Nuevamente, Jesús se encuentra con la incomprensión de sus discípulos, los Doce. En lugar de despedirlos y buscarse otros, con infinita paciencia (y solo él puede tener una paciencia verdaderamente infinita) sigue enseñándoles. A veces es bueno recordar que no solo nosotros creemos en Jesús, sino que Él cree en nosotros... cree que, con la ayuda de la Gracia, el corazón humano puede cambiar, puede transformarse y aprender cuál es la verdadera forma de ser el primero.
Mi reflexión sobre las lecturas de este domingo 22 de septiembre de 2024, XXV durante el año, ciclo B.
Bendiciones,
+ Heriberto.