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El Duelo (parte 3 de 7)
Hoy se conoce el duelo como el proceso psicológico que se enfrenta tras las pérdidas. Algo que todos, tarde o temprano, viviremos a lo largo de la vida. Se identifica una pérdida como extravío, alejamiento de cualquier persona u objeto de apego y esto provoca un duelo. La intensidad y características varían en gran medida por el grado de vinculación emocional que existe con la persona u objeto, que proviene de la naturaleza de la pérdida, de la forma de ser y la historia previa.
El duelo se asocia con la muerte, las pérdidas pueden ser muy diversas: rupturas de pareja, cambios de domicilio, cambios de estatus profesional, procesos de enfermedad o de merma funcional, entre otros.
La psiquiatra suiza Elisabeth Kübler-Ross fue la primera en establecer las fases del duelo:
1. Negación: reacción que se produce de manera habitual después de una pérdida. Cuando se experimenta una pérdida súbita. Es normal tener una sensación de irrealidad o incredulidad. Puede verse acompañada por momentos en que se congelan emociones. La negación puede presentarse de un modo difuso o abstracto, restando importancia a la gravedad de la pérdida o evitar asumir que es irreversible.
2. Ira: muchas veces la primera emoción tras la negación puede ser en forma de ira. Surgen sentimientos de frustración e impotencia, atribuyendo la responsabilidad de la pérdida a un tercero.
3. Negociación: en esta etapa se empieza a contactar con la realidad de la pérdida al tiempo que se exploran qué cosas hacer para revertir la situación. Como si a alguien le diagnostica una enfermedad terminal y explora opciones de tratamiento, aunque se le informó de que no hay cura.
4. Depresión: al avanzar el proceso de duelo, se asume la pérdida. Se contacta con la realidad que implica emocionalmente la ausencia, se manifiesta de diversos modos: pena, nostalgia, tendencia al aislamiento social y pérdida de interés por lo cotidiano. De algún modo, duele la pérdida, pero se puede seguir viviendo a pesar de ella.
5. Aceptación: supone la llegada de un estado de calma asociado a la comprensión, racional y/o emocional, de la pérdida. Son fenómenos inherentes a la vida humana. Se puede aplicar la metáfora de una herida que tarde que temprano cicatriza, esto no implica dejar de recordar, sino poder seguir viviendo con ello.
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Soy Sandra Villanueva, declamadora, educadora, psicóloga y coach. Inicié Estoy en Paz hace dos años como un espacio de crecimiento personal que se apoya en varias plataformas y formatos para llegar a quien me quiera escuchar y a quien le pueda ayudar.
Para este formato de podcast he elegido pequeñas cápsulas de unos cinco minutos. Abro con un primer audio introductorio seguido de seis más que complementan el tema.
Gracias por acompañarme en este viaje. No dudes en contactarme, me encantaría escuchar de tí.
0004.03
El Duelo (parte 2 de 7)
Hoy se conoce el duelo como el proceso psicológico que se enfrenta tras las pérdidas. Algo que todos, tarde o temprano, viviremos a lo largo de la vida. Se identifica una pérdida como extravío, alejamiento de cualquier persona u objeto de apego y esto provoca un duelo. La intensidad y características varían en gran medida por el grado de vinculación emocional que existe con la persona u objeto, que proviene de la naturaleza de la pérdida, de la forma de ser y la historia previa.
El duelo se asocia con la muerte, las pérdidas pueden ser muy diversas: rupturas de pareja, cambios de domicilio, cambios de estatus profesional, procesos de enfermedad o de merma funcional, entre otros.
La psiquiatra suiza Elisabeth Kübler-Ross fue la primera en establecer las fases del duelo:
1. Negación: reacción que se produce de manera habitual después de una pérdida. Cuando se experimenta una pérdida súbita. Es normal tener una sensación de irrealidad o incredulidad. Puede verse acompañada por momentos en que se congelan emociones. La negación puede presentarse de un modo difuso o abstracto, restando importancia a la gravedad de la pérdida o evitar asumir que es irreversible.
2. Ira: muchas veces la primera emoción tras la negación puede ser en forma de ira. Surgen sentimientos de frustración e impotencia, atribuyendo la responsabilidad de la pérdida a un tercero.
3. Negociación: en esta etapa se empieza a contactar con la realidad de la pérdida al tiempo que se exploran qué cosas hacer para revertir la situación. Como si a alguien le diagnostica una enfermedad terminal y explora opciones de tratamiento, aunque se le informó de que no hay cura.
