Durante décadas, los organismos de Naciones Unidas lograron mantener una pátina de prestigio como constructores de política internacional, y los países que la crearon hicieron uso de esa falsedad porque a la larga servía a sus intereses propagandísticos. A pesar de que el siglo 20 posterior a la Segunda Guerra y este siglo 21, están plagados de hechos gravísimos que la ONU ni atinó a resolver, el flujo de información para la mayoría del mundo que vive su realidad diaria lejos de los sillones de oficinas americanas y europeas, la ONU era algo de lo que se hablaba, y en el mundo político y sus alrededores se desarrollaban los enfrentamientos y las polémicas.