobos con piel de oveja entre el rebaño de Dios.
Ayúdenos el Señor.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 15/08/2022. T20. E5.
“Además sacudí mi vestido, y dije: Así sacuda Dios de su casa y de su trabajo a todo hombre que no cumpliere esto, y así sea sacudido y vacío. Y respondió toda la congregación: ¡Amén! y alabaron a Jehová. Y el pueblo hizo conforme a esto”.
Nehemías 5:13
Reprensión
El regreso al orden de la Ley de Moisés no fue un proceso fácil en el tiempo de Nehemías.
Aunque el exilio había logrado quitar la idolatría del corazón del pueblo de Dios, aún tenían viejas costumbres arraigadas en su conducta diaria.
Eso suele suceder también en la vida de la iglesia.
Aunque el encuentro con Jesús como nuestro Salvador logra un cambio trascendente en la vida de cada persona, algunas costumbres son difíciles de erradicar.
En aquel caso, la usura se había vuelto una forma de enriquecimiento vergonzosa.
Mientras que unos, los usureros, se enriquecían a manos llenas, los demás del pueblo sufrían las terribles condiciones de la pobreza, la pérdida del patrimonio familiar y la servidumbre de sus hijos lejos de casa.
Bajo esas condiciones resultaba imposible la idea de salir adelante.
Nehemías enfrenta esta situación y confronta a quienes cometen tal pecado.
Sí, porque es un pecado el enriquecimiento a costa de la pobreza del prójimo, del abuso del necesitado y de la hipocresía de quienes haciendo eso, todavía piensan que agradan a Dios con sus vidas.
El Gobernador de Judea utiliza una figura gráfica para ejemplificar el destino de los tales.
Al sacudir sus vestidos, prefigura la terrible condición de quienes enfrentarán ese mismo destino a manos del Dios justo a quien dicen servir.
¿La gran ventaja? La positiva reacción de quiEnes son reprendidos por su falta.
Prontamente se comprometieron a corregir el camino, a resarcir el daño y honrar a Dios con un trato honorable para sus hermanos judíos.
Al venir a Jesús, es probable que algunas viejas costumbres permanezcan en nosotros; pero al ser confrontados por la verdad del evangelio, redargüidos por el Espíritu Santo y por el poder de la Palabra, los hijos de Dios deben desarrollar sensibilidad espiritual y obediencia a la voluntad de Dios para cumplir con el reto que representa ser hijos del Dios altísimo.
El Señor nos ayude a oír, ser humildes ante su reprensión, y poner manos a la obra para corregir el camino.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 13/08/2022. T20. E4.
“Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada”.
Nehemías 4:17
Preparados
La escena es suigéneris, poco práctica y ortodoxa, pero sin lugar a dudas necesaria.
Casi cualquier trabajo manual requiere la disponibilidad de las dos manos, y aunque no sea del todo imposible trabajar con una sola mano es incómodo y molesto.
Sin embargo, ante las circunstancias que vivían los judíos en Jerusalén, tal condición se volvió la única forma de continuar su labor.
Cualquiera otro hubiera pensado que era imposible, o se hubiera rendido a detener la obra.
Muy probablemente más de algún colaborador pensó que todo tendría que parar.
Pero la visión estaba clara en el corazón de Nehemíás, y esto lo motivó a encontrar el camino para continuar la obra sin descuidar la atención al peligro que representaba la amenaza del ataque de sus enemigos.
Y es que suele suceder que ante tal encrucijada, la respuesta de muchos es la pasividad.
"O peleo, o construyo, no puedo hacer las dos cosas", es el pensamiento normal y conformista de muchos.
Solo aquellos verdaderamente comprometidos con la visión están dispuestos a hacer los sacrificios que sean necesarios para continuar adelante.
Después no solo sacrificios, sino estrategias, como dividir los equipos de trabajo, crear guardias nocturnas, anticipar el ataque con la presencia de la trompeta que serviría de señal para unirse.
Y más sacrificios, no ir a casa, no tener tiempo para descansar o para distracciones. No era el tiempo, y ciertamente no es, espiritualmente hablando, tiempo para relajarnos, pues los retos están frente a nosotros.
Edificar el muro bajo esas circunstancias fue un reto enorme, tal como lo es edificar nuestra vida en Dios.
Habrá que hacer sacrificios, habrá que tener la espada en la mano para luchar mientras construimos, habrá que hacer guardia y evitar distraciones emocionales o pseudo espirituales.
Pero valdrá la pena, el enemigo no nos tomará por sorpresa, no podrá contra un hijo de Dios preparado, listo para pelear la batalla de la fe, para preservar su alma en íntima comunión con el Padre y en crecimiento espiritual constante.