4. Depresión: al avanzar el proceso de duelo, se asume la pérdida. Se contacta con la realidad que implica emocionalmente la ausencia, se manifiesta de diversos modos: pena, nostalgia, tendencia al aislamiento social y pérdida de interés por lo cotidiano. De algún modo, duele la pérdida, pero se puede seguir viviendo a pesar de ella.
5. Aceptación: supone la llegada de un estado de calma asociado a la comprensión, racional y/o emocional, de la pérdida. Son fenómenos inherentes a la vida humana. Se puede aplicar la metáfora de una herida que tarde que temprano cicatriza, esto no implica dejar de recordar, sino poder seguir viviendo con ello.
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Soy Sandra Villanueva, declamadora, educadora, psicóloga y coach. Inicié Estoy en Paz hace dos años como un espacio de crecimiento personal que se apoya en varias plataformas y formatos para llegar a quien me quiera escuchar y a quien le pueda ayudar.
Para este formato de podcast he elegido pequeñas cápsulas de unos cinco minutos. Abro con un primer audio introductorio seguido de seis más que complementan el tema.
Gracias por acompañarme en este viaje. No dudes en contactarme, me encantaría escuchar de tí.
0004.02
El Duelo (parte 1 de 7)
Hoy se conoce el duelo como el proceso psicológico que se enfrenta tras las pérdidas. Algo que todos, tarde o temprano, viviremos a lo largo de la vida. Se identifica una pérdida como extravío, alejamiento de cualquier persona u objeto de apego y esto provoca un duelo. La intensidad y características varían en gran medida por el grado de vinculación emocional que existe con la persona u objeto, que proviene de la naturaleza de la pérdida, de la forma de ser y la historia previa.
El duelo se asocia con la muerte, las pérdidas pueden ser muy diversas: rupturas de pareja, cambios de domicilio, cambios de estatus profesional, procesos de enfermedad o de merma funcional, entre otros.
La psiquiatra suiza Elisabeth Kübler-Ross fue la primera en establecer las fases del duelo:
1. Negación: reacción que se produce de manera habitual después de una pérdida. Cuando se experimenta una pérdida súbita. Es normal tener una sensación de irrealidad o incredulidad. Puede verse acompañada por momentos en que se congelan emociones. La negación puede presentarse de un modo difuso o abstracto, restando importancia a la gravedad de la pérdida o evitar asumir que es irreversible.
2. Ira: muchas veces la primera emoción tras la negación puede ser en forma de ira. Surgen sentimientos de frustración e impotencia, atribuyendo la responsabilidad de la pérdida a un tercero.
3. Negociación: en esta etapa se empieza a contactar con la realidad de la pérdida al tiempo que se exploran qué cosas hacer para revertir la situación. Como si a alguien le diagnostica una enfermedad terminal y explora opciones de tratamiento, aunque se le informó de que no hay cura.
4. Depresión: al avanzar el proceso de duelo, se asume la pérdida. Se contacta con la realidad que implica emocionalmente la ausencia, se manifiesta de diversos modos: pena, nostalgia, tendencia al aislamiento social y pérdida de interés por lo cotidiano. De algún modo, duele la pérdida, pero se puede seguir viviendo a pesar de ella.
5. Aceptación: supone la llegada de un estado de calma asociado a la comprensión, racional y/o emocional, de la pérdida. Son fenómenos inherentes a la vida humana. Se puede aplicar la metáfora de una herida que tarde que temprano cicatriza, esto no implica dejar de recordar, sino poder seguir viviendo con ello.
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Soy Sandra Villanueva, declamadora, educadora, psicóloga y coach. Inicié Estoy en Paz hace dos años como un espacio de crecimiento personal que se apoya en varias plataformas y formatos para llegar a quien me quiera escuchar y a quien le pueda ayudar.
Para este formato de podcast he elegido pequeñas cápsulas de unos cinco minutos. Abro con un primer audio introductorio seguido de seis más que complementan el tema.
Gracias por acompañarme en este viaje. No dudes en contactarme, me encantaría escuchar de tí.
0004.01
Las Emociones (parte 7 de 7)
Iniciemos por definir la raíz etimológica “e-moción”, ya que nos da mucha información su significado. Proviene del latín “moveré”, lo que significa moverse, mientras que el prefijo “e” habla de un objetivo. Por lo que la palabra emoción, desde el plano semántico, significa “en movimiento o movimiento hacia”.
