En el mundo de las universidades, y en general en nuestro medio, es fácil confundir la sabiduría con la inteligencia, cuando que estas dos cosas son totalmente distintas, ya que la inteligencia tiene que ver con nuestras capacidades mentales, mientras que la sabiduría tiene su fuente en Dios mismo. La primera nos ayuda a destacar en la escuela y en el mundo, mientras que la segunda es realmente la fuente de la felicidad, como lo vemos en el texto que nos presenta hoy la liturgia.
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