Mientras servimos, mientras adoramos, mientras proclamamos a Cristo al mundo, cuidemos nuestra vida espiritual, cuidémonos del enemigo que quiere destruirnos, estemos alertas ante los ataques sorpresas que intentan detener nuestro crecimiento espiritual.
¡Adelante y a la victoria en Cristo!
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 12/08/2022. T20. E3.
“Y entre la sala de la esquina y la puerta de las Ovejas, restauraron los plateros y los comerciantes.”
Nehemías 3:32
Trabajo en equipo
Pocos pasajes de la Biblia nos enseñan con tanta claridad el valor del trabajo en equipo.
La forma en que se organizaron para reconstruir los muros y las puertas de Jerusalén es un ejemplo de integración.
Cuatro elementos podemos destacar de este pasaje que nos ayudan a mejorar en nuestra visión del trabajo en equipo.
“E inmediato a ellos restauraron los tecoítas; pero sus grandes no se prestaron para ayudar a la obra de su Señor”.
Nehemías 3:5
Ha quedado para la posteridad la actitud de los “grandes” entre los tecoítas.
Qué tristeza que aquellos que deberían poner el ejemplo son en ocasiones quienes rechazan la oportunidad de bendecir la obra de Dios en equipo.
Pero la historia juzgará a todos tal y como a estos egoístas hombres de Tecoa.
“Junto a ellos restauró Salum hijo de Halohes, gobernador de la mitad de la región de Jerusalén, él con sus hijas”.
Nehemías 3:12
Probablemente Salum no tenía hijos varones, lo que culturalmente lo hubiera descartado o excusado de participar de este proyecto.
Pero para él eso no fue un impedimento, y para sus hijas mucho menos.
La integración de las mujeres en esta lista nos demuestra que su colaboración nunca ha sido limitada, su trabajo es igualmente valioso para los objetivos que se plantean, y que definitivamente, Dios no hace acepción de personas.
“Después de él Baruc hijo de Zabai con todo fervor restauró otro tramo, desde la esquina hasta la puerta de la casa de Eliasib sumo sacerdote”.
Nehemías 3:20
La actitud lo es todo a la hora del trabajo en equipo.
Hacer nuestra parte con ánimo, con pasión, con fervor, nos ayudará como a Barac, a tomar nuestro “tramo”, como una oportunidad de servicio, de honrar a Dios, de servirle a él y a los suyos.
Por último, plateros y comerciantes es apenas una parte de todos los que participaron de este proyecto.
Sacerdotes, levitas, gobernadores, sirvientes, hasta extranjeros como los gabaonitas que, por cierto, estaban bajo las órdenes de los gobernadores del otro lado del río.
Los que vivían en Jerusalén, los que vivían lejos, perfumeros, los que tenían su casa cerca del muro, los que la tenían lejos.
Todos somos valiosos, todos podemos ayudar, todos tenemos algo que aportar para que el trabajo en equipo alcance sus metas.
Así que manos a la obra, trabajemos por el Señor, por su obra, por su pueblo.
Desarrollemos y consolidemos trabajos en equipo que glorifiquen a Dios y que cumplan los anhelos de su corazón.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 11/08/2022. T20. E2.
“Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien”.
Nehemías 2:18
La mano de Dios
Quizá la frase más famosa del capítulo 2 de Nehemías, sea la forma en que arengó al pueblo a edificar los muros de la ciudad: "levantémonos y edifiquemos".
Pero aunque es un excelente medio para fortalecerse y llamar a la acción, la realidad es que el argumento que utilizó Nehemías para inspirar a la nación, se encuentra en otra parte de su discurso.
Es la mano de Dios la clave que alentó al pueblo.
El hecho de que aquel copero del rey contara con lujo de detalle la historia de cómo la mano de DIos había estado con él, desde el día que quebrantó su corazón y entró en ayuno y oración, pasando por la gracia que le dio delante del rey para que éste le abriera las puertas para que pudiera ir a Jerusalén y construir, así como el hecho de que esta misma poderosa mano de Dios lo había guardado en el camino y le había provisto de todo lo necesario para la reconstrucción del muro y de las puertas de la ciudad, fue lo que realmente animó a la nación.
La mano de Dios representa el respaldo divino para lo que emprendemos
La mano de Dios es la forma visible de palpar el apoyo del cielo en nuestros planes.
Si Dios está, si su mano está, no hay forma de experimentar la derrota.
Esta certeza, esta confianza, esta verdad incuestionable es lo que inspiró a la nación y es sin duda lo que logrará motivar a sus hijos en todo tiempo y lugar para emprender grandes cosas para él.
