En su reposo, con el pastor Isaí Rodríguez Ruiz

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En su reposo, con el pastor Isaí Rodríguez Ruiz episodes

  • En su reposo. La importancia de la familia. T17. E3.
    En su reposo. 17/05/2022. T17. E3.
    “El quinto, Sefatías, de Abital; el sexto, Itream, de Egla su mujer.”
    ‭‭1 Crónicas‬ ‭3:3‬
    La importancia de la familia
    El linaje real de David fue amplio. Tan solo en la lista de príncipes fueron 19 hijos que le nacieron, sin contar los hijos de las concubinas que no tenían derecho al trono.
    Peor aún, son bien conocidas las circunstancias graves que tuvo que atravesar en algún momento de su vida por causa de sus hijos.
    La genealogía de este capítulo nos arroja algunos pequeños pero interesantes conceptos que podemos desprender de la descripción que se hace de la madre de algunos de los hijos de David.
    Por ejemplo, el hecho de que tres de los los primeros cuatro hijos de David le causaron grandes pesares, pero el segundo, Daniel, nunca se vio involucrado en los problemas de sus hermanos.
    Esto puede tener su origen en quién era su madre: Abigail, la de Carmel. Sí, la sabia mujer que evitó a David el derramamiento de sangre inocente.
    O el caso de Absalon y su actitud prepotente, puede tener su gestación en el hecho de que su madre era hija de un rey, el rey de Gesur, y quizá de ahí le nacieron a este joven príncipe los anhelos y la presunción de gobernar.
    Y qué decir de la forma de describir a la madre del sexto hijo de David, “Egla, su mujer”, como señalando una cercanía más profunda con ella que con las demás, y quizá eso crearía lazos más fuertes que evitaran que el hijo de Egla, Itream, se metiera en problemas como sus hermanos.
    Qué importante fue la presencia de una madre y de una familia para formar y consolidar los valores en los príncipes.
    Amnón, Absalón y Adonías fueron un dolor de cabeza para David, mientras que otros príncipes pasaron su vida honrando a su padre y al reino.
    ¿La diferencia? Muy probablemente consistió en quién era su madre y qué tan sana fue su relación familiar y con su padre.
    Tal cual hoy día, la presencia de una madre y una familia con valores, y sobre todo con una relación fuerte con Dios, creará los espacios que los príncipes, los hijos de cada hogar, puedan usar para crecer con el carácter correcto y los principios que le permitan vivir con dignidad y honra hacia sus padres.
    Cuánta falta hacen estos hogares, estos padres, y estos hijos en nuestra sociedad.
    Evitemos la arrogancia de la familia de Absalón, seamos sabios como Abigail, y cercanos como David y Egla, nuestros hijos y nuestras futuras generaciones nos lo agradeceránr, y Dios será exaltado en nuestras familias.
    Isaí Rodríguez Ruiz
    4 min
  • En su reposo. Familia y poder. T17. E2.
    En su reposo. 16/05/2022. T17. E2.
    “Abigail dio a luz a Amasa, cuyo padre fue Jeter ismaelita”.
    ‭‭1 Crónicas‬ ‭2:17‬
    Familia y poder
    Las genealogías continúan desarrollándose en el libro de las crónicas. Pero en cada una de ellas nos deja tesoros de reflexión.
    Las conexiones familiares en la vida pública son en muchos casos inevitables.
    El Rey David era primo de Joab, su general del ejército, pero también era primo de Amasa, a quien su hijo Absalón nombró general durante su revuelta, justo en lugar de Joab.
    Solo que este Amasa tenía por padre a un ismaelita; es decir, no era 100% israelita. Quizá esta situación irregular de su origen sea lo que haya hecho que Amasa no destacase desde un principio y quedara relegado a una posición menor en la familia, a pesar de que, al parecer era tan buen general como Joab.
    La disputa bélica la ganó el ejército de David, pero la honorabilidad de Amasa quedó intacta ante el rey, a tal grado que le prometió mantener el nombramiento que su hijo había hecho, y sustituir así a su otro primo Joab.
