Una mirada de Jesús, una mirada de amor, se dirige a un hombre que ha manifestado que quiere heredar la vida eterna.
Podemos quedarnos en el aspecto exigente del llamado de Jesús: “vende lo que tienes y dalo a los pobres”. Pero esa exigencia viene del amor de Jesús. Es ese amor lo que hace posible el desprendimiento, el desapego, que Jesús indica. Pero el hombre no parece haber recibido esa mirada.
Mi reflexión sobre el evangelio de este domingo XXVIII durante el año, ciclo B, 13 de octubre de 2024.
Bendiciones,
+ Heriberto, Obispo de Canelones.