La gran pregunta entonces es: ¿está la mano de Dios con nosotros?, ¿podemos palpar su respaldo en aquello que emprendemos?, o ¿estamos luchando con nuestras propias fuerzas para alcanzar lo que nosotros deseamos sin consultar o aceptar la voluntad de Dios?
Nehemías llegó a experimentar el respaldo de Dios, pero primero lo buscó en ayuno y oración, dio los pasos que tenía que dar solo cuando Dios le abrió las puertas, no cuando él quiso hacerlo.
No presumió el respaldo de Dios, sino que supo hablar de aquella mano de Dios ayudándole solo cuando era necesario. No confrontó inencesariamente al enemigo, pero supo confiar en Dios cuando tuvo que dar la cara contra los enemigos de la obra.
Muchas lecciones nos deja la historia de Nehemías, y mucho camino por recorrer tenemos aquellos que deseamos que la mano de Dios nos bendiga y prospere.
Manos a la obra entonces, animemos nuestros corazones, trabajemos incansablemente para lograr las metas, pero antes de todo eso, asegurémonos que la mano de Dios va con nosotros.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 10/08/2022. T20. E1.
“Esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado”.
Nehemías 1:6
Ejemplo de inclusión
La inclusión, o más bien, la demanda de inclusión está muy en boga en los últimos años.
Todo mundo exige inclusión. Pero el concepto de inclusión está centrado en la exigencia de ser recibidos o aceptados tal y como somos o como queremos ser.
Así, la ideología de género, las filosofías anti familia, la visión egoísta del mundo desde la ventana individual, parece ser la tendencia, y el deseo de cada persona, sin importar los derechos de los demás.
Pero hay una inclusión a la que ni siquiera los más acérrimos defensores de la inclusión han considerado adentrarse, de la cual Nehemías es un poderoso ejemplo.
La inclusión en la clasificación de pecadores.
En un mundo en el que nada es pecado, es curioso que nadie quiera reconocer que es un pecador; ya que todos nos vemos dignos, justos, buenos, o por lo menos, no nos consideramos pecadores.
Sin embargo, Nehemías no solo reconoce el pecado como la razón principal del justo juicio que la nación de Israel recibió con la destrucción de Jerusalén y el destierro, si no que en su oración delante de Dios, él da un paso más allá y se incluye en la lista de pecadores que provoracon tal condición.
Técnicamente hablando, Nehemías no tiene ninguna responsabilidad en aquel juicio divino, ya que él ni siquiera había nacido cuando todos esos hechos ocurrieron.
Nehemías nació en la cautividad, en el transcurso de aquellos 70 años de cautiverio. No tenía nada que ver con la maldad que provocó aquella desgracia, y si lo vemos con detalle, podría decirse incluso que él es víctima de aquella condición, ya que le tocó nacer en el cautiverio.
Pero al presentarse delante de Dios, él se incluye en el pueblo pecador.
"Yo he pecado", ¡vaya inclusión!
Asumir la culpa por lo que otros hicieron, sentir el peso de la responsabilidad de las fallas de otros como si fueran propias, eso si es verdadera inclusión.
Justificar el deseo carnal, egoísta y pasajero, cualquiera lo puede hacer, volvernos a Dios y decir: "yo he pecado", cuando el pecado es ajeno, eso es verdadera inclusión para sentir el dolor, el pecado y el castigo ajeno.
Nehemías pone el ejemplo para dejar de pensar en nosotros mismos, nuestros intereses, nuestros beneficios, nuestros deseos, y pensar en el bien de otros, en lo que los ha llevado a su terrible condición lejos de Dios, a interceder y actuar a su favor, como si el pecado de ellos y su castigo, cayera sobre nosotros mismos.
Concédanos el Señor este espíritu y esta pasión para servir a los demás.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 09/08/2022. T19. E10.
“Entonces respondió Secanías hijo de Jehiel, de los hijos de Elam, y dijo a Esdras: Nosotros hemos pecado contra nuestro Dios, pues tomamos mujeres extranjeras de los pueblos de la tierra; mas a pesar de esto, aún hay esperanza para Israel”.
Esdras 10:2
Esperanza
El pecado cometido por Israel a su regreso a Jerusalén fue sin duda vergonzoso.
El riesgo estaba latente. Podían ser objeto de una todavía más fuerte ira divina y caer en una peor destrucción.
Esdras estaba abatido, angustiado por el pecado cometido y sinceramente preocupado por el destino de este pueblo rebelde.
Pero se levantó Secanías y bendijo la vida de Esdras con un mensaje poderoso.
Un mensaje de esperanza, un mensaje de inspiración, un mensaje de fortaleza para aquel líder.
