El 10 de septiembre de 1264, el príncipe Boleslao I, el Piadoso, duque de Gran Polonia, dictó en la ciudad de Kalisz la Declaración de Derechos de los Judíos, conocido con el nombre de ‘Estatuto de Kalisz’. Durante siglos la Declaración sirvió de base para el respaldo jurídico de los judíos en Polonia, estas normas se prolongaron hasta 1795, año en que concluyó la partición de Polonia entre el Imperio Ruso, Prusia y Austria.