Las relaciones bilaterales entre los EE.UU. y la Argentina han transitado en más de 190 años un camino irregular, con más tropiezos e idas y vueltas, que un andar calmo y cansino, y que se han manifestado y lo sigue haciendo, en unas relaciones frías, tensas o muy espaciadamente cordiales, incluso más allá del signo político del gobierno de turno, sea en Washington o en Buenos Aires.