¡Cuántas veces los líderes necesitan alguien de entre su equipo que levante la voz para impulsarlo!
Cuán valioso es aquel que se da cuenta de la condición de quien está liderando y no se detiene a criticarlo, a señalarlo o a destruir su ánimo todavía más; sino que al contrario, viene a él con una palabra de esperanza.
A pesar de todo lo malo, a pesar de la fallas, de los pecados, de los errores; aún cuando ha habido toda clase de errores, el líder necesita saber que todavía hay esperanza.
Que su esfuerzo no ha sido en vano, que su sacrificio en el servicio a Dios no ha sido un desperdicio.
Que a pesar de que el pecado ha hecho un profundo daño en aquellos a quienes cuida y lidera, todavía hay esperanza de alcanzar la victoria en su formación espiritual.
Ojalá que este día, podamos ofrecer una palabra de esperanza a quienes sirven a Dios con pasión y fervor.
Ojalá que nuestra oración y ánimo sea para quienes se desgastan para bendecir al pueblo de Dios.
Ojalá que podamos decir a quienes cuidan de nosotros: “es cierto que no todo ha salido bien, pero aún hay esperanza”.
¡Arriba la fe y la esperanza! Dios sigue trabajando en su pueblo, y si él está, siempre habrá esperanza de que las cosas cambien para bien.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 08/08/2022. T19. E9.
“Pero ahora, ¿qué diremos, oh Dios nuestro, después de esto? Porque nosotros hemos dejado tus mandamientos”.
Esdras 9:10
¿Qué diremos?
"Tropezar con la misma piedra" es un error casi exclusivo de los humanos.
Esdras, al enterarse de la condición en la que se encontraban los habitantes de Israel, y sobre todo los líderes de la nación, rompe en frustración y desesperación.
Rasga sus vestiuras en señal de dolor, y se vuelve a Dios en oración y ayuno buscando la forma de remediar el error cometido.
Venían regresando de una cautividad de 70 años, la cual se había dado por causa del pecado de la nación de haber dejado a Dios y volverse a los idolos paganos.
Y ahora que tienen la oportunidad de volver a comenzar, que Dios les ha dado esta gracia de regresar a su tierra, el pueblo vuelve a cometer uno de los errores que los llevó a la terrible condición anterior.
Dios les había dado la orden de no mezclarse con las familias de otras naciones, no porque fueran especiales como raza, ni superiores en forma alguna, sino porque el Señor sabía que al mezclarse con los demás, aquellos pueblos los harían alejarse de él para ir en pos de los idolos falsos que adoraban.
Así pasó en las generaciones anteriores, empezando por el gran rey Salomón, y después con las familias de los reyes del Norte y posteriormente con el reino del Sur.
No era una historia que desconocieran, y sin embargo, helos aquí, cometiendo exactamente el mismo acto que sus antepasados.
¿Qué diremos?, es la pregunta avergonzada de Esdras para Dios, es la muestra de su impotencia ante la actitud del pueblo, ante su terquedad, su tendencia al pecado.
¿Qué podemos decirle a Dios cuando fallamos una y otra vez con la misma situación cada día?
¿Qué argumento podemos usar para presentarnos delante de él?
¿Qué excusa daremos hoy ante quien nos ha perdonado nuestros pecados pasados?
La realidad, antigua y presente, es que cuando el hombre deja de lado los mandamientos de Dios, es normal que resulte en una vida que valora poco las ordenanzas divinas y se rebela con facilidad contra ellas.
Es entendible que querramos vivir a nuestro antojo, según el arbitrio de nuestros deseos, de nuestras pasiones, de nuestro corazón, pero así como en aquel tiempo, la lección ya había sido impartida con el terrible castigo de la destrucción de la ciudad y la deportación del pueblo a Babilonia, hoy en día tenemos claro en la Biblia el destino que espera a quienes se rebelan ante Dios.
No hay argumento, no hay excusa, no hay nada que podamos hacer, salvo la actitud de Esdras, rasgar nuestros corazones delante de Dios, en sincero y profundo arrepentimiento por nuestros pecados.
Reconocer la maldad de nuestros actos, admitir la imposibilidad del perdón por causa de la justicia e ira divina que solo nos ofrece un castigo peor que el de la destrucción de Jerusalén, y volvernos a Dios esperando únicamente en su infinita misericordia si es que acaso tendra a bien perdonarnos.
Que este día, en serenidad del alma, reflexionemos y volvamos a Dios reconociendo nuestero pecado, la ineficacia de nuestras excusas y apelando a su amor inconmensurable.
Isaí Rodríguez Ruiz
From the publisher's feed