    David conocía a sus primos y tenía sus motivos para estos cambios, pero no se concretaron debido, una vez más, a la mano asesina de Joab.
    Este excelente pero perverso general, no se detuvo ni ante su propio primo para mantener su posición y privilegios políticos en el reino.
    La genealogía de Israel nos permite recuperar no solo la línea genealógica, sino la forma en que esta se fue formando y mostrando la naturaleza humana y su realidad, que en muchas ocasiones incluye momentos vergonzosos como este.
    Un gran rey, como David, rodeado de familia cuyo origen es cuestionable pero no así su honorabilidad; y otros cuya presencia empañó los éxitos obtenidos.
    Que nuestra vida familiar, y los éxitos que logremos en este núcleo tan valioso para nuestro crecimiento, se destaque por el respeto a las personas por quienes son, y no por su origen; y que sea nuestro bien obrar lo que nos distinga ante propios y extraños.
    Así también honramos a nuestro buen y gran Dios.
    Isaí Rodríguez Ruiz
    4 min
  • En su reposo. Linaje. T17. E1.
    En su reposo. 14/05/2022. T17. E1.
    “Los hijos de Abraham: Isaac e Ismael”.
    ‭‭1 Crónicas‬ ‭1:28‬
    Linaje
    Las crónicas de los reyes de Israel y Judá narran el desarrollo de la monarquía israelita; pero para ello inicia señalando el origen de la nación escogida por Dios.
    Es por eso que el capítulo uno se centra en mostrar la ascendencia adámica y abrahámica del pueblo israelita.
    Una detallada relación genealógica se enlista con el único propósito de fundamentar el argumento de elección divina así como sus promesas y cuidados.
    Israel desciende de Abraham, Abraham de Adán, y Adán de Dios.
    Además de esto, la información incluye las genealogías de una buena parte de las naciones cercanas a Israel, lo que nos permite entender el panorama familiar y la forma en que cada una fue surgiendo y consolidándose.
    Aunque este capítulo no llega a cumplir todo el objetivo de estas genealogías, si es posible observar tal propósito y valorar lo que nos aporta.
    Dios ha estado presente en el desarrollo de la humanidad. Ha permitido que las naciones se formen y en el proceso ha llevado de manera paralela su plan a favor del hombre.
    Ahí, entre todas esas naciones, aparece un caldeo y sus hijos, nacidos en tierra extraña, uno más entre tantos nombres que se mencionan en este capítulo pero que con el tiempo marcaría la diferencia.
    Así empezó la historia de Israel y se formó el linaje del que incluso llegaría el Salvador del mundo.
    Hoy, los cristianos disfrutamos de la misma fe de aquel hombre que dejó su tierra y parentela para crear un nuevo linaje, no solo el de una nación, si no el de una fe.
    El linaje de la fe nace aquí, y a ese adherimos aquellos que como Abraham, creemos sin haber visto a Dios nunca.
    Que adheridos a este linaje, agradezcamos la gracia del cielo que proveyó un linaje para traer a su Hijo al mundo, y adoremos al Dios de los cielos por la dicha inmerecida de ser tenidos por dignos de ser parte de su pueblo, su iglesia, su linaje.
    Isaí Rodríguez Ruiz
    4 min
  • En su reposo. Fuego purificador. T16. E25.
    En su reposo. 13/05/2022. T16. E25.
    “Y quemó la casa de Jehová, y la casa del rey, y todas las casas de Jerusalén; y todas las casas de los príncipes quemó a fuego”.
    ‭‭2 Reyes‬ ‭25:9‬
    Fuego purificador
    En la ley de Moisés el fuego es uno de los dos elementos del proceso de purificación que Dios estableció para mantener la pureza física, ritual y espiritual de la nación.
    No es de extrañar entonces que sea el fuego el recurso utilizado en este terrible momento de la historia de Israel para destruir la ciudad.
    Para Nabucodonosor es un castigo ejemplar contra una nación que vez tras vez se ha rebelado a su imperio, pero para Dios, es el castigo que largamente había aplazado contra su pueblo.
