Este corto pasaje de uno de los libros de la sabiduría de Israel, pondera lo valioso que es permanecer en la presencia del Señor y buscar con todo el corazón, agradarlo y hacer su voluntad.
No obstante que David pecó, Dios derrotó a sus enemigos y consolidó su trono. Qué importante es, pues, que busquemos con todo nuestro corazón agradar a Dios durante nuestra vida, pues solamente él es quien puede librarnos de nuestro egoísmo y de todo aquello que pudiera evitar que seamos plenamente felices. Este pasaje nos muestra cómo David, reconocía que todo cuanto acaecía en su vida, tenía como origen a Dios y por eso lo honraba con todo su ser.
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