El hecho de que los extranjeros en la nación de Israel recibieran el mismo trato y las mismas leyes, deja para todos los tiempos y contextos la enseñanza de un Dios justo, que trata de la misma manera a todos.
“Subamos, tomemos, podremos” son las palabras que usa Caleb contrarias a las que decían sus compañeros. Pero eso no le importó, él sabía que tenía que hacer lo que Dios quería aunque los demás no quisieran.
Este deseo los consumía, los presionaba. Los absorbía, los alejaba de la voluntad de Dios y por último, como puede verse en la historia de este capítulo, acabó por cobrarles un alto precio.
Una gran lección para dejar que el dulce sonido del Espíritu nos una alrededor de Cristo, nos lleve a acercarnos al Padre de los cielos con la certeza de que él escucha nuestras oraciones.
Miremos hacia la nube con fe, esperemos pacientemente su dirección; sigámosla con obediencia absoluta. En la fe hay seguridad, en la espera hay dependencia, y en la obediencia bendición.
Darle dinero es bueno, darle bienes es agradable, darle parte de nuestro tiempo también, pero darse de manera total, sin límites, sin restricciones, sin condiciones, es la mejor ofrenda que podemos ofrecer al Señor.
Es cierto que en la Biblia existen otras frases que pueden ser usadas como bendición a la nación, a la iglesia o a una persona en especial, pero en nuestro contexto, el uso de la frase: “Dios te bendiga” cumple con este principio.
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About En su reposo, con el pastor Isaí Rodríguez Ruiz
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Una reflexión bíblica que cada día nos lleve a tener un encuentro con Dios y disfrutar de la seguridad y reposo que nos da su presencia.