Las emociones son respuestas naturales y reacciones fisiológicas del cuerpo ante cambios o estímulos que aparecen en el entorno o también en ocasiones en nosotros mismos. Cada una de las emociones genera cambios bioquímicos en el organismo por lo que nos lleva a actuar de manera diferente.
En 1972 Paul Ekam clasificó o definió las emociones, estableciendo una lista de las básicas: ira, asco, miedo, alegría, tristeza y sorpresa, debido a que son universales y se presentan en distintas culturas, llegando a la conclusión que son importantes para la construcción de la psique humana.
Las funciones de las emociones básicas:
• Miedo: su función principal es ponernos a salvo de algún peligro, ya sea real o imaginario. Es un legado evolutivo que servía para resguardarse de las amenazas del medio ambiente.
• Tristeza: sirve para pedir ayuda; es una emoción dolorosa y nos hace pasar por momentos desagradables. Sin embargo, ese rechazo nos provoca y ayuda a abandonarla nos hace avanzar en malos momentos y las adversidades.
• Ira: surge cuando la persona se ve sometida a situaciones que le producen frustración o le resultan aversivas, su función es poner límites sanos, la sensación es que se está invadiendo el espacio.
• Asco: es una marcada aversión producida por algo desagradable o repugnante, implica una respuesta de rechazo a algo que se cree pueda dañar.
• Sorpresa: reacción causada por algo imprevisto, novedoso o extraño, por un evento o suceso discrepante del plan o esquema. De la sorpresa se surgen otras emociones.
• Alegría: aparece cuando se consigue alguna meta u objetivo deseado. Se trata de una emoción agradable o positiva que se produce como respuesta a un suceso que se percibe como positivo.
Las emociones nos ayudan a aprender, a relacionarnos con los demás, a actuar, a ponernos a salvo cuando percibimos una situación amenazante. Nuestras emociones tienen como todo en la vida un motivo para que existir. Todas son necesarias y cumplen una función específica, y también tiene sus defectos, los cuales pueden impulsarnos a cometer errores. Las emociones nos hacen sentir, lo cual es un privilegio. Es importante aprender a identificar y expresar las emociones de manera asertiva. Conocer y reconocer las emociones que sentimos nos ayuda a conocernos, dejar de ser los mismos, cambiar lo que decidimos y sobre todo a amar quien somos.
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Soy Sandra Villanueva, declamadora, educadora, psicóloga y coach. Inicié Estoy en Paz hace dos años como un espacio de crecimiento personal que se apoya en varias plataformas y formatos para llegar a quien me quiera escuchar y a quien le pueda ayudar.
Para este formato de podcast he elegido pequeñas cápsulas de unos cinco minutos. Abro con un primer audio introductorio seguido de seis más que complementan el tema.
Gracias por acompañarme en este viaje. No dudes en contactarme, me encantaría escuchar de tí.
0003.07
Las Emociones (parte 6 de 7)
Iniciemos por definir la raíz etimológica “e-moción”, ya que nos da mucha información su significado. Proviene del latín “moveré”, lo que significa moverse, mientras que el prefijo “e” habla de un objetivo. Por lo que la palabra emoción, desde el plano semántico, significa “en movimiento o movimiento hacia”.
Las emociones son respuestas naturales y reacciones fisiológicas del cuerpo ante cambios o estímulos que aparecen en el entorno o también en ocasiones en nosotros mismos. Cada una de las emociones genera cambios bioquímicos en el organismo por lo que nos lleva a actuar de manera diferente.
En 1972 Paul Ekam clasificó o definió las emociones, estableciendo una lista de las básicas: ira, asco, miedo, alegría, tristeza y sorpresa, debido a que son universales y se presentan en distintas culturas, llegando a la conclusión que son importantes para la construcción de la psique humana.
Las funciones de las emociones básicas:
• Miedo: su función principal es ponernos a salvo de algún peligro, ya sea real o imaginario. Es un legado evolutivo que servía para resguardarse de las amenazas del medio ambiente.
• Tristeza: sirve para pedir ayuda; es una emoción dolorosa y nos hace pasar por momentos desagradables. Sin embargo, ese rechazo nos provoca y ayuda a abandonarla nos hace avanzar en malos momentos y las adversidades.
