"Vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron" (Juan 1,11). Así podría resumirse el rechazo experimentado por Jesús al visitar Nazaret, su pueblo. Pero "los suyos" no son solo sus familiares, que fueron a buscarlo porque creían que había enloquecido ni los vecinos que lo vieron crecer entre ellos. Jesús vino para todos, para toda la humanidad. Cada persona que viene a este mundo es parte de "los suyos"; y aquellos que ya nos sentimos así, debemos siempre vigilar nuestra manera de actuar, para ver si es coherente con esa pertenencia que sentimos.
Mi reflexión sobre el evangelio de este domingo XIV durante el año, ciclo B, 7 de julio de 2024.
Bendiciones.
+ Heriberto, Obispo de Canelones, Uruguay.