    Un castigo que purifica. Eso es el fuego en la ciudad y la deportación de su pueblo a Babilonia.
    Semejante espectáculo de fuego en toda una ciudad, debió ser una lección difícil de asimilar. Dios realmente cumplió su promesa y destruyó la ciudad.
    El crisol de Dios se encendió y pasó por él a toda la nación, destruyendo su más preciado tesoro, Jerusalén, y quebrantó así su orgullo y falsa confianza en Jehová.
    El Señor permitió el fuego y la destrucción de su casa, no como un final, sino como una purificación por causa del pecado que había llegado hasta su santuario.
    Era necesario limpiar, purificar el templo, así como hacer lo mismo con toda la nación. Para ello Dios se valió del rey de Babilonia y lo llevó al punto de quemar la ciudad santa, de quemar el templo de Dios.
    En este contexto, el fuego representa todo aquello que ocurre a nuestro alrededor como un recurso divino para purificarnos.
    Lo más difícil quizá sea entender eso. La necesidad y exigencia divina de tener un pueblo santo y puro, y que para esto él está dispuesto a llevarnos por un proceso de purificación que nos permita arrancar de nuestro alma todas las impurezas que la acompañan.
    Luego de aceptar esta verdad, reconocer la existencia de una lucha espiritual entre nuestro viejo hombre y la naturaleza espiritual de santidad que Dios nos ha dado, nos ha de mostrar que la presencia del fuego de las tribulaciones y adversidades, tiene un propósito específico: purificarnos.
    En el caso de Judá fue necesario un acto drástico y catastrófico, pero no siempre tiene que ser así.
    Basta con permitir que el fuego de Dios queme pronto en nosotros aquellos hechos y actitudes que nos contaminan.
    Evitemos la actitud constante de rebeldía y orgullo de Judá y aceptemos la exhortación que como a hijos se nos hace para vivir cada día más en la santidad que Dios demanda de los suyos.
    Su gracia nos ayude a lograrlo para gloria de su nombre.
    Isaí Rodríguez Ruiz
    4 min
  • En su reposo. No quiso perdonar. T16. E24.
    En su reposo. 12/05/2022. T16. E24.
    “Asimismo por la sangre inocente que derramó, pues llenó a Jerusalén de sangre inocente; Jehová, por tanto, no quiso perdonar”.
    ‭‭2 Reyes‬ ‭24:4‬
    No quiso perdonar
    “Dios es amor”. Esta frase es quizá una de las más famosas que se usan para describir al Dios de la Biblia.
    Encierra sin duda una gran verdad, pero como muchas otras frases religiosas conlleva un peligro en su interior.
    Creer que Dios “solo” es amor. Cegarse ante la posibilidad de que tal amor divino pueda ser complementado por la justicia y santidad de un Dios que también sabe airarse, que también sabe castigar y que sabe no perdonar.
    Creer que Dios solo es amor hace pensar a las personas que eso lo convierte en alguien incapaz de hacer algo malo contra aquellos que ama.
    En ese mismo sentido, la humanidad cree que como Dios es amor, no cabe la posibilidad de que no perdone a los hombres sus maldades, llegando al grado de considerar que Dios está obligado a perdonar por amor todo lo malo.
    Y ni qué decir de la idea de un Dios que castigue la maldad, ¡imposible! Porque “Dios es amor”, él jamás castigaría al hombre a causa de su gran amor.
    Pero esta visión de Dios está equivocada.
    El Dios de la Biblia. El Dios único y verdadero en todo el universo, no es para nada como este Dios consecuente y pusilánime que las personas se han creado en sus mentes.
    Dios es amor y mucho más. Es misericordia, es bondad, es pasión, es cuidado, protección, provisión.
    Pero también es justicia, santidad, perfección, celoso y lleno de ira contra la maldad.
    Puede perdonar, quiere perdonar, hace todo lo posible a su alcance para perdonar, provee lo necesario para perdonar; pero tarde o temprano, se acabará la opción de perdonar y solo quedará la horrible expectación de juicio.