• Ira: surge cuando la persona se ve sometida a situaciones que le producen frustración o le resultan aversivas, su función es poner límites sanos, la sensación es que se está invadiendo el espacio.
• Asco: es una marcada aversión producida por algo desagradable o repugnante, implica una respuesta de rechazo a algo que se cree pueda dañar.
• Sorpresa: reacción causada por algo imprevisto, novedoso o extraño, por un evento o suceso discrepante del plan o esquema. De la sorpresa se surgen otras emociones.
• Alegría: aparece cuando se consigue alguna meta u objetivo deseado. Se trata de una emoción agradable o positiva que se produce como respuesta a un suceso que se percibe como positivo.
Las emociones nos ayudan a aprender, a relacionarnos con los demás, a actuar, a ponernos a salvo cuando percibimos una situación amenazante. Nuestras emociones tienen como todo en la vida un motivo para que existir. Todas son necesarias y cumplen una función específica, y también tiene sus defectos, los cuales pueden impulsarnos a cometer errores. Las emociones nos hacen sentir, lo cual es un privilegio. Es importante aprender a identificar y expresar las emociones de manera asertiva. Conocer y reconocer las emociones que sentimos nos ayuda a conocernos, dejar de ser los mismos, cambiar lo que decidimos y sobre todo a amar quien somos.
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Soy Sandra Villanueva, declamadora, educadora, psicóloga y coach. Inicié Estoy en Paz hace dos años como un espacio de crecimiento personal que se apoya en varias plataformas y formatos para llegar a quien me quiera escuchar y a quien le pueda ayudar.
Para este formato de podcast he elegido pequeñas cápsulas de unos cinco minutos. Abro con un primer audio introductorio seguido de seis más que complementan el tema.
Gracias por acompañarme en este viaje. No dudes en contactarme, me encantaría escuchar de tí.
0003.06
Las Emociones (parte 5 de 7)
Iniciemos por definir la raíz etimológica “e-moción”, ya que nos da mucha información su significado. Proviene del latín “moveré”, lo que significa moverse, mientras que el prefijo “e” habla de un objetivo. Por lo que la palabra emoción, desde el plano semántico, significa “en movimiento o movimiento hacia”.
Las emociones son respuestas naturales y reacciones fisiológicas del cuerpo ante cambios o estímulos que aparecen en el entorno o también en ocasiones en nosotros mismos. Cada una de las emociones genera cambios bioquímicos en el organismo por lo que nos lleva a actuar de manera diferente.
En 1972 Paul Ekam clasificó o definió las emociones, estableciendo una lista de las básicas: ira, asco, miedo, alegría, tristeza y sorpresa, debido a que son universales y se presentan en distintas culturas, llegando a la conclusión que son importantes para la construcción de la psique humana.
Las funciones de las emociones básicas:
• Miedo: su función principal es ponernos a salvo de algún peligro, ya sea real o imaginario. Es un legado evolutivo que servía para resguardarse de las amenazas del medio ambiente.
• Tristeza: sirve para pedir ayuda; es una emoción dolorosa y nos hace pasar por momentos desagradables. Sin embargo, ese rechazo nos provoca y ayuda a abandonarla nos hace avanzar en malos momentos y las adversidades.
• Ira: surge cuando la persona se ve sometida a situaciones que le producen frustración o le resultan aversivas, su función es poner límites sanos, la sensación es que se está invadiendo el espacio.
• Asco: es una marcada aversión producida por algo desagradable o repugnante, implica una respuesta de rechazo a algo que se cree pueda dañar.
• Sorpresa: reacción causada por algo imprevisto, novedoso o extraño, por un evento o suceso discrepante del plan o esquema. De la sorpresa se surgen otras emociones.
• Alegría: aparece cuando se consigue alguna meta u objetivo deseado. Se trata de una emoción agradable o positiva que se produce como respuesta a un suceso que se percibe como positivo.
Las emociones nos ayudan a aprender, a relacionarnos con los demás, a actuar, a ponernos a salvo cuando percibimos una situación amenazante. Nuestras emociones tienen como todo en la vida un motivo para que existir. Todas son necesarias y cumplen una función específica, y también tiene sus defectos, los cuales pueden impulsarnos a cometer errores. Las emociones nos hacen sentir, lo cual es un privilegio. Es importante aprender a identificar y expresar las emociones de manera asertiva. Conocer y reconocer las emociones que sentimos nos ayuda a conocernos, dejar de ser los mismos, cambiar lo que decidimos y sobre todo a amar quien somos.
