Podemos allegar nuestro corazón al mejor refugio de todos, los brazos amorosos de Jesús, y en él disfrutar de la plenitud de vida que nos otorga inmerecidamente.
El compromiso que hicieron estas tribus para acompañar a sus hermanos a la conquista de la tierra pasando el Jordán, es el compromiso que hoy tenemos que hacer todos para ayudar a los demás.
Aunque el enfoque del capítulo es sobre los votos de la mujer, el principio detrás de todo es que una vez firme el voto, no había nada que librara a la persona que lo había hecho, de su compromiso.
La Biblia tiene pequeños pero poderosos destellos que al ir entrelazándolos nos dejan ver a un Dios que siempre ha visto a la mujer con el mismo valor que a los varones; y que por lo tanto le otorga un trato igual en todos los sentidos.