    Para Judá llegó el día, después de muchos años, de muchos reyes, de mucha misericordia; el terrible día en que Dios ya no quiso perdonar.
    Ese día es inevitable; lo alargó, lo aplazó por amor lo más que pudo, pero cuando la copa de su ira fue llena, cuando la maldad del corazón de su pueblo colmó su vista, ya no quiso perdonar.
    Oh sí, llegará ese día también para la humanidad de nuestros tiempos.
    Por mucho que veamos su misericordia extendida a nuestro favor cada mañana, y que su amor nos atraiga con lazos afectuosos buscando nuestro reencuentro con él, llegará el día en que este amoroso Dios ya no quiera perdonar.
    Ya no importó la reforma espiritual que produjo Josías, ni los esfuerzos intercesores de los profetas que él mismo instituyó.
    Dios ya no quiso perdonar a Judá, como llegará el día en que ya no querrá perdonar a esta generación ni sus pecados, y solo quedará frente a la humanidad la ira de un Dios santo y celoso, cayendo con fuerza sobre cada pecador.
    Dios ahora quiere, ahora está abierto a recibir a todos, ahora está dispuesto a perdonar. Aprovechemos este tiempo de gracia y perdón y escapemos de aquel terrible día cuando Dios ya no quiera perdonar.
    Isaí Rodríguez Ruiz
    5 min
  • En su reposo. Conversión. T16. E23.
    En su reposo. 11/05/2022. T16. E23.
    “No hubo otro rey antes de él, que se convirtiese a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro igual”.
    ‭‭2 Reyes‬ ‭23:25‬
    Conversión
    En la jerga religiosa usamos la palabra “convertir”, para tratar de explicar el cambio que debe haber en la persona al tener un encuentro con Dios.
    Pero en el camino quizá la palabra ha perdido su verdadero significado. La hemos utilizado para señalar un cambio de religión, o un cambio de actitudes.
    Invitamos a las personas a “convertirse” sin explicarles en qué consiste aquello que les pedimos que hagan.
    Josías es un gran ejemplo de lo que significa convertirse.
    Se convirtió a Dios.
    Volvió a él, cambió por él y para él. Su preocupación y anhelo era agradarlo, honrarlo, obedecerlo.
    Su cambio no está basado en una serie de normas religiosas que cumplimos o dejamos de cumplir. El cambio se fundamenta en tener un encuentro con Dios.
    Ninguna persona puede convertirse a Dios sin tener un encuentro con él. Se convertirá en y a muchas otras cosas, pero nunca llegará a ser un verdadero hijo de Dios si no se convierte a él.
    No está de más recordar que esta conversión está basada en el conocimiento de la ley de Dios y en su genuino arrepentimiento por los pecados cometidos en la nación.
    Como para decir que una verdadera conversión está basada en el reconocimiento del pecado propio y del arrepentimiento sincero por el mal cometido.
    “De todo su…”
    La expresión a destacar ahora es “todo”, el común denominador del versículo.
    La verdadera conversión a Dios nunca es a medias.
    Con Dios es todo o nada. Siempre ha sido así y siempre será así. El corazón, el alma, las fuerzas, todo lo que soy, todo lo que tengo, todo lo que valgo, todo.
    Tiempo, familia, trabajo, amigos, placeres, prioridades, bienes. Dios lo pide todo.
    Josías se convirtió a Jehová sin restricciones, sin límites, sin condiciones. Hacerlo a él el centro de la vida, eso es lo que muchos no entienden de lo que significa convertirse.
    Algunos se convencen de la verdad de Dios, otros quieren convertirse pero no entregan todo a Dios. Esto nunca será suficiente y tarde o temprano se notará la realidad.
    Por último, está el hecho de que esta conversión ha de notarse.
    Nadie que diga que se ha convertido a Dios lo hace en secreto. No puede. La naturaleza misma de este tipo de conversión nos impulsa a mostrarle al mundo el encuentro que hemos tenido con Dios.
    Josías se convirtió tan profundamente que sus acciones lo demostraron. Limpió a Judá de la idolatría como ningún rey lo había hecho. Consagró a la nación a Dios como ningún otro líder lo había llevado a cabo.