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Soy Sandra Villanueva, declamadora, educadora, psicóloga y coach. Inicié Estoy en Paz hace dos años como un espacio de crecimiento personal que se apoya en varias plataformas y formatos para llegar a quien me quiera escuchar y a quien le pueda ayudar.
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Gracias por acompañarme en este viaje. No dudes en contactarme, me encantaría escuchar de tí.
0003.05
Las Emociones (parte 4 de 7)
Iniciemos por definir la raíz etimológica “e-moción”, ya que nos da mucha información su significado. Proviene del latín “moveré”, lo que significa moverse, mientras que el prefijo “e” habla de un objetivo. Por lo que la palabra emoción, desde el plano semántico, significa “en movimiento o movimiento hacia”.
Las emociones son respuestas naturales y reacciones fisiológicas del cuerpo ante cambios o estímulos que aparecen en el entorno o también en ocasiones en nosotros mismos. Cada una de las emociones genera cambios bioquímicos en el organismo por lo que nos lleva a actuar de manera diferente.
En 1972 Paul Ekam clasificó o definió las emociones, estableciendo una lista de las básicas: ira, asco, miedo, alegría, tristeza y sorpresa, debido a que son universales y se presentan en distintas culturas, llegando a la conclusión que son importantes para la construcción de la psique humana.
Las funciones de las emociones básicas:
• Miedo: su función principal es ponernos a salvo de algún peligro, ya sea real o imaginario. Es un legado evolutivo que servía para resguardarse de las amenazas del medio ambiente.
• Tristeza: sirve para pedir ayuda; es una emoción dolorosa y nos hace pasar por momentos desagradables. Sin embargo, ese rechazo nos provoca y ayuda a abandonarla nos hace avanzar en malos momentos y las adversidades.
• Ira: surge cuando la persona se ve sometida a situaciones que le producen frustración o le resultan aversivas, su función es poner límites sanos, la sensación es que se está invadiendo el espacio.
• Asco: es una marcada aversión producida por algo desagradable o repugnante, implica una respuesta de rechazo a algo que se cree pueda dañar.
• Sorpresa: reacción causada por algo imprevisto, novedoso o extraño, por un evento o suceso discrepante del plan o esquema. De la sorpresa se surgen otras emociones.
• Alegría: aparece cuando se consigue alguna meta u objetivo deseado. Se trata de una emoción agradable o positiva que se produce como respuesta a un suceso que se percibe como positivo.
Las emociones nos ayudan a aprender, a relacionarnos con los demás, a actuar, a ponernos a salvo cuando percibimos una situación amenazante. Nuestras emociones tienen como todo en la vida un motivo para que existir. Todas son necesarias y cumplen una función específica, y también tiene sus defectos, los cuales pueden impulsarnos a cometer errores. Las emociones nos hacen sentir, lo cual es un privilegio. Es importante aprender a identificar y expresar las emociones de manera asertiva. Conocer y reconocer las emociones que sentimos nos ayuda a conocernos, dejar de ser los mismos, cambiar lo que decidimos y sobre todo a amar quien somos.
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Soy Sandra Villanueva, declamadora, educadora, psicóloga y coach. Inicié Estoy en Paz hace dos años como un espacio de crecimiento personal que se apoya en varias plataformas y formatos para llegar a quien me quiera escuchar y a quien le pueda ayudar.
Para este formato de podcast he elegido pequeñas cápsulas de unos cinco minutos. Abro con un primer audio introductorio seguido de seis más que complementan el tema.
Gracias por acompañarme en este viaje. No dudes en contactarme, me encantaría escuchar de tí.
0003.04
Las Emociones (parte 3 de 7)
Iniciemos por definir la raíz etimológica “e-moción”, ya que nos da mucha información su significado. Proviene del latín “moveré”, lo que significa moverse, mientras que el prefijo “e” habla de un objetivo. Por lo que la palabra emoción, desde el plano semántico, significa “en movimiento o movimiento hacia”.
Las emociones son respuestas naturales y reacciones fisiológicas del cuerpo ante cambios o estímulos que aparecen en el entorno o también en ocasiones en nosotros mismos. Cada una de las emociones genera cambios bioquímicos en el organismo por lo que nos lleva a actuar de manera diferente.
