El domingo pasado, con motivo de la solemnidad de la Santísima Trinidad, recordábamos la hermosa y consoladora promesa de Jesús: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mateo 28,20).
Es por la acción del Espíritu Santo que Jesús se hace presente a través de los sacramentos, muy especialmente el de la Eucaristía, el Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, la fiesta que celebramos hoy.
Mi reflexión sobre el Evangelio del domingo 2 de junio de 2024, Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, ciclo B.
Bendiciones.
+ Heriberto, obispo de Canelones, Uruguay.