    La conversión se tiene que ver en la forma en que renunciamos a todo aquello que ofende a Dios y motivamos a otros a hacer lo mismo.
    No nos convirtamos a una religión, mucho menos a una denominación. Convirtamos a Dios.
    Volvamos a él, démosle todo de nosotros; y dejemos que el mundo entero sepa que no hay mejor vida que aquella que se vive dándole todo lo que somos a quien ha tenido a bien perdonarnos y ofrecernos vida eterna sin merecerlo.
    Isaí Rodríguez Ruiz
    5 min
  • En su reposo. Hallazgo. T16. E22.
    En su reposo. 10/05/2022. T16. E22.
    “Entonces dijo el sumo sacerdote Hilcías al escriba Safán: He hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. E Hilcías dio el libro a Safán, y lo leyó”.
    ‭‭2 Reyes‬ ‭22:8‬
    Hallazgo
    Cincuenta y cinco años del reinado de Manasés fueron suficientes para arruinar la vida espiritual de la nación.
    Y aunque la Biblia no nos lo describe, los hechos que consideraremos ahora, tienen su origen en la apostasía de Manasés.
    Esto debido a que no existe otra explicación para que el libro de la ley fuera “hallado”, sino el hecho de que el anterior rey hubiese provocado su olvido; o quizá él mismo sería quien mandaría a esconderlo.
    En cualquiera de las dos opciones, desechar la Palabra de Dios fue sin duda una de las peores acciones que llevó a cabo Manasés.
    Sin embargo, desde entonces, y hasta nuestros días, la voz de Dios revelada en las Sagradas Escrituras no ha podido ser callada.
    Intentaron olvidarla, la desecharon, la arrumbaron entre el escombro y la basura pero Dios se encargó de que fuera encontrada, y con ella su mensaje de juicio y esperanza.
    Juicio por el pecado de la nación, y esperanza porque Dios vio el corazón sincero del rey Josías y le mostró la misericordia que lo distingue.
    He aquí la función más importante de la Palabra de Dios.
    Al leerla, como el joven rey Josías, esta debe provocar en nosotros un sincero reconocimiento del pecado cometido y del justo castigo que merecemos por esa causa.
    Igualmente, la lectura de la Biblia ha de llevarnos a un arrepentimiento, que se logre ver en nuestras acciones, pues solo de esa manera es que alcanzaremos la misericordia de Dios.
    Pero, ¿cómo sucederá esto, si la Biblia ocupa un lugar de poca importancia en nuestra vida?
    ¿Cómo logrará la Biblia impactarnos como lo hizo con Josías si la leemos de manera religiosa; si consideramos su lectura aburrida, tediosa y sin importancia?
    O peor aún, ¿cómo hará su trabajo la Escritura, si la tenemos muy bien guardada (por no decir escondida), debajo de los controles de la televisión o los cargadores de nuestros celulares?
    El Señor libre a su iglesia del día que olvidemos o hagamos olvidar su Santa Palabra, o que minimicemos su valor y su lectura diaria.
    Es pieza clave de nuestra relación con Dios, de nuestra santidad, de nuestro crecimiento, madurez y edificación como individuos, como familia y como iglesia.
    Seamos la iglesia que lee, escudriña, memoriza y práctica la Palabra de Dios.
    Isaí Rodríguez Ruiz
    5 min
  • En su reposo. Volver al pecado. T16. E21.
    En su reposo. 09/05/2022. T16. E21.
    “Porque volvió a edificar los lugares altos que Ezequías su padre había derribado, y levantó altares a Baal, e hizo una imagen de Asera, como había hecho Acab rey de Israel; y adoró a todo el ejército de los cielos, y rindió culto a aquellas cosas”.
    ‭‭2 Reyes‬ ‭21:3‬
    Volver al pecado
    Pocos se reyes de Judá hicieron tanto mal a la nación como Manasés. La mayoría de reyes intentaron hacer bien las cosas, y aunque no lograban un cambio profundo en la vida de la nación, por lo menos no penetraba fuertemente la idolatría como en el reino del norte.