En 1972 Paul Ekam clasificó o definió las emociones, estableciendo una lista de las básicas: ira, asco, miedo, alegría, tristeza y sorpresa, debido a que son universales y se presentan en distintas culturas, llegando a la conclusión que son importantes para la construcción de la psique humana.
Las funciones de las emociones básicas:
• Miedo: su función principal es ponernos a salvo de algún peligro, ya sea real o imaginario. Es un legado evolutivo que servía para resguardarse de las amenazas del medio ambiente.
• Tristeza: sirve para pedir ayuda; es una emoción dolorosa y nos hace pasar por momentos desagradables. Sin embargo, ese rechazo nos provoca y ayuda a abandonarla nos hace avanzar en malos momentos y las adversidades.
• Ira: surge cuando la persona se ve sometida a situaciones que le producen frustración o le resultan aversivas, su función es poner límites sanos, la sensación es que se está invadiendo el espacio.
• Asco: es una marcada aversión producida por algo desagradable o repugnante, implica una respuesta de rechazo a algo que se cree pueda dañar.
• Sorpresa: reacción causada por algo imprevisto, novedoso o extraño, por un evento o suceso discrepante del plan o esquema. De la sorpresa se surgen otras emociones.
• Alegría: aparece cuando se consigue alguna meta u objetivo deseado. Se trata de una emoción agradable o positiva que se produce como respuesta a un suceso que se percibe como positivo.
Las emociones nos ayudan a aprender, a relacionarnos con los demás, a actuar, a ponernos a salvo cuando percibimos una situación amenazante. Nuestras emociones tienen como todo en la vida un motivo para que existir. Todas son necesarias y cumplen una función específica, y también tiene sus defectos, los cuales pueden impulsarnos a cometer errores. Las emociones nos hacen sentir, lo cual es un privilegio. Es importante aprender a identificar y expresar las emociones de manera asertiva. Conocer y reconocer las emociones que sentimos nos ayuda a conocernos, dejar de ser los mismos, cambiar lo que decidimos y sobre todo a amar quien somos.
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Soy Sandra Villanueva, declamadora, educadora, psicóloga y coach. Inicié Estoy en Paz hace dos años como un espacio de crecimiento personal que se apoya en varias plataformas y formatos para llegar a quien me quiera escuchar y a quien le pueda ayudar.
Para este formato de podcast he elegido pequeñas cápsulas de unos cinco minutos. Abro con un primer audio introductorio seguido de seis más que complementan el tema.
Gracias por acompañarme en este viaje. No dudes en contactarme, me encantaría escuchar de tí.
0003.03
Las Emociones (parte 2 de 7)
Iniciemos por definir la raíz etimológica “e-moción”, ya que nos da mucha información su significado. Proviene del latín “moveré”, lo que significa moverse, mientras que el prefijo “e” habla de un objetivo. Por lo que la palabra emoción, desde el plano semántico, significa “en movimiento o movimiento hacia”.
Las emociones son respuestas naturales y reacciones fisiológicas del cuerpo ante cambios o estímulos que aparecen en el entorno o también en ocasiones en nosotros mismos. Cada una de las emociones genera cambios bioquímicos en el organismo por lo que nos lleva a actuar de manera diferente.
En 1972 Paul Ekam clasificó o definió las emociones, estableciendo una lista de las básicas: ira, asco, miedo, alegría, tristeza y sorpresa, debido a que son universales y se presentan en distintas culturas, llegando a la conclusión que son importantes para la construcción de la psique humana.
Las funciones de las emociones básicas:
• Miedo: su función principal es ponernos a salvo de algún peligro, ya sea real o imaginario. Es un legado evolutivo que servía para resguardarse de las amenazas del medio ambiente.
• Tristeza: sirve para pedir ayuda; es una emoción dolorosa y nos hace pasar por momentos desagradables. Sin embargo, ese rechazo nos provoca y ayuda a abandonarla nos hace avanzar en malos momentos y las adversidades.
• Ira: surge cuando la persona se ve sometida a situaciones que le producen frustración o le resultan aversivas, su función es poner límites sanos, la sensación es que se está invadiendo el espacio.
• Asco: es una marcada aversión producida por algo desagradable o repugnante, implica una respuesta de rechazo a algo que se cree pueda dañar.
• Sorpresa: reacción causada por algo imprevisto, novedoso o extraño, por un evento o suceso discrepante del plan o esquema. De la sorpresa se surgen otras emociones.