    Incluso alguno reyes como el padre de Manasés lograron verdaderas reformas espirituales en la nación que auguraban muy buenas cosas.
    El rey Ezequías, apoyado por el profeta Isaías, llevaron a cabo con gran esfuerzo y compromiso una reforma que alejó a la nación del pecado de la idolatría.
    Parecía que todo rastro de ídolos había desaparecido de la nación y que los años por venir serían de bendición espiritual.
    Pero la llegada al trono de Manasés cambió todo lo que se tenía por esperanza. En poco tiempo revirtió la situación e incluso la hizo todavía peor que antes del reinado de su padre.
    Restauró todo aquello que su padre había luchado por quitar, y añadió otro terribles pecados que ningún rey anterior se había atrevido siquiera a imaginar.
    Qué fácil y rápido la nación se olvidó de la santificación y de su compromiso con Dios.
    Qué fácil y rápido volvieron todos al pecado de la idolatría que aparentemente habían dejado atrás.
    Qué fácil y rápido contaminaron sus corazones con la maldad que se puso frente a sus ojos.
    Que fácil y rápido somos los hombres para alejarnos de Dios y perder todo aquello que con sacrificios y esfuerzo habíamos alcanzado.
    Cuesta mucho trabajo vencer al pecado, pero si le damos una oportunidad, este siempre regresa con fuerza sobre nuestras vidas.
    Lo poco o mucho que hayamos logrado alcanzar en nuestra vida espiritual puede perderse rápidamente si nos descuidamos.
    Un pequeño desliz, un exceso de confianza, una excusa bien planeada, y todo lo bueno que hayamos logrado puede irse al precipicio y perderse.
    Y lo siguiente que sabremos será vernos a nosotros mismos en una condición igual o peor que la que teníamos antes de nuestra relación con el Señor.
    Que esta lección de la historia bíblica nos ayude a permanecer alertas y evitar de esa manera volver a nuestra vida anterior de pecado.
    Que recordemos que en Cristo hemos sido perdonados y limpiados, y que su Santo Espíritu está ahí para ayudarnos a vencer toda tentación que se pueda presentar para hacernos caer de nuevo en la maldad.
    Evitemos volver al pecado y mantengamos nuestras vidas en comunión con nuestro bendito Salvador.
    Isaí Rodríguez Ruiz
    4 min
  • En su reposo. En mis días. T16. E20.
    En su reposo. 07/05/2022. T16. E20.
    “Entonces Ezequías dijo a Isaías: La palabra de Jehová que has hablado, es buena. Después dijo: Habrá al menos paz y seguridad en mis días”.
    ‭‭2 Reyes‬ ‭20:19‬
    En mis días
    La expresión del rey Ezequías tiene un doble sentido. Por un lado expresa tranquilidad, pero por otro conformismo.
    La palabra profética recibida era para lamentarse por lo que vendría en el futuro, pero de alguna manera Ezequías la vio como un consuelo al ser algo que no ocurriría en los días de su reinado.
    No que no lo sea, pues el hecho de saber que habrá paz en nuestros días es motivo de gozo y alegría, sin embargo, una visión más completa de la vida necesariamente nos llevará a cuidar del futuro que le espera a las siguientes generaciones.
    Los quince años que Dios le regaló a Ezequías después de su enfermedad mortal fueron años de paz y prosperidad.
    Qué dicha gozar de esos tiempos y ver el fruto del trabajo de nuestras manos.
    Mucho mejor aún si nos rodea la seguridad, la estabilidad y la confianza de saber que Dios ha prometido que todo estará bien en nuestros días.
    Pero, ¿y nuestros hijos?, ¿y nuestra descendencia?, ¿y el futuro?
    Pensar solo en el presente, aunque es una meta importante e imprescindible, no puede hacerse sin poner la mirada en el futuro.
    El presente sienta las bases para las nuevas generaciones, y si la profecía dada por Isaías señalaba el mal que sobrevendría a la nación en los años por venir, una disposición a evitarlo hubiera sido una mejor actitud por parte del rey de Judá.