• Alegría: aparece cuando se consigue alguna meta u objetivo deseado. Se trata de una emoción agradable o positiva que se produce como respuesta a un suceso que se percibe como positivo.
Las emociones nos ayudan a aprender, a relacionarnos con los demás, a actuar, a ponernos a salvo cuando percibimos una situación amenazante. Nuestras emociones tienen como todo en la vida un motivo para que existir. Todas son necesarias y cumplen una función específica, y también tiene sus defectos, los cuales pueden impulsarnos a cometer errores. Las emociones nos hacen sentir, lo cual es un privilegio. Es importante aprender a identificar y expresar las emociones de manera asertiva. Conocer y reconocer las emociones que sentimos nos ayuda a conocernos, dejar de ser los mismos, cambiar lo que decidimos y sobre todo a amar quien somos.
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Soy Sandra Villanueva, declamadora, educadora, psicóloga y coach. Inicié Estoy en Paz hace dos años como un espacio de crecimiento personal que se apoya en varias plataformas y formatos para llegar a quien me quiera escuchar y a quien le pueda ayudar.
Para este formato de podcast he elegido pequeñas cápsulas de unos cinco minutos. Abro con un primer audio introductorio seguido de seis más que complementan el tema.
Gracias por acompañarme en este viaje. No dudes en contactarme, me encantaría escuchar de tí.
0003.02
Las Emociones (parte 1 de 7)
Iniciemos por definir la raíz etimológica “e-moción”, ya que nos da mucha información su significado. Proviene del latín “moveré”, lo que significa moverse, mientras que el prefijo “e” habla de un objetivo. Por lo que la palabra emoción, desde el plano semántico, significa “en movimiento o movimiento hacia”.
Las emociones son respuestas naturales y reacciones fisiológicas del cuerpo ante cambios o estímulos que aparecen en el entorno o también en ocasiones en nosotros mismos. Cada una de las emociones genera cambios bioquímicos en el organismo por lo que nos lleva a actuar de manera diferente.
En 1972 Paul Ekam clasificó o definió las emociones, estableciendo una lista de las básicas: ira, asco, miedo, alegría, tristeza y sorpresa, debido a que son universales y se presentan en distintas culturas, llegando a la conclusión que son importantes para la construcción de la psique humana.
Las funciones de las emociones básicas:
• Miedo: su función principal es ponernos a salvo de algún peligro, ya sea real o imaginario. Es un legado evolutivo que servía para resguardarse de las amenazas del medio ambiente.
• Tristeza: sirve para pedir ayuda; es una emoción dolorosa y nos hace pasar por momentos desagradables. Sin embargo, ese rechazo nos provoca y ayuda a abandonarla nos hace avanzar en malos momentos y las adversidades.
• Ira: surge cuando la persona se ve sometida a situaciones que le producen frustración o le resultan aversivas, su función es poner límites sanos, la sensación es que se está invadiendo el espacio.
• Asco: es una marcada aversión producida por algo desagradable o repugnante, implica una respuesta de rechazo a algo que se cree pueda dañar.
• Sorpresa: reacción causada por algo imprevisto, novedoso o extraño, por un evento o suceso discrepante del plan o esquema. De la sorpresa se surgen otras emociones.
• Alegría: aparece cuando se consigue alguna meta u objetivo deseado. Se trata de una emoción agradable o positiva que se produce como respuesta a un suceso que se percibe como positivo.
Las emociones nos ayudan a aprender, a relacionarnos con los demás, a actuar, a ponernos a salvo cuando percibimos una situación amenazante. Nuestras emociones tienen como todo en la vida un motivo para que existir. Todas son necesarias y cumplen una función específica, y también tiene sus defectos, los cuales pueden impulsarnos a cometer errores. Las emociones nos hacen sentir, lo cual es un privilegio. Es importante aprender a identificar y expresar las emociones de manera asertiva. Conocer y reconocer las emociones que sentimos nos ayuda a conocernos, dejar de ser los mismos, cambiar lo que decidimos y sobre todo a amar quien somos.
- - - - o - - - -
Soy Sandra Villanueva, declamadora, educadora, psicóloga y coach. Inicié Estoy en Paz hace dos años como un espacio de crecimiento personal que se apoya en varias plataformas y formatos para llegar a quien me quiera escuchar y a quien le pueda ayudar.
Para este formato de podcast he elegido pequeñas cápsulas de unos cinco minutos. Abro con un primer audio introductorio seguido de seis más que complementan el tema.
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