    Sabiendo que nuestras vidas impactarán en los días por venir de nuestra familia, de la iglesia y del mundo, ¿no será mejor luchar por la paz y prosperidad de nuestros días, pero también por preparar a las siguientes generaciones para mantenerse fieles a Dios y que también ellos alcancen estos días de gloria?
    Que nos gocemos por lo que Dios nos da hoy, pero que trabajemos para que los que vendrán después de nosotros, conozcan a este Dios vivo y todopoderoso de manera personal y puedan gozar de sus bendiciones; de ser posible, de forma mucho más abundante de lo que hemos disfrutado nosotros.
    Isaí Rodríguez Ruiz
    4 min
  • En su reposo. El celo de Jehová. T16. E19.
    En su reposo. 06/05/2022. T16. E19.
    “Porque saldrá de Jerusalén remanente, y del monte de Sion los que se salven. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto”.
    ‭‭2 Reyes‬ ‭19:31‬
    El celo de Jehová
    La invasión de Judá fue resultado natural del éxito obtenido por Asiria en los reinos aledaños, incluido el reino de Israel o reino del norte, a quien ya habían vencido y expatriado.
    El argumento utilizado para mermar el ánimo de las naciones que atacaban era simple. Tu Dios no podrá librarte, como no lo hicieron los dioses de las demás naciones que ya derrotamos.
    Y en todos los casos era verdad, sin duda alguna, pero no en el caso de Judá.
    La oración de Ezequías en el templo, con las cartas del embajador asirio colocadas frente a la misma presencia de Dios, nos deja una gran enseñanza.
    El rey de Judá se dio cuenta que todo lo que aquellas cartas decían y todo lo que anteriormente habían hablado los representantes del rey asirio en contra de la nación, en realidad era un ataque directo contra la autenticidad de su Dios.
    Esto significa que cuando alguien ofende, critica o intenta avergonzar a un hijo de Dios, en realidad está ofendiendo, criticando e intentando avergonzar a Dios mismo.
    La batalla no era entre Asiria y Judá, sino entre Asiria y Dios. La batalla no es entre nosotros y aquellos que buscar hacernos daño, sino directamente contra el Dios en quien nosotros creemos.
    Ese fue el argumento de Ezequías. Se presentó ante Dios y le dijo: “mira Señor lo que estas personas están diciendo sobre ti”.
    Comparar al Dios de Judá con todos lo dioses de las naciones de alrededor fue el último error que cometió Senaquerib.
    Ezequías centró su oración en identificar, reconocer y confirmar su fe en el único Dios verdadero, no solo en Israel, sino en toda la tierra.
    Y como resultado de esto, la respuesta de Dios no se hizo esperar.
    El celo de Jehová se encendió contra aquel incircunciso que estaba atacando a su pueblo. Un pueblo, por cierto, que podemos verlo consagrado a él, habiendo renunciado anteriormente a todos los ídolos falsos.
    Y entonces, aquel celo, aquella santidad, aquella ira de Dios contra quien intenta dañar a sus hijos se hizo sentir sobre el campamento de los asirios.
    Ciento ochenta mil soldados murieron en una sola noche, por la mano del Ángel de Jehová; y el mismo rey asirio moriría tiempo después a mano de sus propios hijos, justo en el templo de su falso dios.
    La certeza de quién es el Dios que adoramos, debe traer paz a nuestros corazones en medio de la adversidad.
    Si nos mantenemos consagrados a él y en santidad, no importa cuantos Senaquerib vengan a tratar de destruirnos, tendrán que enfrentar al Todopoderoso y verdadero Dios a quien servimos.
    Su celo nos protegerá, su santidad nos librará del mal, y su nombre perfecto nos llevará a la victoria porque él así lo ha prometido, por amor de si mismo.
    Isaí Rodríguez Ruiz
    5 min

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Una reflexión bíblica que cada día nos lleve a tener un encuentro con Dios y disfrutar de la seguridad y reposo que nos da su presencia.